arañas radioactivas
tejen erráticas telas, de informe,
rota geometría.
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ēgm. 2017
Borracho y a solas,
sentado en un bar
delante del mar,
mirando en las olas,
haciendo cabriolas,
la mierda flotar,
sonrío al brindar
por las olas frías
que dejan mis días
llegar y pasar.
.
ēgm. 2017
Los analistas buscan pistas,
cualquier día amanece
como cualquier otro, pero ocultando
—arcoíris tus ojos—
algún engaño insidioso,
cualquier mañana aparece
el vacío, antes del desayuno
—este o otro poema—,
disimulado entre la llovizna
y el vaho del espejo,
cualquier día la niebla
es más clara que la luz no esperada
—es solo al regresar
cuando brilla la maravilla
que no volverás a ver—,
cualquier mañana parece
que este mismo poema
ya fue olvidado antes, con las mismas
—oh diosa, sin cisnes no existes—,
las mismas o otras mentiras,
arcoíris tus ojos,
luz no imaginada, voy
a contar tus pestañas inferiores
y a enseñarte la belleza del córner,
solo vosotras, diosas,
escucháis la fluctuación del vacío,
o hoy, este día, parece
que ya has vivido esta noche
en algún sueño anterior,
o cualquier día la fría neblina
revela la oscuridad del vacío
—las chicas listas siempre dejan pistas—,
en tales casos puede
ser lo mejor olvidar el paraguas
y salir a la calle
con las más oscuras gafas de sol,
fulgor, luz no esperada
—o el fruto pudrirá el árbol
cualquier día de lluvia—, voy
a comerme todas tus pecas, desde
la cima de tu nariz hasta…
hasta las colinas de tus tobillos,
doble arcoíris tus ojos,
—paulatinamente— voy
a devorar tu fulgor y tu sombra
en la fluctuación del vacío,
oh, diosas, solo vosotras
dais sin pedir nada a cambio,
desde las vaguadas de tus mejillas
hasta tus últimos desfiladeros,
sí —cualquier día—, voy.
Canta el grillo,
trina el zorzal; chillan
las veloces sirenas.
Lo que sucede en la aldea
lo sabe toda la aldea;
lo que pasa en el pueblo
medio pueblo lo ignora;
de lo que en la ciudad sucede
la ciudad no sabe nada.
Cada piedra es la misma piedra
—charcos en la autopista—
en que cada pie tropieza.
Grazna el cuervo,
ladra el mastín; rugen
los autobuses urbanos.
Solo la luna conoce
lo que cada puta olvida.
acaso, o no yo mismo;
neblina de un equívoco espejismo:
vacío del abismo.
Yo mismo el espejismo:
vacío en el espasmo del abismo;
ni siempre o nunca el mismo.
Neblina del abismo;
no el mismo que un equívoco yo mismo:
efímero espejismo.
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ēgm. 2017
no es siempre lo que masticas,
lo que suena
no siempre es lo que se toca,
lo que dices
no siempre es lo que has oído,
lo que rueda
a veces no es lo que gira,
lo que piensas
no siempre es lo que has pensado,
lo que cae
no siempre es lo que rebota,
lo que pides
no siempre es lo que deseas,
lo que rompe
no siempre es lo que se quiebra,
lo que pierdes
no siempre lo necesitas,
lo que parte
no siempre es lo que regresa,
lo que ansías
a veces no te conviene,
lo que hiere
no siempre es lo que más duele,
lo que obtienes
a veces es lo que quieres,
lo que mata
no siempre es lo que disgusta,
lo que niegas
no es siempre lo que consigues,
lo que crece
no siempre es lo que florece,
lo que pides
a veces es lo que logras,
lo que sube
no siempre es lo que desciende,
lo que empujas
no siempre es lo que eyaculas,
lo que baja
a veces sí que remonta,
lo que esperas
no siempre es lo que te espera,
lo que arde
no siempre es lo que más quema,
lo que comes
no siempre es lo que vomitas
—si lo muerdes,
lo chupas y no lo tragas—.
Lo que explota
no siempre es lo que más brilla;
lo que rola
no es siempre una pescadilla
mordiendo su propia cola.
el abejorro busca
entre las hiedras del muro un refugio
para espiar al invierno.
