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Es un error
recortar
el poema
been wrong
ajeno;
descontextualizado,
traicionarlo;
not to leave
mutilado,
privarlo
de su existencia.
this poem
Solo vive
el poema
intacto.
intact
.
ēgm. 2016
Pensando en el susurro de los sauces
pienso en los signos maliciosos
con que el viento escribe en la arena,
polvo de azufre rodando en las dunas,
pienso que lo que no se hace hoy
jamás podrá ser hecho, pienso
que si el río nunca es el río,
el tiempo no es el tiempo, no es el tiempo,
pienso en la lluvia que aún vuelve
y en los charcos de escarcha entre la hierba,
pienso en los jugos sobre el cojín verde,
cerveza y piel blanca en la playa,
pienso en la mano insegura que baja
hasta el vello leve del pubis
donde es detenida por otra mano
aún más insegura, aun pienso
en aquel mar tan silencioso,
pienso en el muchacho que piensa
que solo él piensa en el mundo
—el bigote incipiente y la duda consciente—,
pienso en la sal y en el vino dorado,
pienso en el futuro inalcanzable,
y en la reina de las algas buscando
furtivamente el mar en su ventana,
pienso en los bares trastornados
y en las calles desorientadas desde
que tú no estás, ojoazurea,
tú no estás, tú no estás, ni yo estoy,
pienso en las conchas rotas de la playa,
y pienso en la tarjeta de memoria
perdida en un bosque remoto,
pienso en los cuervos danzando en la nieve,
pienso en la bruma callada que escucha,
pienso en la mirada del cierzo,
pienso en el viento sin nombre que aturde
los desfiladeros de mi cerebro,
y pienso en el caballo en la sabana,
huesos de aire y olvido, pienso
en el lobo hambriento mordisqueando
roja corteza de pino en invierno,
pienso en correr tras las nubes
mientras la luna se aleja en la niebla,
pienso en el musgo trepando a los robles
y la madreselva a las zarzas,
pienso en que... # sí, espera un momento,
estoy escribiendo un poema, luego
te llamo, o te mando un guasapi,
sí, un largo y precioso poema # ... pienso
que hay quien, cuando encuentra una grieta,
la sella, y que hay quien la grapa
para que no siga extendiéndose,
y también que hay quien escarba en ella
hasta que el edificio se derrumba
sobre sus ensueños de imbécil,
pienso que de entre el polvo y los escombros
solo pueden surgir espectros,
pienso en la lluvia que vendría
y en el polen de las aceras, pienso,
pienso en la savia en tu malva profunda,
birra y chocolate en la biblioteca,
pienso en los juegos de las algas,
y pienso en la chica del nattō
absorta succionando mientras
muy suavemente la fotografío,
pienso en el mar desnortado,
pienso en el hombre que piensa
que solo él piensa en el mundo
—una barba exultante, una duda constante—,
pienso que pienso en el hombre
que cambia de nombre y de identidad
y de mente en cada ciudad,
pienso en el sabor de mi nombre,
pienso en lo poco que importa quién soy
o no soy, sino tan solo —acaso—
lo que parezco, y quizá a quién
quizá me parezco, pienso en correr
y correr, corriendo tras el
frío susurro del sauce en la niebla
cuando la luna devora a la noche
escupiendo sus tripas a las nubes,
pienso en el cuarzo refulgente
en hondos despeñaderos sombríos,
pienso en el néctar en la piel morena
y pienso en la lluvia que no ha venido,
pienso en la vecinita melancólica
con su peinado de actriz glamurosa,
pienso que a veces la oigo masturbarse
allá, en la otra orilla de la pared,
pienso en aquel mar macilento,
pienso en el anciano que piensa
que solo él piensa en el mundo
—ya el pelo raleante, otra duda expectante—,
pienso en las flores de las tumbas,
pienso en la vivisección del abismo
y, en la mitad del camino del vado,
pienso en el dulce amargor del oxalis,
pienso en el ojo que no habla
y en la boca que me mira, ay pienso,
pienso en mi tenaz corazón de estroncio
ardiendo lentamente bajo tierra,
pienso en la sima profunda en la que
mis restos permanecen sepultados
junto a mi hacha y mi cuchillo
desde hace más de un millón de años,
pienso en cien mil millones de galaxias
y en los neutrinos indecisos
viajando de mi mente a tu cerebro
mientras cambia el sabor de las estrellas,
pienso en el peso del mundo, pienso en
el niño que todavía no piensa
que está solo en el universo, pienso
en los océanos de años luz,
pienso que el río no es río ni tiempo,
pienso en que pienso que pienso
un pensamiento de hiedra y veneno
que no es suficiente para existir,
aun pienso en los lirios de semen,
pienso en la lluvia que no vuelve,
pienso en la nínfula sodomizada,
pienso en el pasado irrecuperable,
pienso en seguir la fiesta el Valhalla.
.
ēgm. 2016
Las noches de domingo son tranquilas,
aunque una brisa suave
remueve los papeles en la calle,
no han barrido hoy,
no hay tráfico.
pasa un hombre en bicicleta
mirando el teléfono móvil,
sosteniéndolo en una mano mientras
con la otra sujeta el manillar,
no hay ruido,
yo apago el cigarrillo
y lo lanzo en exquisita parábola
sobre el viento, hacia el asfalto,
las noches de domingo son tranquilas,
no hay vida.
.
ēgm. 2016
Montañas neblinosas, huesos
de animales extintos, nieve,
árboles exóticos, hiedra
pulsada por el viento sobre
recónditas ruinas sagradas;
los caracteres chinos son
en sí mismos bellos, cual sea
su significado, si bien,
de todos modos, yo utilizo,
huesos extintos en la hiedra,
cualquier traductor automático
–por ejemplo en chrome, clic derecho–
y a veces logro entender algo:
nieves animales con pulsos
neblinosos, ruinas arbóreas,
hiedra extinta sobre los huesos.
No sé si me importa
tenerla tan corta;
quizá no me amarga
gastarla tan larga:
tan corta prudencia,
tan larga indolencia.
.
ēgm. 2016
No sé
si huir,
qué sal
sentir,
quizá
fingir,
qué luz
hundir,
tal vez
reír,
qué mar
seguir,
o bien
por fin,
qué sol
hendir,
correr,
salir,
qué mal
servir,de aquí
sin mí.
.
ēgm. 2016
No oriento
sendero
en el hielo;
me envuelvo
de un juego
sin tiempo,
un viento
de acero
en el gesto.
.
ēgm. 2016
Quien te llama “señorita”
quiere aparecer como un caballero;
quien quiere parecer un caballero
no lo es, señorita.
.
ēgm. 2016
una frase,
repito la frase;
después
repito la frase,
repito esa frase
con una variante;
luego
repito esa frase,
repito la frase
con otra variante…
repito
repito
repito
y digo que es un poema.
Repito:
es un poema.
.
ēgm. 2016
Ah, también el gris
es un color; no solo hay blanco y negro.
Eh, también hay gris.
.
ēgm. 2015
Una noche de tormenta salí
al balcón a fumar el último
cigarrillo que me quedaba;
el viento me lo arrancó de la boca
y un canalón roto soltó
una metálica cruel carcajada.
Los espejismos así, y las quimeras
del final de…
etc. etc.
.
ēgm. 2016
he trazado endebles, tenues
líneas a mi alrededor que no debo
cruzar ni dejar que cruces.
.
ēgm. 2016
Como aquel libro viejo,
descubierto en la cueva de un trapero
entre añejas fotonovelas
y junto a extenuadas revistas porno,
ya deteriorado
y al que le faltan las tapas
y parte del principio y del final,
no podrás leer nunca
las primeras páginas de tu tiempo,
las que cuentan lo ocurrido
antes de tu nacimiento
y tus remotos años infantiles,
—apenas sabes lo que te han dicho
de vez en cuando los abuelos—
ni llegarás a conocer siquiera,
si la memoria te falla,
o bien la agotada razón,
como serán los postreros,
ni puedes vislumbrar
qué sucederá después del momento
en que tu cuerpo vencido,
rechazado por la vida,
se retuerza en un último temblor.
¿Arderás en un incendio
en la autopista, un día de niebla,
te pudrirás en el cieno de un río
o entre las algas profundas,
en los brazos de una torva sirena,
o serás inhumado
con los ritos funerarios propicios?
Ese viejo tomo incoherente
que solo tú entiendes —y solo en parte—
y nadie más ha leído
permanecerá por siempre incompleto
para todos, y, sí,
inacabado también para ti.
.
ēgm. 2016
Improviso un verso liso,
fluctuante,
sin contornos ni figuras,
juego a un juego donde el todo
busca el modo
de agarrarse a las fisuras
inseguras de la vida
mareante y dividida,
volitante,
juego al juego,
nado en esta vaga nada
vagilante
donde nadie
juega a nada,
sé que alguien sabe algo
de las algas,
de la arena y las mareas
volitantes,
mido en brazas
la profundidad del viento
inextenso,
yo no sé si intuyes algo,
frío brasas
en aceite frío y denso
mientras miro el tiro y pienso
que me abrasas
si me abrazas,
quizá alguien sepa algo
de los túneles hadales
abisales,
pierdo el juego,
yo no sé si sabes algo
de las nalgas,
de sus órbitas fluctuantes,
de los lóbregos algares
irrigantes,
por si hay caso
eyaculo un verso inverso,
terso y laso,
sin arrugas ni verrugas,
nado en ángstroms,
mido en micras
las corrientes subcutáneas,
trazo líneas tangenciales
y abismadas,
lanzo lanzas erectantes,
deleznantes,
crasa espuma,
a tus labios vagimales,
quizá alguien sepa algo,
juego al fuego,
timo rimas arrimadas
a los límites adversos
de los versos,
juego a un juego
en que nadie paga nada
de hadal modo,
pero el todo es todo el pero
que asegura la fisura
tersa y dura
de la vida revivida,
erectante y desabrida,
volitante,
pierdo en pársecs
la altitud de tu reflujo,
especulo,
vuelvo y salgo,
sé que tú sabías algo,
eyaculo
versos tersos,
volitantes, erectantes,
indiversos
en tus labios expectantes,
algo intuyes,
vaginantes,
aunque no es nada moderno
—sabes algo—
ni tan tierno.
