30 de abril de 2015

Jardín bajo la nieve


Camíname despacio
y sea como la serpiente ordena,
en el amplio vacío astral
donde el tiempo danza, fundido
con la espuma del espacio,

después de intensos millones de años
llovía sobre la lluvia,
y los bosones bailan,
de aquella Tierra humefacta
en la profundidad del tiempo,

tan breves,
nuevos mundos nacen continuamente
para que puedan ir otros muriendo,
hasta que un día escampó,
lo siento en el aliento,

en los andenes del presente
el futuro ya no existe
y la nostalgia es solo al fin
un lánguido esfuerzo inútil,
a los nenúfares desvío

luz blanca y dolor,
la mariposa vibra persiguiendo
el arabesco del pez
contra el glaucor de las algas,
ralentizado, el fluido oscuro

vuelca la niebla en la orilla
y el río dobla hacia la penumbra
entre grises azulados
y crudos violetas sombríos,
y quemar alguna esperanza

de que nada vuelva a ser lo que fue
deviene un vano ejercicio de angustia
sin razón ni redención,
abril, este mes tan vil,
azuleante electricidad,

recuerdos mezcla al ansia febril,
equívoca ecuación,
rubia coleta, confusas pecas,
vete a jugar con tus muñecas
a tu mustia habitación,

el torvo pensamiento,
tanga azul, azul biquini,
germina lilas en tierras yertas,
revive rancias raíces muertas,
adorando a la diosa prostituta,

abril, con sus penas mil,
escucha a tu cerebro de reptil,
lo noto en el escroto,
luz blanca y dolor, es como nacer,
y con esquivo movimiento

la palomilla no vuela
dos veces la misma brisa,
ves el mar en tu ventana
sin gozar las rosas ni el tetraclinis,
ni el lucio roza dos veces

las mismas raíces ciegas
del sauce en el azogue fugitivo,
yertas nostalgias muertas,
calculas mal los días, y es por eso,
rubia garza en tanga azul,

que sueles llegar tarde al vado,
tres piedras resbaladizas,
que cruza el río del presente,
ya sabes, de lo ido hacia lo incógnito,
lo vivo en el lascivo

abril, el mes más gil,
infausto afán febril,
cuando comienza a escampar,
fumareles en la boya,
charranes y pagazas en las rocas,

regreso al frágil río
de los nebulosos días,
desterrado del paraíso
y expulsado también de los infiernos,
gran ganga, Maa Ganga,

a los nenúfares desvío
el turbio pensamiento
y con errátil movimiento
regreso al blando río
de denso lecho mineral,

viviendo un jubiloso e
inacabable enero de rebajas,
yo soy de Aldán
y ya me suicidé hace décadas,
sin ceremonia y sin escándalos,

si lo miras, oh Suzie Q,
ahora no sé morir,
¿podré comer un melocotón? ¿puedo
modificar mis recuerdos?
si el universo observas desde fuera

verás que brilla como una luciérnaga
en el tupido zarzal infinito,
Susi, lo que la bicha ordena,
eflorecescentes ardentías
en tu biquini azul eléctrico

y ni intento del mástil desatarme,
silencios que por nadie fueron vistos,
cuántica gravitación
y fiebre de la noche a la mañana,
partículas supersimétricas,

flácida fluctuación, uh Susy,
de la estructura del espaciotiempo,
abismos de fría energía oscura
donde retumba el tiempo
y choques entre hatos de galaxias

con la única intención,
que mis bosones bailen,
de devorarte el corazón,
me fui muy lejos, muy lejos,
y ya no he vuelto, tan lejos,

olvida todo el tiempo sobre el aire,
recuerda nada más donde estás hoy,
tan solo eres otro replicante
y no podrás matar a dios,
no hay nadie en la estación del aeropuerto,

la calle está vacía,
no hay nadie en el vagón ni en todo el tren
y la ciudad murió,
pocos saben quien fue Hank Woothreed
perdido en el jardín bajo la nieve