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ēgm. 2017
que aúlla desde las profundidades,
que se acerca, que avanza y se retrae,
que huye y embiste, que se retuerce,
se encorva y se encrespa, se vela, obsceno
se exhibe ingente, que se desfigura
y postra consumido en el abismo,
ese monstruo que es, no es, está,
florece, se mustia, recrece, resiste,
desaparece y regresa, y se evade
con los vahídos del amanecer,
en la ambigüedad del resquebrajado
crepúsculo, que amaga con tronar
—ese monstruo— y trastocar, aturdir
la mente, el éter y el bronco planeta
desorbitado, que se desmorona,
que amenaza el orden-caos del cosmos,
que no llega, que se alza inflamado
a ocupar su espacio de carne y piedra,
que se disipa en la inexactitud
del oleaje, en la fluctuación de
la arena renuente de la resaca,
ese, ese monstruo, que es, no es,
que existe antes de ser, denso, incorpóreo,
ese monstruo, irreversible y efímero,
que desde el silencio se yergue inmenso
—y se desvanece— contra el silencio,
ese irresoluto monstruo: el poema.
Learn to cope with a world
Which is built entirely of fake
Kenneth Rexroth (A Bestiary)
a.
Lo que la ardilla dijo:
El ilusionista abstracto
—¿dónde está mi nuez?—
se ríe de sus crédulos clientes.
b.
Lo que el bonobo dijo:
El voyerismo ha dejado de ser
una actividad privada y vergonzante
para convertirse en una actitud
pública, abierta y generalizada.
c.
Lo que dijo el cárabo:
En meteorología económica
nunca llovió que no escampara,
hasta ahora.
d.
Lo que el dragón dijo:
Quien ignora lo que tiene
—aquí escondo mi tesoro—
no llega a sospechar lo que le quitan.
e.
Lo que dijo el elefante:
Nunca digas
de esta agua no beberé
ni tampoco
esto siempre lo recordaré.
f.
Lo que el fénix dijo:
Si volviera a nacer,
volvería a morir;
eso es lo único imperecedero.
g.
Lo que dijo la golondrina:
Cuando me fui
dejé algo de mí aquí;
cuando volví
algo allí quedó de mí.
h.
Lo que la hiena dijo:
En serio, los que son incapaces
de reírse de sí mismos
tampoco suelen comprender
que otros puedan hacerlo.
i.
Lo que dijo la iguana:
Tridimensionemos multilateralmente
—¿dónde está mi goniómetro?—
la circulatura del cuadro.
j.
Lo que dijo el jilguero:
En el subconsciente solo hay alpiste,
y todo arte en teoría
surgido de él es un triste alpiste.
k.
Lo que el koala dijo:
Intrometarreflexiono yo que
no me libro nunca de aparecer
en todo alfabeto de animalitos,
con mi autenticidad prefabriĸada.
l.
Lo que dijo el loro:
El refrán, lo que tiene
es que, sea como sea, se emplea
solo cuando conviene.
m.
Lo que la mantis dijo:
Cuando todo el mundo
pretende ser diferente,
sucede que todo el mundo
es igual que los demás.
n.
Lo que dijo la nécora:
Mientras cantan las sirenas yo huyo
—¿dónde fue mi melocotón?—
al fondo de los mares silenciosos.
ñ.
Lo que dijo el ñu:
Otro día que fracasa
en su intento de vencerme,
abatirme y devorarme…
Otro día más que pasa.
o.
Lo que la ostra dijo:
El silencio habla más, y más claro,
—¿dónde está mi perla?—
cuanto más quiere ocultar.
p.
Lo que dijo el pulpo:
Hagamos una detenida reflexión acerca
de la circunstancia sincrónica actual.
Y las manitas, quietas.
q.
Lo que dijo la quimera:
El despertar de la utopía
—¿dónde irá mi isla?—
siempre produce monstruos.
r.
Lo que la rana dijo:
Si no recuerdas tus propias palabras
quizá pensarás que lo que te dicen
los demás no son más que tonterías,
pero podrían ser solo respuestas
a tus memeces previas.
s.
Lo que la sanguijuela dijo:
Mientras la desigualdad sea
norma y no excepción, la felicidad
podrán permitírsela solo
los egotistas y los inconscientes.
t.
Lo que dijo el topo:
Lo que entiendes
es lo que ves; lo que no ves
—¿dónde están mis gafas?—
es lo que existe.
u.
Lo que dijo la urraca:
La búsqueda de la belleza puede
llevaros a la estupidez; la búsqueda
de la verdad conduce a la verdad,
y por ende a la belleza.
v.
Lo que la vaca dijo:
No. Y ya me lo han preguntado antes.
Yo no doy leche. Me la quitan.
Que no es lo mismo.
w.