.
ēgm. 2016
Quien solo habla una lengua
es mudo; quien entiende un solo idioma
es sordo, y también ciego.
.
ēgm. 2016
El tiempo no se pasa
ni se gana, ni se pierde o se encuentra:
el tiempo se transforma.
.
ēgm. 2015
Me admiran los poetas
que tienen siempre el mismo estilo; son
realmente admirables.
.
ēgm. 2016
Anomalías en la galería
del coprocesador, en la película
inepta la niña radiante divierte
a sus adictos con la flor del hielo,
círculo desfigurado, meandros
en la noche, laberintos lunares
escudriñados desde la terraza,
le disparo a mi amante en un estudio
de la periferia con vistas previas
y rosas rosas, luego en el museo
algunos mirlos son más saltarines
que otros tras ver la poda en el triángulo
de juncos, ahora, a precio imbatible,
manganita sobre rodocrosita,
mermelada de moras por mis venas,
y la nube gigante de compuestos
congelados, mira, virando gira
hasta que las neuronas se refresquen,
como monalisa quien, como allí,
deliciosa lamida luminosa,
columpiándose en la lívida rueda
la hemimorfita cimbra finos haces
de rayos con curvas guías de onda,
falsos impactos de publicidad
falsa, bella aceituna de sí misma,
algunas orquídeas igual son más
coloridas que otras, yo soy solo
un trivial espectador inocente
de las floraciones de los insectos
que alcanzan niveles tóxicos antes
del acoplamiento, triángulo rosa,
vértice fresa, porque en este vuelo
ellos marcan el auténtico trazo,
boceto preliminar de un ambiguo
retrato realista en actitud
paralizada, colas columpiándose
en la tela, germinan minotauros
de una mota solar tapada por
la forma de los días indecisos
y raíces azules hacia el suelo,
hay días en que soy flor en lo más
superfluo de la corteza terrestre,
aunque acaso en estos resisto bajo
la lluvia de la que los trilobites
brotan, gusano primitivo con
prolongación caudal y anteojeras
en un otro eclipse de impenetrable
amnesia y tubos de neón tostado,
confitura de fresa en mis arterias,
soy collage sobre papel de liar,
fusión cerebral sin ensambladuras,
columpios aflorados en la noche,
creo que erais de color orquídea,
saturada de calma y penetrante,
deletérea nube evasiva que
llama agave a la boca, investigando
el pornoarte con finalidades
profundas y purpúreos pensamientos,
transfiguro, coproceso a la oruga
en flor de hielo, rosas rosas, moras,
fresas, por favor, no pierdas la rima
cuando circunnavegues, y me quedo
mirando al mirlo con la cola erecta.
.
ēgm. 2016
plátano frito y sabor
plátano frito como un pequeño trozo de heces
no me gusta la mierda
pero sabes que también hay un placer anal
de brazos y pezones aunque el sabio
cerca del fin de la vida no puedo lamer tus pezones, hermanita
solo quiero probar tu propio gusto
lamerte el brazo
tiene buen sabor
cree mejor cuidar el vientre
los colores ciegan el ojo…
los sabores empalagan el paladar…
por eso el Sabio cuida del vientre y no del ojo
• • •
Plátano frito y sabor
de brazos y pezones; aunque el sabio
cree mejor cuidar el vientre.
Otros dioses yacen, muertos,
bajo el pesado cieno de los siglos.
Estos también morirán.
Noche, lluvia, viento.
Abajo, en el soportal,
alguien tose.
Abajo, en el soportal,
viento, noche, lluvia,
alguien tose.
Alguien tose
abajo, en el soportal.
Lluvia, viento, noche.
.
ēgm. 2015
único testimonio
de un imperio derrotado, se alza
solo en un valle vacío.
.
ēgm. 2016
Quiero dar más,
y dar, y dar
y recibir
a cambio más,
y más, y más
de lo que he dado,
sin engañarme
ni a mí mismo
ni a nadie más;
soy egoísta,no generoso,
y si doy algo
es solo para
recibir algo,
y algo aunque sea más,
y más, y más;
quiero ser más,
más egoísta
y dar, y dary recibir
aún más, y más
aún a cambio;
quiero dar más,
y más, y más
y recibir
aún mucho más,
y más, y más;
quiero dar mucho
y mucho más,
más y más para
recibir todo
y mucho más,
quiero dar todo
y todo para
recibir más:
lo absoluto
y mucho más;
soy egoísta,
no engaño a nadie,
a nadie más.
Lo quiero todo,
tu ser entero
y tu materia,
y más, y más;
lo quiero todo,
tu absoluto
entero y todo,
tu todo todo
y mucho más.
Y más, y más.
.
ēgm. 2015
Escribí tu nombre en clara
caligrafía. A ti no te gustó
como sonaba en voz alta.
.
ēgm. 2015
Es
jueves trece de octubre
de dos mil once y estoy
viendo en la tele blade runner y es
el final de un tiempo
y el principio de otro.
Hoy.
Facebook, 13 de octubre de 2011 a las 22:33
.
ēgm. 2015
Alzo al aire la savia,
cedo a la precisión del temporal,
desenlazo la hoja,
evito la raíz;
adopto la inconsistencia consciente
de la blanda amapola
y en ella me recrezco
y fluyo, revirtiendo el vendaval.
Elijo no entender.
.
ēgm. 2015
son tan solo demonios;
aúllan de dolor, pero no pueden
causarte ningún daño.
.
ēgm. 2015
Le ha tocado otro premio
al clárido poeta endecasílabo.
Él siempre encorbatado.
.
ēgm. 2015
Suelen en huerto ajeno
ladrar más fuerte los perros rabiosos
que en la casa propia.
.
ēgm. 2015
Quizá
en la tarde ligera
lo que echas de menos es no un lugar,
ni tampoco una época;
acaso
lo que persigues es
un sentimiento o una sensación,
apenas un temblor…
tal vez
un tono de la luz,
el paso de un aroma que se esquiva
en el fútil instante.
.
ēgm. 2015
El hecho de tener
tres líneas no convierte a cualquier frase
en un jodido haiku.
.
ēgm. 2015
La mayor parte de los problemas del mundo
se debe a la gente que quiere ser importante.
T. S. Eliot
Envidiosos de una historia sombría
de la que poder renegar,
empequeñecidos por un gran complejo
de boba inferioridad,
temerosos de no ser grandes
si no desprecian a los demás,
obsesionados por lo que el prójimo
hace, deshizo o no hará,
ensoberbecidos de mirar tan solo
su minúsculo trozo de realidad,
envenenados de un caldo rancio
de medias mentiras e incierta verdad,
ebrios, delirantes, fatuos, claman
por un reconocimiento universal:
«¡No somos necios, pero podremos
llegar a serlo si nos dejáis!»
Ya el tiempo le arrancará su arrogancia
y las plumas al pavo real.
.
ēgm. 2015
aún puedo reconstruirme,
crujir, despedazarme, y otra vez
volver a equivocarme.
.
ēgm. 2015
Cede, poeta, en tu dolor,
que en la vida hay cosas más importantes,
y dolorosas, que el amor.
.
ēgm. 2015
Este hoy que vivo
no es el mañana con el que soñaba
ni el ayer que añoraré.
.
ēgm. 2015
En el mar —brote— Kioko,
Noriko —raíz oscura— en la estepa:
fueron cerezo y loto.
.
ēgm. 2015
El universo no existe
para el ser humano, sino que él es
porque existe el universo.
No está hecho el universo
a nuestra medida, sino nosotros
lo estamos a la suya.
El universo no fue creado
para ti, sino que tú solo eres
parte del universo.
.
ēgm. 2015
Tú y yo eres uno.
En la vida la fuerza de cada cual es la fricción,
y por fuera los sentimientos del otro yo
se encienden en una luz acogedora.
El rey Bonsái ha elegido
un color personalizado
aunque los modelos más populares
no sean los adecuados para su edad.
Las estimaciones son un proceso
lleno de accidentes e incertidumbre.
Así pues, por el momento,
es bastante mejor en mono.
Aquel día era el día si bien
todo esto no habría sido probablemente
una dificultad tres años antes.
Las gafas de sol fulguran
en frío fuego de iridio.
Cierto que las bicicletas solo sirven
para ir hacia adelante.
Hay respeto. Mucho.
Y una relación ahí.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 6)
.
ēgm. 2015
A arcaicos dioses
en los que no creo rezo en idiomas
que no comprendo.
.
ēgm. 2015
La luz se va. El mar se va.
La flor se va.
El sol se va. La marea se va.