ni qué libélulas amaba
en el vado de las tres piedras,
entre los chopos, las mimbreras
y los verdeazules maizales
tras la llovizna, en Gonderande,

mientras nuevos mundos nacían
y morían otros en la corriente
del tibio río de Islajamás,
torrente de conciencia mineral,
nublosa garza de las peñas,

en la noche tan feroz
el silencio más oscuro
era el muro de tu voz,
pero sigues corriendo, ¿verdad, nena?
ni en este ni en otro infierno,

mas tantos evos estuvo lloviendo
que la humedad fosilizó,
pero yo sigo sin saber,
después de que miss conejo
se afeitara el bigote ante el espejo,

qué lado de la seta he de morder,
aunque ya empieza a escampar
en las dunas de la playa,
en las simas del presente,
detrás de los carrizos del futuro,

sí, fiebre, cuelga un poco más de fiebre
en tu perfil personal,
algún eco quedará resonando
en los mimbrerales del río
donde traza el pez su su arabesco

de vaporosos violetas
y verdeazules violentos,
donde el tiempo danzó
con el tordo en la rosaleda,
y el futuro determina el presente

junto al vado del hoy,
ningún profeta predicó
sobre la fugacidad de la roca,
la brevedad del semen en la arena
o la levedad del mar,

ma’ Ganga, buen tanga,
tan breve,
olvida todo el tiempo bajo el agua
en las peñas de la ría de Aldán,
acuérdate de ser quien eres hoy,

tan bellas,
igual que la gacela en el zoológico
añora la sabana, libre y plena
de azares y peligros,
así el hombre contempla las doncellas,

uy, digo, perdón, las estrellas,
olvida que el recuerdo es muy cabrón,
tan ellas,
¿verdad, nena?
garza blanca en tanga azul,

no cambia su color la mariposa
ni ha de volver a volar
en el aura que ya coloreó,
por los farallones la luz
reconfigura su fulgor, el verde

vira a añil vidrioso y luego el violeta
a un hostil rojo de labios,
no muda su laberinto de escamas
nunca el pez, ni jamás sabe encontrar
la ola que antes besó,

olvida el porvenir que no ha venido,
recuerda que olvidaste tu ambición,
la playa desde la ventana,
olvida los recuerdos imborrables,
cancela el porvenir que no vendrá

en abril, el mes febril
que la lila eyaculó,
oscila el agua en la ninfa,
y fue como la serpiente ordenaba,
pero corres contra corriente, niña,

las lunas del desierto arrastran
jaurías, escorpiones y agujeros
negros, ¿puedo?
la Humanidad aún se pierde en preguntas
que ya obtuvieron respuesta hace mucho,

el vencejo cazó al mosquito
que acababa de picarme en el prado,
y los fermiones bailan
entre Centauro y Perseo,
huye el blanco Sol por el brazo izquierdo

de aquella otra galaxia
hacia la eterna implosión
de la espuma del espacio,
escupe el infinito en la otra orilla,
redes, algas,

mientras otros van muriendo, a la par
nuevos mundos van brotando
en los meandros del río de ahora,
sobre los vastos nuevos océanos,
tan leves,

sobre la Tierra encharcada,
sobre la lluvia llovió
cientos de millones de años
y, ese olor de petricor,
no sé qué día, por fin escampó
…

.
ēgm. 2015


28 de abril de 2015

Disfunción


A los nenúfares desvío
un torvo pensamiento
y con errátil movimiento
regreso al blando río.

.
ēgm. 2015


26 de abril de 2015

La verdad del caso Prufrock


Yo maté a José Alfredo;
y aunque no hubo accidente, la culpa
ni siquiera fue suya.

.
ēgm. 2015


17 de abril de 2015

Abril,


ese mes tan vil,
germina lilas en tierras yertas,
revive rancias raíces muertas,
recuerdos mezcla al ansia febril;
abril, con sus lluvias mil.