Lo que dijo el wapití:
Imbécil es quien no hace lo que tú
y equivocado quien no piensa como tú;
para otros hay un equivocado imbécil en ti.
x.
Lo que dijo el xifóforo:
Una convergente circunvolución continua
en inmersión horizontal
—¿dónde va mi río?—
es un amor improbable.
y.
Lo que dijo el yacaré:
¿Sueñan los borregos
con androides filósofos?
¿Soñaban los neandertales
con focas verticales?
z.
Lo que la zorra dice:
¿Quién creó al Hombre? No cabe duda:
Dios.
¿Pero quién creó a Dios? No hay duda:
el Hombre.
no beben, no se drogan,
no comen dulces y no se preguntan
qué hacen en la vida.
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ēgm. 2017
Me despierto solo
y con una recia resaca.
Al menos no he vomitado.
Abro una cocacola y voy
a buscar el tabaco.
Junto al sofá, mis calcetines
están sobre la estufa.
Vacíos.
Este año me portaré mejor.
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ēgm. 2018
No de placer se trata:
has de tragar una pócima ingrata
que aunque no mata, ata.
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ēgm. 2017
1
Lo que se puede ver en el anverso
es una leve figura imprecisa
sobre un fondo difuso:
Un personaje de alguna leyenda
olvidada hace treinta milenios;
en semiperfil, muestra
glúteos protuberantes, los brazos
alzados. La huella de un animal
se diluye en el suelo.
2
El reverso es la canción de los siglos.
La evolución de una idea sencilla
que deviene epopeya.
El héroe transluce el miedo del hombre.
Corazón rígido, lengua agrietada,
ojos anebulados,
manos ensombrecidas, pene ingrávido;
cada enigma transitando una órbita
entre el sueño y la vida.
3
La Humanidad se consume en el mito.
Los dioses se descomponen en lodos
de orgullo y desmemoria.
El tiempo se desintegra y extingue.
Viejos planetas colapsan y caen
hacia el último Cosmos.
En un cráter de un satélite inerte
la huella de un primitivo humanoide
se confunde en el polvo.
Es un modo de convivencia ambiguo,
en el que, en cuanto avanza la liturgia,
cada adepto responde
a cada tacto de forma variable;
la combinación de varios individuos
en un vórtex —hallar el flujo puede
ser esencial— exige
un complejo grado de compromiso.
El dragón de sangre, a veces apático,
guarda y suele defender sus valiosos
tesoros; nunca pierde,
aunque no siempre obtenga beneficios.
Cada adicto cree entender qué hace
y quién es, si bien para discernir
su propia identidad
no deja de atravesar los espejos;
el flujo se diluye en la marea,
que vuelve a sus turbias profundidades.
El dragón es paciente
pues sabe que mañana hay otro eclipse.
La información se daña en las revueltas
de las sinapsis, siempre en movimiento.
Los sucesos se pierden
en ciertas regiones de la memoria
y desaparecen para el cerebro,
se disipan, se esfuman
como algo entrevisto en la carretera
fugazmente desde el coche y que luego
la memoria diluye,
aunque exista allí como el mismo objeto,
quizá similar a lo recordado
o tal vez diferente.
Los hechos se transforman en el tiempo.
De lo real le queda a la memoria
tan solo lo olvidado.
.
ēgm. 2016
es una cinta de Moebius,
con su misma forma, y el mismo efecto
sobre el espacio y el tiempo.
En caso de que alguna palabra no sea fácilmente comprensible y no figure en los diccionarios de español, se recomienda substituir cada consonante por la consonante anterior, en el orden alfabético, y cada vocal por la posterior (nota del transfuctor).
me destropiezo y me yergo,
y, ergo,
vuelvo a excavar sin motivo,
cultivo
una utopía en tu pelo,
revelo
tu resplandor más oculto,
sepulto
mis perversiones contigo,
predigo
que he de volver a estar cuerdo,
recuerdo
que no habrá sol más profundo,
me hundo
en una nube de sarro,
desbarro
donde recaigo y tropiezo
y empiezo
otro poema sin hilo,
vacilo
ante el verdor de tu loto,
rebroto
y entre estas algas arraigo,
y caigo.
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ēgm. 2016
me llama, dice:
Ve junto a ella;
sabes bien donde,
junto a la arena.
Le digo: Sigue
vuelo, agorera;
vete a graznar
a las bateas,
que aquí la roca
es dura y seca
y las borrascas
no son tan recias.
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ēgm. 2016