El pez se va.
El ser se va. El no ser se va.
La evolución se va.
El sonido se va. El ruido se va.
El semen se va.
El eco se va. La voz se va.
La velocidad se va.
El coño se va. ―¿Qué coño?
―El puto coño se va.
El olor se va. El color se va.
La transmutación se va.
El amor se va. La ilusión se va.
La transmigración se va.
El mal se va. La furia se va.
El desamor se va.
El dolor se va. ―¿El dolor?
―Sí. Se va.
El hadrón se va. El bosón se va.
La involución se va.
La revolución se va. La religión se va.
La metafísica se va.
El universo se va. El infinito se va.
La singularidad se va.
El vómito se va. La meada se va.
La eternidad se va.
La muerte se va. ―¿La muerte?
―También se va.
La circunvolución se va. La materia se va.
La verdad se va.
Mi yo se va. La luz… ―¿La luz?
―La luz se irá.
En esta sombra, lluvia;
en esta noche, acero.
En este albor me alumbro,
en este día espero.
En este viento, lluvia;
en esta calma, acero.
En este gris me alumbro,
en este azul espero.
En este charco, lluvia;
en este hierro, acero.
En esta luz me alumbro,
en este cable espero.
En este pico, lluvia;
en este ojo, acero.
.
ēgm. 2015
Con tus tetas tal vez
soñar, y aquellos días,
y en estas horas frías
masturbarme otra vez.
.
ēgm. 2015
No invento ni me reinvento;
corto, barajo y reparto.
Es cierto que a veces no tengo cartas,
y a veces no sé jugarlas.
No creo ni me descreo;
envido, arrastro y escoba.
O me desredesordeno.
Y chinchón, color y las diez de últimas.
.
ēgm. 2015
era un tipillo muy desagradable
que decía que estaba trabajando
en aquel matadero;
bebía continuamente, comía
porquería y miraba demasiado
a las niñas pequeñas.
Brunowski creo que
me dijo que se llamaba, o algo
así, pero ese no era su nombre.
Y escribía un libro de poesía…
Sí, qué fulano tan desagradable.
.
ēgm. 2015
Tú crees ver el mismo río bajo
el que crees que es el mismo puente…
Sabes —deberías saber— que el río
no es, ni nunca ha sido, el que ahora ves.
El puente, la hoja que fluye, el sauce,
la garza, no son, sino fueron, cuando
los miras; la ausencia, e incluso la herida,
que te parecen hoy irreparables,
fingen solo formas huidizas desde
las que la realidad se transfigura
—lo sabes— en una realidad otra…
y aun tú, que crees subsistir varado
en la premiosa inercia de los días,
apenas eres aquel que ayer eras,
ni el que creías ser.
Estar aquí, no estar,
no ser, buscar, querer
ser, esperar, es
como soplarle al viento.
.
ēgm. 2015
El Rey Bonsái
ha encontrado lo siguiente:
Lo siguiente es el futuro en el pasado.
Aquel era el día
y ella apenas estaba allí,
tan absolutamente desnuda
en su pálida delgadez.
Lisa la geografía del delta.
La situación siguiente
se ha convertido en ahora.
Y no puede haber habido un futuro
en este momento definitivo.
Aunque acaso no convenga reconsiderar
el sistema de subvenciones actualmente.
Para convertirse en un ahora no hay,
además de decir adiós,
más que pensar que el pasado es cada día.
Ni un junco en el delta.
La absoluta desnudez.
Las bicicletas valen para decir incluso
que no se puede acceder a la parte delantera.
El Rey Bonsái estaba fuera de casa
y la guardó en el maletero.
Solo eso.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 5)
¿A qué juegas
esta desubicada
noche?
Yo ya no estoy
aquí.
¿Es que aún juegas
a que estás jugando otra
noche?
Yo ya me fui
de aquí.
.
ēgm. 2015
―… ¿Y qué contiene al Universo?
―El Multiverso, formado por todos los universos.
―¿Y qué contiene al Multiverso?
―La mente humana.
―¿La mente? ¿Qué mente humana?
―La mente del ser humano. La mente colectiva de la Humanidad.
―Pero a esa mente de la Humanidad, ¿qué la contiene?
―Cada humano. Cada uno de los seres humanos en lo más profundo de su cerebro trastornado.
―¿De su cerebro trastornado?
―Sí, mi amor.
―Ah, vale.
―Estoy cansado…
―Hasta mañana, cariño. Y no vuelvas a correrte en mi pijama.
―Hasta mañana, amor.
.
ēgm. 2015
No hay peor ciego
que el que no quiere oír, ni peor sordo
que el que no quiere hablar.
Hay cosas tan fáciles
de entender que son muchas las personas
que no las comprenden jamás.
.
ēgm. 2015
Camíname despacio
y sea como la serpiente ordena,
en el amplio vacío astral
donde el tiempo danza, fundido
con la espuma del espacio,
después de intensos millones de años
llovía sobre la lluvia,
y los bosones bailan,
de aquella Tierra humefacta
en la profundidad del tiempo,
tan breves,
nuevos mundos nacen continuamente
para que puedan ir otros muriendo,
hasta que un día escampó,
lo siento en el aliento,
en los andenes del presente
el futuro ya no existe
y la nostalgia es solo al fin
un lánguido esfuerzo inútil,
a los nenúfares desvío
luz blanca y dolor,
la mariposa vibra persiguiendo
el arabesco del pez
contra el glaucor de las algas,
ralentizado, el fluido oscuro
vuelca la niebla en la orilla
y el río dobla hacia la penumbra
entre grises azulados
y crudos violetas sombríos,
y quemar alguna esperanza
de que nada vuelva a ser lo que fue
deviene un vano ejercicio de angustia
sin razón ni redención,
abril, este mes tan vil,
azuleante electricidad,
recuerdos mezcla al ansia febril,
equívoca ecuación,
rubia coleta, confusas pecas,
vete a jugar con tus muñecas
a tu mustia habitación,
el torvo pensamiento,
tanga azul, azul biquini,
germina lilas en tierras yertas,
revive rancias raíces muertas,
adorando a la diosa prostituta,
abril, con sus penas mil,
escucha a tu cerebro de reptil,
lo noto en el escroto,
luz blanca y dolor, es como nacer,
y con esquivo movimiento
la palomilla no vuela
dos veces la misma brisa,
ves el mar en tu ventana
sin gozar las rosas ni el tetraclinis,
ni el lucio roza dos veces
las mismas raíces ciegas
del sauce en el azogue fugitivo,
yertas nostalgias muertas,
calculas mal los días, y es por eso,
rubia garza en tanga azul,
que sueles llegar tarde al vado,
tres piedras resbaladizas,
que cruza el río del presente,
ya sabes, de lo ido hacia lo incógnito,
lo vivo en el lascivo
abril, el mes más gil,
infausto afán febril,
cuando comienza a escampar,
fumareles en la boya,
charranes y pagazas en las rocas,
regreso al frágil río
de los nebulosos días,
desterrado del paraíso
y expulsado también de los infiernos,
gran ganga, Maa Ganga,
a los nenúfares desvío
el turbio pensamiento
y con errátil movimiento
regreso al blando río
de denso lecho mineral,
viviendo un jubiloso e
inacabable enero de rebajas,
yo soy de Aldán
y ya me suicidé hace décadas,
sin ceremonia y sin escándalos,
si lo miras, oh Suzie Q,
ahora no sé morir,
¿podré comer un melocotón? ¿puedo
modificar mis recuerdos?
si el universo observas desde fuera
verás que brilla como una luciérnaga
en el tupido zarzal infinito,
Susi, lo que la bicha ordena,
eflorecescentes ardentías
en tu biquini azul eléctrico
y ni intento del mástil desatarme,
silencios que por nadie fueron vistos,
cuántica gravitación
y fiebre de la noche a la mañana,
partículas supersimétricas,
flácida fluctuación, uh Susy,
de la estructura del espaciotiempo,
abismos de fría energía oscura
donde retumba el tiempo
y choques entre hatos de galaxias
con la única intención,
que mis bosones bailen,
de devorarte el corazón,
me fui muy lejos, muy lejos,
y ya no he vuelto, tan lejos,
olvida todo el tiempo sobre el aire,
recuerda nada más donde estás hoy,
tan solo eres otro replicante
y no podrás matar a dios,
no hay nadie en la estación del aeropuerto,
la calle está vacía,
no hay nadie en el vagón ni en todo el tren
y la ciudad murió,
pocos saben quien fue Hank Woothreed
perdido en el jardín bajo la nieve
ni qué libélulas amaba
en el vado de las tres piedras,
entre los chopos, las mimbreras
y los verdeazules maizales
tras la llovizna, en Gonderande,
mientras nuevos mundos nacían
y morían otros en la corriente
del tibio río de Islajamás,
torrente de conciencia mineral,
nublosa garza de las peñas,
en la noche tan feroz
el silencio más oscuro
era el muro de tu voz,
pero sigues corriendo, ¿verdad, nena?
ni en este ni en otro infierno,
mas tantos evos estuvo lloviendo
que la humedad fosilizó,
pero yo sigo sin saber,
después de que miss conejo
se afeitara el bigote ante el espejo,
qué lado de la seta he de morder,
aunque ya empieza a escampar
en las dunas de la playa,
en las simas del presente,
detrás de los carrizos del futuro,
sí, fiebre, cuelga un poco más de fiebre
en tu perfil personal,
algún eco quedará resonando
en los mimbrerales del río
donde traza el pez su su arabesco
de vaporosos violetas
y verdeazules violentos,
donde el tiempo danzó
con el tordo en la rosaleda,
y el futuro determina el presente
junto al vado del hoy,
ningún profeta predicó
sobre la fugacidad de la roca,
la brevedad del semen en la arena
o la levedad del mar,
ma’ Ganga, buen tanga,
tan breve,
olvida todo el tiempo bajo el agua
en las peñas de la ría de Aldán,
acuérdate de ser quien eres hoy,
tan bellas,
igual que la gacela en el zoológico
añora la sabana, libre y plena
de azares y peligros,
así el hombre contempla las doncellas,
uy, digo, perdón, las estrellas,
olvida que el recuerdo es muy cabrón,
tan ellas,
¿verdad, nena?
garza blanca en tanga azul,
no cambia su color la mariposa
ni ha de volver a volar
en el aura que ya coloreó,
por los farallones la luz
reconfigura su fulgor, el verde
vira a añil vidrioso y luego el violeta
a un hostil rojo de labios,
no muda su laberinto de escamas
nunca el pez, ni jamás sabe encontrar
la ola que antes besó,
olvida el porvenir que no ha venido,
recuerda que olvidaste tu ambición,
la playa desde la ventana,
olvida los recuerdos imborrables,
cancela el porvenir que no vendrá
en abril, el mes febril
que la lila eyaculó,
oscila el agua en la ninfa,
y fue como la serpiente ordenaba,
pero corres contra corriente, niña,
las lunas del desierto arrastran
jaurías, escorpiones y agujeros
negros, ¿puedo?
la Humanidad aún se pierde en preguntas
que ya obtuvieron respuesta hace mucho,
el vencejo cazó al mosquito
que acababa de picarme en el prado,
y los fermiones bailan
entre Centauro y Perseo,
huye el blanco Sol por el brazo izquierdo
de aquella otra galaxia
hacia la eterna implosión
de la espuma del espacio,
escupe el infinito en la otra orilla,
redes, algas,
mientras otros van muriendo, a la par
nuevos mundos van brotando
en los meandros del río de ahora,
sobre los vastos nuevos océanos,
tan leves,
sobre la Tierra encharcada,
sobre la lluvia llovió
cientos de millones de años
y, ese olor de petricor,
no sé qué día, por fin escampó
…
.
ēgm. 2015
A los nenúfares desvío
un torvo pensamiento
y con errátil movimiento
regreso al blando río.
.
ēgm. 2015
Yo maté a José Alfredo;
y aunque no hubo accidente, la culpa
ni siquiera fue suya.
.
ēgm. 2015
ese mes tan vil,
germina lilas en tierras yertas,
revive rancias raíces muertas,
recuerdos mezcla al ansia febril;
abril, con sus lluvias mil.
(T.S. Eliot, primeros versos de La tierra baldía)
.
ēgm. 2015
Igual que la gacela en el zoológico
añora la sabana,
libre y plena de azares y peligros,
y mira al sol lejano,
así el hombre contempla las estrellas
y el vasto espacio esquivo,
de hermética materia oculta envuelto
y de energía oscura.
.
ēgm. 2015
Infausto afán febril:
lo siento en el aliento,
lo noto en el escroto,
lo vivo en el lascivo
abril, el mes más vil.
.
ēgm. 2015
Equívoca ecuación,
rubia coleta, fatídicas pecas:
vete a jugar con tus muñecas
a tu mustia habitación.
.
ēgm. 2015
Ven a volar,
podrás seguir preguntándotelo
hasta el final de las algas,
pero no te quedará más remedio
que aguantarte y flotar los días
en la convexidad del mar,
en la humedad del río,
allí donde el orden regresa al caos,
el mapa no está equivocado
aunque le falten pequeños detalles,
tampoco nunca a mí,
el arroyo entre los tojos,
la hosca y helada belleza
de las yermas islas del norte,
los pájaros sobrevuelan la duna,
la orilla y los arrecifes,
cuando el conejo perdió su reflejo,
no sabes quién eres a mediodía
y ya esa misma madrugada
crees que puedes entenderlo todo,
vuelven las aves al negro oleaje
desde el principio del viento,
agua de muerte y de vida,
dibuja el pez arabescos
en la honda humedad del río,
donde se oculta el frío,
saliva sudor y semen,
polvo en la arena,
huelo el humo, avento el viento,
subiendo voy, bajando vengo,
jusqu’ à la fin, en pleine soleil,
y en los meandros yo me entretengo,
ahuyento el viento,
por las mimbreras desgasto el tiempo,
en la fría profundidad del río,
después de la noche de fin de año
el faro alumbra sobre la peña,
pájaros vuelan,
el viento revuelve, canas,
las cabelleras de las negras olas
que las sirenas cabalgan,
tampoco creo
que nunca me susurraran a mí,
quizá podrías probar
a dejarlo todo tal como está
en el envés del azogue,
espejos y espejos, nuevos espejos
lanzando a lo lejos viejos reflejos,
esta es la mentira en la que creemos,
arena lluvia sal,
venid y oíd,
cervezas enlazadas en canciones,
sabida oscura duda:
corazón de saliva en el cristal,
ven a bailar
al cíclico círculo intemporal,
dame spritz y sexo astral,
puedes seguir preguntándote
cuál es la esquiva pregunta
y recontando en la pared
los azulejos del cuarto de baño,
el viento es fugaz testigo
de la fugacidad de la roca,
de la eternidad del silencio
y de la vanidad de las promesas
que se hace el hombre a sí mismo,
ponme otro spritz
mientras los pájaros marinos
vuelan hacia el interior del océano,
mar afuera,
donde habita la irrealidad,
aceleras un poco más,
el faro sobre el peñasco
ya no vigila el mar,
acaso los ocasos
son trozos de pedazos,
la solución origina el problema
y la pregunta resuelve el enigma,
acaso los acasos
son subterfugios del caos,
se desmenuza la arena en la playa
rodando en la arena
y vuelan lejanos los pájaros
sobre la lacia luz,
hacia la densidad de la neblina
donde el conejo perdió su reflejo,
sin saber de los embustes
que el niño le cuenta al mar,
sujetas firme el volante,
el faro sobre la peña,
acero en la piedra, sangre en la roca,
las olas constantes como el silencio
son un rumor allá abajo,
entre la espuma y las algas,
tal vez aún pueda amanecer,
solo tendrás la respuesta
cuando conozcas cuál es la pregunta,
ni un chillido, ni un graznido,
la bruma en la línea del horizonte
mira pasar a los pájaros,
charranes, fumareles y pagazas,
hacia el final del mar,
fría humedad en el aire,
se ha detenido el motor
contra el gastado granito del faro,
olas, viento, voces,
y cuando sepas cuál es la pregunta
entenderás la respuesta,
suave en las algas mojadas
ahora empieza a llover
…
.
ēgm. 2015
Esa luz en sus flores,
ese sol en su mar,
ese rayo en sus nubes,
ese eco en sus rocas,
van.
Ese sol en sus flores,
ese rayo en su mar,
ese eco en sus nubes,
esa luz en sus rocas,
van.
Ese rayo en sus flores,
ese eco en su mar,
esa luz en sus nubes,
ese sol en sus rocas,
van.
Ese eco en sus flores,
esa luz en su mar,
ese sol en sus nubes,
ese rayo en sus rocas,
van.
Esa luz en sus flores,
ese sol en su mar,
ese rayo en sus nubes,
ese eco en sus rocas,
son.
.
ēgm. 2015
Venid y orad: Ahora,
bajo cíclicos chatos
días, en fosas graznan
hierofantes (idiotas
jodiendo kilobites),
la llamarada mítica,
nívea ñora opalina,
propicia que repunte
sin tiempo un —vaporoso
o pavoroso—
vals watutsi: xilóvago
y zurumbateante.
10
Me olvidé de mi lengua
y de mi nombre,
y de eso que suelen llamar raíces;
cuando llegué
tuve que olvidar el tronco y las ramas,
y las hojas también.
9
No, no volver,
ni pensar en volver;
no dar razones,
no dejar huellas
ni recuerdos en nadie.
8
Me habla el vendaval en los roquedos;
canta la lluvia en las algas del muelle.
7
Al regresar,
nuevas gaviotas seguían chillando,
aunque, ya viejo, yo
tuve que aprender de nuevo a escuchar
mi propio nombre,
mi propio viejo nombre.
6
Oculto el cigarrillo
dentro del puño;
me echo en la cuneta
al distinguir
una luz a lo lejos
o al escuchar
un motor tras la curva,
expectante, inmóvil.
5
No explicar; no despedirse de nadie
más que con un hastamañana,
como todos los días;
borrar los números
de la agenda; borrar
la misma agenda,
y cambiar de teléfono;
lograr por fin
no ser. No ser.
4
Quedan cerradas las puertas cerradas;
sigue la lluvia al vendaval.
3
Ahora he olvidado los nombres
de aquellas calles,
de las estaciones de metro
—luces y rótulos—
y de las chicas de los bares:
desmemoriando.
2
No dejar dirección;
desvanecerse
en el humear de los autobuses,
a la primera luz
de las farolas;
irse en silencio en la última fila
de la clase turista.
1
Dejo cerradas las puertas cerradas
que dan al infinito.
0
Y ser un otro
con otro nombre
—mi viejo nombre—
en este (cualquier) universo
al que pertenecí.
2
Salgamos a dar un largo paseo;
la tarde está tan buena
como las muchachitas en la playa.
6
Por si acaso hace falta,
sóplale un poco más de aire al viento,
échale una pizca de sal al mar.
14
Descubres, sin asombro, cualquier día,
que eres otra ola más
batiendo —mira— en las abruptas rocas.
19
Échale un poco de polvo al desierto
—criatura de las algas—
y que el simún empuje la marea.
20
Hablando de echar polvos…
Ese prado, junto al cañaveral,
insinúa una hierba muy mullida.
27
Evita siempre la erosión.
Es una fuente de graves problemas
y accidentes fatales.
34
Desde aquí las velas parecen
—tan arriba— poemas olvidados
difuminándose entre la neblina.
40
Duda de la verdad y las estrellas
y de que el sol produzca cáncer,
pero no de que el amor te hallará.
43
Cariño, ten cuidado:
El pino crece horizontal
cortando la pared vertiginosa.
50
Ocultos, negros bultos,
los hadrones nos muerden los talones,
podridos e insepultos.
52
Ten mi mano, cuidado,
cuidado; no te acerques demasiado
al borde del acantilado.
58
Gracias a la química cósmica
hay demasiados ritos interiores,
y el orbe es inseguro, ya que […]
59
Porque somos perecederos,
por eso tan solo necesitamos
dinero en la tarjeta para el caos.
65
Escupe en la grasienta acera,
orina en el río contaminado,
olvida tus cenizas en la arena.
68
Mi amor, qué día más loco.
Solo salimos a dar un paseo
y ahora estamos muertos, despeñados.
70
Las algas —la marea—,
las velas como dagas en la niebla,
las chicas en la playa, tan morenas.
¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.
Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.
Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.
Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.
Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.
Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.
Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.
Eso solo.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 4)
.
ēgm. 2014
Ese día fue el día,
pero lo callé ante todo el mundo.
Me compré unas gafas de sol
como las que había visto
en la carrera del día anterior.
Una escapada en plena ascensión.
Y fuego de iridio.
El Rey Bonsái ha estado cavilando.
Hay una relación ahí.
De todos modos, la piel tersa
provoca un tacto suave y excitante.
Tal vez después de una pasada rápida.
Seguía estando allí, en pie
y tan absolutamente delgada
en su pálida desnudez.
Aquel día era el día.
Volví mi atención difusa
a la vibrante carrera ciclista:
decían que la escapada
se produjo en la más dura ascensión.
Alguien llevaba unas gafas de sol.
Y tomar una decisión así
es propio de muy pocos veteranos.
Brillo de iridio.
Lo decidí durante la carrera,
y aquello también fue un gran estímulo.
Ese día
me decidí a huir de la ciudad.
Hay una relación ahí.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 3)
.
ēgm. 2014
¿Es el futuro suerte?
Los accidentes pueden confundirte.
Tras la curva hay un día después.
Yo estoy esperando
al próximo mes de mayo.
Al parecer los acontecimientos
alcanzan su progreso con facilidad.
O en junio próximo.
La música electrónica también
ayuda a acelerar.
Sigue recortándotelo periódicamente.
El futuro confluye en hoy.
Junio o el siguiente.
Me gusta que te guste que me guste.
La geografía lisa del delta.
Me gusta.
El Rey Bonsái sopesa
la indurabilidad del tiempo
mientras cambia otra vez de marcha.
Oh, lo juro.
Mucho. El futuro.
Estoy deseando que llegue.
Solo eso.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 2)
El Rey Bonsái reflexiona.
Te he elegido la mejor de las piezas.
Voy hacia ti.
No sabes cómo hacer estimaciones,
pero creo que es superior en mono.
Lo que importa no es el valor.
Así pues, en mono por el momento.
Te lo recortas regularmente.
El precio podría parecer alto,
pero está en lo que suele ser la norma.
Querrías que le gustara. Mucho.
Los acontecimientos van progresando
con una irisación oscilatoria.
Siempre que las bicicletas
sigan yendo hacia el futuro
cada día podría ser el día.
En otras palabras,
es una pena que la mayoría
no sepa apreciar el monoaural.
La mejor pieza. Las estimaciones.
Hay una relación ahí.
(Cavilaciones del Rey Bonsai, 1)
.
ēgm. 2014
Aunque
no hay nación que me convenga,
no hay razón que me convenza,
no hay pasión que me contenga
y es que
no hay razón que me contenga,
no hay nación que me convenza,
no hay pasión que me convenga
porque
no hay razón que me convenga,
no hay pasión que me convenza,
no hay nación que me contenga
nunca.
.
ēgm. 2014
La luna mengua,
pájaros blancos en la neblina,
algún ruido,
las experiencias infantiles
viran reviviscencias fantasmáticas,
labios de rosa y fresas
en un espejo empañado,
tal vez ahora no llueva, algún ruido,
noite pecha, cerrada noche,
todo está interconectado
en la realidad de los sueños,
estuve muy lejos, pero ya he vuelto
a estar lejos, prosigo
sin valentía ni indecisión,
allí veo un pato, un dodo,
un aguilucho y un loro
entre la profundidad silenciosa
y el cosmos de la superficie,
las algas crecen, recrecen,
la luna mengua, te desvelaré
entonces mi historia en la otra orilla,
más medran las malezas del recuerdo,
lientas de ansia febril,
y mi amor por él y mi amor por ella,
ved,
vosotros no podríais entenderlo,
¿cómo ibais a poder?
firmes con el sólido pavimento
debajo de vuestros pies,
parloteando en círculos, oh patos,
para secaros después del baño,
más espeso, agar-agar, paradoxia,
entre el nublo y el claror,
me asombra la sordera de estos ciegos,
¿crees que aún llegará a amanecer?
repican los televisores
y la novia va sin bragas
al banquete electoral,
vientos sin nombre en las estepas,
la última vez votó a los rubios
y esta viene a votar a los morenos,
mais non, mon frère,
mal haya quien pretenda ser feliz
rodeado de bestias infelices,
y aquí llegaba nuestro marinero
con las botas naufragadas,
y ella folla como una chiquilla,
el hechicero negó,
pero grita como una mujer,
maltraído por los vientos del mundo,
un güito en la garganta atravesado,
ah mi amigo,
le permite comprender
la superficialidad de los sueños,
trae pues tu cerebro de reptil,
sangre y serrín,
humano y dios, chamán y sacerdote
en el culto a la diosa prostituta,
ya vislumbra la oscuridad,
vano es evitar ser nada,
instituido está en la ley
desde tiempos muy añosos
que en la fiesta de los parduzcos osos
es el más peludo el rey,
rosas de fresa y labios
tras el vaho del espejo,
brancos paxaros,
continentes en colisión,
marietas del Born, jotos del Raval,
veinte ríos y un solo invierno desgarrado,
entre nublado y claror,
hielo turbio prendido en la mirada,
reviviscencias infantiles
pudren los árboles del humedal,
pues todos transmigramos solos, Hank,
pero el lobo ama el aire neblinoso,
antropología de tres en cuarto,
el oráculo ha revelado:
el futuro será mañana mismo
y aunque el pasado ya pasó
aún muerde en el presente
su colmillo depredador,
los subproductos de la subrazón,
como al oasis que oculta el desierto
allá, en el caos longincuo,
puedes pasar a su lado y no verlos,
se encharca lentamente la razón,
senderos como laberintos
en la mano del hombre hueste,
tan solo el dolor te enseña a sufrir,
el ruido, ese ruido,
y después el silencio tan agudo
en la longitud de la luz,
con la puntualidad de la marea,
sed,
creced, eyaculad y decreced,
vomitad,
en el agua la luz ya comienza a virar
y a crecer
desde el musgo y hasta el amanecer,
Casandra bajo las blancas columnas,
olvida los recuerdos imborrables,
no supo jamás callar,
y allí ella y él,
dame amor y sexo ortodoxo,
la disoluta diosa prostituta
bebe ron con sal y miel,
la acechan cazadores de leptones
y expertos en razones infundadas,
fresas de labio y rosas
tras el envés del azogue,
conoció a un cantante famoso
en la gastada barra de un hotel
y sin bragas sigue aún,
ven, vomítame,
la nostalgia es una tarea estéril,
se amortecen los faroles del río,
el olor del fin del invierno
no se parece al de la primavera,
me irrita la ceguera de estos sordos,
dame cien y mil besos pues,
Santiago, Madrid, Zúrich, Barcelona
están bajo la nieve,
el orden es una burla del caos,
espabílate y mira:
el hombre hueste divisa
hilos de humo en la brisa,
la marea se retira
hacia la profundidad de los sueños,
¿crees que aún puede amanecer?
hay matojos en el desierto
y grandes claros en el bosque,
la oscuridad, la oscuridad,
miudiño
polas veigas de Lestrove,
polas campas de Laíño,
aínda chove,
laberintos como heridas
en las olas de hierba lienta,
alza un ojo, hombre-hueste,
tú jamás has visto la oscuridad,
el chamán decapita una sardina
en cinematográfico ritual,
deja la luz encendida esta noche,
tráeme tu visión frontal,
la realidad permanece
detrás de los matorrales,
decreciendo hacia el oscurecer,
creciendo hacia la complejidad,
vomitad,
oíd, escuchad,
¿sabíais algo de un faro extraviado?
buscad en el bar de abajo,
lejos de la polución visual,
olas, viento, voces,
disoluta pordiosera extraviada,
dame alcohol y sexo anal,
dame el perfume del tetraclinis,
ay hermano,
los dientes de una diosa prostituta
hallaron otra forma de morder
en mis pies de fuego,
entre la profundidad de los sueños
y el blancor de la superficie,
alza un ojo, hombrehueste,
a noite abriu,
besos, mil y cien más, desordenados,
ritual, real danza infernal,
la diosa y el chamán
no consiguen dejar de fumar,
tan aburrido en la orilla del río
disparo a las olas,
y no me iré nunca más
si me das lo que necesito,
¿dulce amor y cariñito?
¡sexo ortodoxo y buen vinito!
et pourquoi pas trois, mon frère,
labios de fresa y rosas,
cual suele pasar, yo hago también
unas cosas bien y otras regular,
sangre en los cuerpos cavernosos
y en la sesera, serrín,
algún tenue ruido,
he aquí la máquina humana,
con tan fríos e indiferentes ojos,
que sé que ni Casandra me creerá,
los ojos del viejo perro traidor,
verdes, lengua, dientes,
bourbon, cerveza y sexo anal,
roja, a lo lejos, se oxida una flor,
ved,
parajes que tan solo el tiempo ha visto,
luz, singularidades del abismo,
en la fractal fascinación
por los espejismos del ritmo,
y aunque resbalo en el limo
sigo la misma senda de basalto
de estos gigantes antiguos,
no parece que ahora llueva,
ahí un ruido
…
.
ēgm. 2014
Lobo en el antro, araña en la grieta,
y yo piso con pies de fuego,
la zorra blanca embobada perdió
su nueva tarjeta de memoria,
crece, lunita, medra,
cuando los ordenadores
ya cabían encima de las mesas,
de aquellos puntos vienen estos píxeles,
¿quién tú eres?
ah, este es el revirihondo enigma,
los cormoranes en el muelle
corroboran la fluidez del océano,
vuelve a posarse el sol en la otra orilla,
el tiempo va sumergiéndose
en el vórtice de cada galaxia,
dicen gutti, tutti frutti,
desciende el río hacia la ría,
y caminábamos los dos y el perro
por el camino viejo de la sierra,
un lóbrego resplandor
contra las evanescentes estrellas,
acechan fresnos y abedules
de silenciosas ramas deshojadas,
tutti frutti, a-wop-bom-a-loo-mop,
el tiempo se extasía
en la inexactitud de las olas,
brota, entre un recuerdo nunca olvidado
y el deseo jamás concluido,
la baba de la zorra albar,
no todo bosque es frondoso
ni estéril todo desierto,
hay vientos sin nombre
y búhos, cuervos cautelosos,
la sonrisa, tímidamente obscena,
de una foto desencuadrada
y el dedo corazón alzado,
entonces un teléfono
ya no era un chisme en la punta de un cable,
olía a aliento de dragón,
ebrios tramperos en el bosque
resbalando sobre la nieve
rastrean bajo la puesta de sol
un gris preciso en el crepúsculo
que no late en ningún otro lugar,
a-wop-bom-a-loo-mop-a-lomp-bom-bom,
se abre la flor del baobab,
oh, en mis habitaciones polares,
el tiempo flota, el tiempo
vaga en la inexactitud de las olas,
la bestia aterradora en la cellisca,
aún en el son bailando voy
del agua fría
pensando en si me gustaría
no ser quien soy,
té y coñac en el albergue
donde los urogallos disecados
atestiguan que entonces la crueldad
era tan primitiva como siempre,
el alto sendero del puerto
y la profunda umbría misteriosa,
lobo rojo en la marisma,
bestia descorazonada,
arrepiéntete de ser como eres,
araña en la argaña, lobo en el pobo,
el señor de Gingiz huyó a Harar,
la brisa del verano
lleva hasta el otoño sobre las olas
inexactas del océano
fotones del final del universo,
pertenezco a la oscuridad y solo
la oscuridad me pertenece:
v = Hₒ D,
todo universo mengua
antes de llegar a medrar,
y no me reconozco en los cristales
ni en la birrefringencia de estos plásticos,
hoy es solo otro día extraño
en otro invierno sin tiempo,
quizá algún esquivo ruido en la niebla
y en las dudas de la luz,
gira el teleidoscopio del astrónomo,
pero en la jungla aún juega el jaguar
que no podrá nunca cambiar sus manchas
ni arrepentirse de tenerlas,
a-lomp-bom-bom, hey ho, hey ho,
el chamán monta a la serpiente cuántica,
entonces los caleidoscopios
tenían tanta magia como ahora,
milanos, huidizas cornejas,
se posa el sol,
rebrillan en la otra orilla
el fracaso y la viscosa derrota,
aquel viento sin brújula ni nombre,
con el agrio graznido
en el claro surgió el gris,
era enfermizo y pernicioso el juego,
circundando una montaña azulada,
el gris crepuscular buscado,
cazado en la trampa de la retina,
incierto futuro en tiempos cambiantes,
el cormorán no recuerda el verano,
al repuntar la marea
te contaré mi historia en la otra orilla,
alguna de esas cuestionables
experiencias que solo sabe el río,
de la saliva de la zorra
y la garganta del dragón,
arrepiéntete de ser lo que eres,
hijo de un viento desnortado,
hey ho, lets go, blitzkrieg bop,
el cormorán ignora
quién se bañaba desnuda en las rocas,
quedan las conchas
junto a las algas fluctuando en la orilla,
en la autodestrucción del superhéroe
resulta el mundo destruido también,
el faro extraviado
cuenta romances nuevos a la espuma,
blancos, lilas, añiles, y ese gris,
el gris fundente,
bajo la arena de la playa
se escurre el semen rechazado,
el gris licuante,
único del crepúsculo de invierno,
fijado finalmente en la memoria
sin píxeles ni negativo,
bébeme, trágame entero,
nebulosa luz de otro universo,
la brisa de otoño,
nacida en los vapores del verano,
ora a la diosa prostituta,
tutti frutti, oh Guti, tú
¿quién eres, cabeza de can?
yo no te reconozco en las baldosas
de los pasillos del tiempo,
la brisa de otoño anticipa
que el invierno no se olvida
de ejecutar su rito en el tablero,
¡oh, hey!, alfil de dama a rey,
Gorlois derrotó al señor de Gingiz,
roqueo al este y al oeste,
aquel trozo de océano será
todo mi legado a la humanidad,
noche cegada,
indeleble como un beso
bajo los pinares nevados,
y también entonces,
zorra blanca en tanga azul,
entonces las cámaras fotográficas
eran tan prescindibles como ahora.
.
ēgm. 2013
De tres tiros que le dieron
nomás uno era de muerte.
Corrido de Rosita Alvírez
El poder centralizalista
con su muy antiguo vasallaje,
los politiquetes aborígenes
con su sempiterna languidez,
la iglesia anticristiana
con su plurisecular cobardía,
los lusofonistas ombligados
con su patética desintegración,
la irreal inacademia
con su enfermiza pusilanimidad,
la burguesía populista
con su tradicional automenosprecio,
el pueblo aburguesado
con su inmemorial estupefacción...
y así, a la lengua gallega,
que tantos siglos yació,
entre todos la mataron
y ella, sola, se murió.
Nadie intentará salvarte,
todas las cosas que debo saber,
alguien que se parece a mí,
todas las noches voy,
todos los casos que hay que entender,
alguien como una imagen
en un espejo empañado,
un extraño en un asteroide expatrio,
tan aturdido en la orilla del río,
no tautees mi nombre,
no recéis en la oscuridad,
o una caricatura, o un dibujo
de una artista callejera,
pagazas, fumareles y charranes
van chillando hacia el final del mar,
bastante parecido
aunque ligeramente deformado,
todas las noches vengo,
vuelvo a mentirme un poco más,
una gota de semen sobre
el brazo izquierdo de esta otra galaxia,
algún alguien con mis gestos
o un remedo de ellos,
todo lo dijo la bruja en la cueva
y escuchó la zorra en su madriguera,
alguien que imita mi acento
como un humorista televisivo,
no demasiado bien pero con éxito,
risas, ¡ja, ja, ja!
carcajadas del público
que asiste en directo al show,
¿qué hora es
en el brazo izquierdo de mi galaxia?
son días estos muy extraños
en la fría cosmología,
y en los evos, raras horas,
alguien que usa ropa como la mía,
vaqueros y cazadoras,
pero no de las mismas marcas,
cuando era crío ya solías
jugar con hielo turbio en la mirada
y cambiar de amigos como de novias
después, puertecillas, puertas,
continentes en colisión,
al fúlgido crepúsculo del río
puertas que nunca nadie cruzará,
alguien que pretende saber
lo mismo que yo supiere
pero que no sabe ni apenas briznas,
e non si, Perceval?
mal le pesara saber,
vago río que no navegarás,
todas las noches creen
que ya jamás volverá a amanecer,
¿quién tú eres?
valor para enfrentarse en las tinieblas
a la fatal fascinación
de la más abyecta abominación,
mecago en la sombra de mis cojones,
alguien que dice lo contrario
de lo que él cree que está diciendo
pero que piensa aquello
que se supone que debe pensar,
atordado durante tanto tiempo
que no puede ser cierto, chica,
¿qué hora es?
eso depende de donde tú estés
y de lo que tengas entre los pies,
más risas en directo, ja, ja, ja,
todas las cosas que deba olvidar
perdido en la cerrazón del eclipse
de mis cojones, chica,
y nadie me salvará,
Enrique, te has pasado una vez más,
un alguien que sí que parece
que quizá se parezca a mí
sin ser en realidad
más que una caricatura en la acera
cuando está empezando a llover,
un trozo de cartón mojado
donde el desierto se convierte en mar,
sobre la cúspide de la marea
con que sueñan las hadas afeitadas,
y aun parece que recrece
la masa del universo irreal,
alguien que ya ha tomado mi lugar,
no con mi consentimiento
pero sí con mi distante aquiescencia,
solo por la pura pereza
de no decirle: oiga, ya le vale,
mas nadie te salvará,
thou, Perceval,
y Úther sobre el aliento del dragón
―¡corre, jinete, cabalga!―
busca la gruta del cañaveral,
tanto tiempo confuso y aturdido,
chica, en esas noches vemos
diez fusiles apuntando al vacío,
alguien que con su mala imitación,
¿crees que aún puedo amenizar?
risotadas, ja, ja, ja,
ha convencido a unos cuantos
torpes y desorientados
de que él es lo que no es él,
cómeme, bébete, escúpeme,
algo que empieza con una erección,
en el bosque del crepúsculo gris
solo mi subrazón subsiste,
y está ya convenciéndose a sí mismo,
igualmente torpe y desorientado,
más risas en el plató, ja, ja, ja,
Enrique, eres genial,
de que es quien realmente no es,
todos los casos que yo sé ignorar,
el tiempo y su gravedad,
lo que cantaba la bruja en la cueva
y habló el reptil en su cubil,
mengua la luna antes de medrar,
muévelo para mí, cielo,
muérdeme, cómeteme, trágame,
nada es tan violento como el amor,
camelia obriza, ñipe opalescente,
nadie ha visto, nadie oirá
al viejo perro traidor,
mueve ficha, miente y monta a la bicha,
azul la vela en los ojos del hada
aliabierta y trasquilada,
jugando al más perverso juego
que hemos podido llegar a jugar,
fatal fascinación en la abyección,
mais oui, Perceval,
la seirena del arrecife
susurra su suave canto a la sal
mientras la bruja en la espelunca
enuncia el conjuro abisal,
alguien que camina absorto
y abyecto por los resquicios del tiempo,
llaves equivocadas,
puertas que en ningún cosmos se abrirán,
río de oscuridad, quién eres,
ente exiliado de otro universo
cautivo en la densidad mineral,
por el sur la luz ya vuelve a virar
y con lúgubre resplandor
sella un misterio sin revelación,
―¡corre, jinete, sin descabalgar!―
conque nadie podrá salvarte
cuando el mundo comience a arder
y tus huesos a crepitar,
mon Perceval
…
.
ēgm. 2013
Of course you know, this means war!
Rufus T. Firefly
Me han hecho tanto daño
que pensé que eran dibujos animados,
me causaron tanto dolor
que creí que no podía ser real,
me hicieron sufrir tanto
que llegué a pensar que había sido sin querer.
No sé perdonar
ni creo que haya alguien que lo consiga.Lo que puedo hacer es como que olvido,
convencerme a mí mismo
de que no me acuerdo de nada,
de que el pasado es una ficción del presente.Y sonreír, sonreír, sonreír.
Como el zumbadísimo Bugs Bunny.
.
ēgm. 2013
Abajo se torna en grajo
en bucles de evasiva reversión,
Encanto se vuelve acanto
en casos de escabrosa quemazón,
Arriba muda en oliva
en ratos de arrogante aberración,
Extraño muta a musgaño
en tráficos de trópica atracción
si Cima deviene enzima
en ciclos de concisa comezón
y Fondo ya es lirio hediondo
en flujos de fatídica efusión.
.
ēgm. 2013
Duelo de psicorrayos cuánticos
en el espacio-tiempo alternitante,
el coronel Cerniceronte
ha reabierto su consulta
en las cercanías de Donga Once,
amanece,
nadie ha ido ni vendrá,
pero yo fui y me di la vuelta
cuando ya estaba a punto de llegar,
una encendida protesta social
preintegracionista de postcomplejo
lingüístico indeterminante
ha comenzado en el área exterior
del brazo derecho de la Galaxia,
de esta misma galaxia,
paso sin acaso ni esperanza,
comedido éxtasis eventual,
Soid se ha exiliado en otro universo,
si es que alguna vez en este
llegó siquiera a creacionar,
la derecha sobre el pecho,
y la izquierda encima de la barriga,
ay mi amiga,
olhos de traedor, cabeça de can,
acechando el añil del alba,
debes elegir bien de qué dudar
en esta dubitativa espiral,
abajo se torna en grajo
en bucles de evasiva reversión,
nada fue, nadie será,
casi como cuando conoces
a una persona de verdad
y tan solo un nanoinstante más tarde
ya la has olvidado para siempre,
así llueve sobre el mar
en lo más cerrado de la tormenta,
decenas de lapsos después
la situación era al revés
en la amarga comedia épica
que acaba cuando debiera empezar,
dicen que estás muerta,
en un frío apartamento sin luz
solo el espejo refleja el espejo,
el negrillo escuece
cuando la ola de novas recrece,
dices que estás cierta
de que la sospecha es veraz,
gime el pájaro del cosmos
en el vórtice espacio-temporal,
es más sospechoso el ser suspicaz,
en los bajíos de la playa,
aire descendente enfrente,
pero tu lengua te delata, chata,
yo recuerdo ese sabor,
qué hecatombe, war in Donga,
y t’húmedo viraje helicoidal,
encanto se vuelve acanto
en casos de escabrosa quemazón,
dices que estás segura
de que la lluvia penetra la sal,
nadie sabe, nadie entiende,
nadie va a ninguna parte
en la nave de quark-gluones fluctuantes,
todo cuanto sucede ahora
no va a dejar pronto de suceder,
no es el momento de dudar
del universo en circunvolución
sino del mito de un Soid
creando, ordenando y juzgando,
en este mismo universo
con la mano derecha sobre el pecho
y la izquierda sobre el estómago,
junto a mis armas y mis amuletos,
en una oculta cueva fui enterrado
por mis hombres y mis mujeres
mientras afuera aguardaban
los niños que no sabían llorar,
entonces la crueldad
era tan primitiva como ahora,
entonces las tarjetas de memoria
velaban el mismo misterio
elemental, parece
que crece
una inflorescencia en el núcleo
de esta galaxia espiralada,
arriba muda en oliva
en ratos de arrogante aberración,
solo unos lapsos después
el coronel Cerniceronte
importa ulmáceas al por mayor
del violeta tercer planeta,
te buscaba y te escondías,
¿dónde estás, dónde duermes?
¿cuándo vas?
ha pasado el momento de dudar
del reflujo de la resaca,
viento nordeste en Donga,
hazte un truja, mi bruja,
si quieres disfrutar
ven al arcén de las vías del tren,
donde el tiempo aún no ha pasado,
o a retozar a la orilla del mar
mientras sisea la marea,
solo el espejo conoce al espejo
y el conejo
con el pájaro del cosmos bucea
en los posos del vino áspero,
sí, siente la boca ungida
mientras jadea la marea
y las olas mojan tus pies morenos,
dile a las algas profundas
que te gusta la lienta actividad
del giro de tu lengua helicoidal,
extraño muta a musgaño
en tráficos de trópica atracción,
y salta en la peña, grita en la arena,
dibuja con el lápiz positrónico
los mapas de la irrealidad
antes de que las sub-ondas plasmáticas
fijen el tiempoespacio
en la línea de la pleamar,
las algas fluctúan, vienen y van
en el sueño de la rompiente,
¿dónde vas, dónde duermes?
¿dónde estás,
mi esquilada guarrindonga
de la cuesta del pinar?
vela azul en blanco azar,
clemátide oscilando neviscada,
fleo o trébol, onecen sensualmente,
digitaria enanzada,
trémula urticularia,
camelia obriza, ñipe opalescente,
milenrama, estelaria,
me arpan si tu úlmea raíz brota oblicuada
pela encosta do pinhal,
un gris preciso en el crepúsculo,
la gota de semen seco en el brazo,
entonces las tarjetas de memoria
velaban los vuelcos furtivos
de la timorata estrella del porno,
eléctrico qué eléctrico el amor
vibrando en púrpura esencial,
si cima deviene enzima
en ciclos de concisa comezón,
establece
la trecena ley de la sintropía
que trece
es el número de veces que acrece
pardo el olmo cuando amanece,
sangre en los cuerpos cavernosos,
por las áridas calles del destiempo
nadie ha ido ni vendrá,
nadie supo ni sabrá
quién sigue el rastro de tu ardor,
despertó el coronel Cerniceronte
con una abádica erección
que adrece,
y en el cerebro, un saco de serrín,
todo lo que ya sucedió
sigue aún sin dejar de suceder,
no es el momento de dudar
en los arrecifes de la marea
de las tibias intenciones del clima,
pese a la rotación galáctica
continúa la guerra en Donga,
el capitán Titanio dirige
el perpulsor de psicorrayos cuánticos
hacia el vórtice lapso-estacional,
emerge una gota de savia
sobre el brazo izquierdo de la galaxia
alzando un trazo helicoidal
y fondo ya es lirio hediondo
en flujos de fatídica efusión,
toma mis sámaras, amor,
en la cúspide de la pleamar,
desde el farallón, parece
que crece
la masa del universo real
en esta pantomima épica
que comienza cuando finge acabar,
el neocomplejo lingüístico
se hundió, allá, en el piélago cósmico,
la guerra en Donga, guarrindonga,
ha vuelto de nuevo a recomenzar,
nadie escucha ni siente, nadie oirá
al viejo perro traidor,
no olvidéis mis amuletos
antes de echarlo todo a la basura,
nadie ha visto ni verá
mi apocalipsis espiral,
oye, bruja, hazte un truja
y pásame el urente vino
del pájaro del vértigo y bebamos
hasta alcanzar la lucidez.
¿Quién mató al coronel Cerniceronte?
Aún sigue siendo un misterio
—esputa otro puto poema—
el modo de reproducción sexual
del gusarapo albinoide de mar.
.
ēgm. 2013
En el principio fue el vacío que
iba llenándose de tiempo,
que después creaba el espacio mientras
el cuark daba sus dimensiones
al cósmico potaje primordial,
el universo rodeaba el mundo,
no sabes cómo sufrí,
y creció la tierra sobre la roca,
escampa en la tundra
tras el tumbo de la sizigia astral,
caía desde la hoja inestable
la gota que calma el caso
en la charca indispensable,
cabalga, jinete, galopa
hasta el difuso centro del erial,
en donde no existen tiempo ni espacio
y la fuerza electromagnética
sigue guardada en el cofre,
polvo en el yermo,
de la sabiduría insustancial,
abajo se fue al carajo
y arriba también se iba,
pero ¿quién erraste que eras?
no esperes de mí odio ni desprecio,
mi insulso amor circunstancial,
pero siempre tendrás mi olvido,
encanto hizo otro tanto
y extraño, también ya antaño,
la eternidad es todo el tiempo,
desde el principio hasta el final,
y cima, rizando rima,
con fondo se fue tan mondo
adonde nadie ha ido, nadie va,
y, en éxtasis, la singularidad
excretó un cosmos genital,
el polvo en el páramo,
el huracán arranca el árbol
pero olvida tierra bajo las rocas,
ante un túmulo de granito
renunciaré a mi alma incidental,
ningún nudo es imposible
para la culebra en el páramo,
grita en la roca, salta en la sabana,
para el raro reptil en su cubil
ni la boa en el marjal,
las dimensiones del tiempo
se ocultan detrás de la realidad,
invoca a la bestia terrífica
en esta tierra perpleja,
hermosa, ingente y eventual,
danza la danza primera,
cuando en las noches sin luna
las estrellas no estén brillando ahí,
ni para ti ni por mí,
en la ciénaga celestial,
galopa, jinete, cabalga,
han brillado ya mucho tiempo antes
y seguirán burlándose después
de nuestra última disolución
en la nada inmaterial,
cabalga, ebrio jinete,
en la más profunda irrealidad,
quizá en los arrecifes de la ría
agua, algas y arena
son el ensueño del coral,
descubre el valor de los mitos,
silencio oscuro en los suburbios,
jinetes en la tundra,
dame un poco de tu fango de estrellas,
ten mis genes de neandertal,
sé que tú, esbirro armado,
nunca jugaste en la playa en invierno,
yo cierro el puño y muevo el brazo
arriba y abajo, arriba y abajo
con fiera furia funeral,
buscando versos perdidos,
aplastado, azotado y elevado,
por alguno de los muchos enigmas
que me ayudan a subsistir,
cabalga el polvo del erial,
tan solo tienes que escuchar,
de la fábula, la miga
es que lo cierto es que la hormiga
nunca aprendió a cantar
salmo alguno del misal,
preferiría que no pero sí,
y ahora recolecta el miedo
y el oscuro silencio del suburbio,
eh, Perceval,
¿dónde has olvidado el grial?
donde el gato ni vive ni la palma,
rodeando el mundo, no sabes
de qué manera sufrí,
y los cuantos reverberan la luz
en los muros de la inercia espacial,
sí, los tiempos son confusos,
ah, inconveniente desdicha
haber nacido yo para entenderlos,
aunque a veces la belleza
es un don del hada del mal,
hielo en la tundra musgosa,
nadie quiere, nadie da,
solo el espejo vigila al espejo,
solo el tiempo en el espacio comprende
la incorporeidad del nagual,
preciosismos y boniteces,
la bota que colma el paso,
santo Tomás Eliota
escribió los cuatro evangelios
y el apocalipsis más teatral
sin que nadie le desterrara
a los blancos tormentos de la tundra,
la araña acomodó su tela
en las vigas del salón,
junto a la gran lámpara de cristal,
oh, repuñetera desgracia,
me daba sus montes de cromo
y me negaba sus valles de iridio,
pronto descubrí que no comprendía
mi revirado proceso mental,
rodeando el mundo y no sabes
de qué manera sufrí,
líquenes en la tundra helada,
nadie estuvo, nadie está,
rompe la rama el vendaval
pero indulta al árbol sobre el collado,
donde solo la subrazón subsiste
y es eléctrico el amor,
tan eléctrico, eléctrico el amor,
dadme una premisa cabal
y desquiciaré el cosmos,
salta en la roca, grita en la sabana,
y por fin descubrí que nadie,
sí, Perceval,
percibía mi vuelco intelectual,
oh, Casandra, tú
aún a Apolo recuerdas, erecto
so los capiteles de Ilión,
mientras que yo sí podía alcanzar-
los a todos en la danza ritual,
multiplica tu saber por el radio
de un cuark, oh, el extraño encanto
de ir de arriba hasta el fondo
y desde abajo a la cima
cual partícula elemental,
mira al firmamento, aúlla en la roca
a los longiexpectantes
decenas de centenas de millares
de millones de universos
en tu somnolienta mente esencial,
mas santa Ana Aimatoviana
por escribir de los héroes sin versos
fue condenada al silencio
de los que morían expatriados
en la tundra transcendental,
la araña entretejió sus hilos
entre las caries del león
y expertos en razones infundadas
tacharon líneas y arrancaron páginas
del claro poema invernal,
oh, inusitado infortunio
el haber nacido yo
en estos tiempos complacidos
en el tamaño del radio del cuark,
muerde el tiempo desigual,
el viento se lleva las hojas
pero indulta a la rama aislada
como una inútil ofrenda a las nubes,
el presente es un reflejo
del futuro tangencial
y el futuro es tan velado
como el pasado es oscuro,
pero ahora estoy buscando un espejo
que ya no pueda atravesar,
danza la danza ritual,
nadie ha ido, nadie va,
nadie ha visto y nadie ve
que no hay nadie y nunca habrá,
tan solo el dolor te enseña a sufrir
en el precario pedregal,
desde las murallas de Ur
veía los cadáveres flotando
por entre los junquerales del río,
oh, Perceval,
¿en dónde habrás perdido el grial?
silencio y tiniebla en suburbia,
preferiría que sí pero no,
donde no ha muerto el gato ni vivió
y los cuantos hipnotizan la luz
sobre los muros del tiempo inercial,
nadie sabe que yo sé,
nadie ha sido ni será,
oh, no torturéis, desalmados,
mi alma caducifolia
con las sirenas de cada arenal
desde el Báltico al mar de Arousa,
dejad que me vaya a los arrecifes
a terminar aturdido y a solas
mi botella de aguardiente de guindas,
el viento arrastra las hojas del nogal
hacia las profundidades del mar,
Casandra, escuché tu voz
y aun pienso que entendí tus palabras,
si la eternidad no es tan larga
que no pueda tener un buen final,
bajo el aullido de la tempestad
pero estaba tan borracho
que no creo que pueda recordarlas,
oh, no atormentéis, ingenuos,
mi alma infinitesimal,
el chamán se orinó en las manos
y el profeta eructó la antientropía
entre el oleaje de la resaca,
espumas y aerosoles,
gritos en el grito del temporal,
cae la gota en la charca primigenia,
la gravedad se incrementa
hasta que no permite ni pensar
y es ele-eléctrico-trico el amor
en el fondo del cenagal,
polvo en el agua,
cadáveres flotando entre juncos
ante las nuevas murallas de Ur,
ay, Perceval,
rebaila tu baile ritual,
a hierro mueren las estrellas,
como los humanos, y sus cadáveres
devienen frías supernovas
y sombrías estrellas de neutrones
yaciendo en el abismo sideral
reducidas solo a polvo estelar,
polvo que realimenta al universo
como el polvo de los cadáveres
humanos realimenta a la tierra,
regenerando el ciclo vital,
la cota que palma el vaso,
líquenes en la peña,
después de esferas y evos
la sirena en los arrecifes
musita su melodía a la sal,
deja que la música ahuyente al miedo,
no silbes en la oscuridad,
páginas manuscritas arrancadas
de algún cuaderno escolar,
musgo en el hielo aluvial,
velado futuro, oscuro pasado,
nunca ha sido y no será,
humanos, en verdad no os merecéis
la lluvia de la que estáis hechos,
y el oscuro silencio suburbial,
Apolo continúa empalmado
so los frisos de la sagrada Ilión,
grita en la roca,
salta salvaje en el páramo,
libera tu furia de neandertal,
nunca ha habido y nada habrá,
en los ángulos del espejo,
eh, Perceval,
la eternidad no es tan larga
si sabes resistir hasta el final.
.
ēgm. 2013