(T.S. Eliot, primeros versos de La tierra baldía)

.
ēgm. 2015


6 de abril de 2015

Saudade


Igual que la gacela en el zoológico
añora la sabana,

libre y plena de azares y peligros,
y mira al sol lejano,

así el hombre contempla las estrellas
y el vasto espacio esquivo,

de hermética materia oculta envuelto
y de energía oscura.

.
ēgm. 2015


3 de abril de 2015

Reconducción


Infausto afán febril:
lo siento en el aliento,
lo noto en el escroto,
lo vivo en el lascivo
abril, el mes más vil.

.
ēgm. 2015


30 de marzo de 2015

Chavalita


Equívoca ecuación,
rubia coleta, fatídicas pecas:
vete a jugar con tus muñecas
a tu mustia habitación.

.
ēgm. 2015


21 de marzo de 2015

El viento en el faro


Ven a volar,
podrás seguir preguntándotelo
hasta el final de las algas,
pero no te quedará más remedio
que aguantarte y flotar los días

en la convexidad del mar,
en la humedad del río,
allí donde el orden regresa al caos,
el mapa no está equivocado
aunque le falten pequeños detalles,

tampoco nunca a mí,
el arroyo entre los tojos,
la hosca y helada belleza
de las yermas islas del norte,
los pájaros sobrevuelan la duna,

la orilla y los arrecifes,
cuando el conejo perdió su reflejo,
no sabes quién eres a mediodía
y ya esa misma madrugada
crees que puedes entenderlo todo,

vuelven las aves al negro oleaje
desde el principio del viento,
agua de muerte y de vida,
dibuja el pez arabescos
en la honda humedad del río,

donde se oculta el frío,
saliva sudor y semen,
polvo en la arena,
huelo el humo, avento el viento,
subiendo voy, bajando vengo,

jusqu’ à la fin, en pleine soleil,
y en los meandros yo me entretengo,
ahuyento el viento,
por las mimbreras desgasto el tiempo,
en la fría profundidad del río,

después de la noche de fin de año
el faro alumbra sobre la peña,
pájaros vuelan,
el viento revuelve, canas,
las cabelleras de las negras olas

que las sirenas cabalgan,
tampoco creo
que nunca me susurraran a mí,
quizá podrías probar
a dejarlo todo tal como está

en el envés del azogue,
espejos y espejos, nuevos espejos
lanzando a lo lejos viejos reflejos,
esta es la mentira en la que creemos,
arena lluvia sal,

venid y oíd,
cervezas enlazadas en canciones,
sabida oscura duda:
corazón de saliva en el cristal,
ven a bailar

al cíclico círculo intemporal,
dame spritz y sexo astral,
puedes seguir preguntándote
cuál es la esquiva pregunta
y recontando en la pared

los azulejos del cuarto de baño,
el viento es fugaz testigo
de la fugacidad de la roca,
de la eternidad del silencio
y de la vanidad de las promesas

que se hace el hombre a sí mismo,
ponme otro spritz
mientras los pájaros marinos
vuelan hacia el interior del océano,
mar afuera,

donde habita la irrealidad,
aceleras un poco más,
el faro sobre el peñasco
ya no vigila el mar,
acaso los ocasos

son trozos de pedazos,
la solución origina el problema
y la pregunta resuelve el enigma,
acaso los acasos
son subterfugios del caos,

se desmenuza la arena en la playa
rodando en la arena
y vuelan lejanos los pájaros
sobre la lacia luz,
hacia la densidad de la neblina

donde el conejo perdió su reflejo,
sin saber de los embustes
que el niño le cuenta al mar,
sujetas firme el volante,
el faro sobre la peña,

acero en la piedra, sangre en la roca,
las olas constantes como el silencio
son un rumor allá abajo,
entre la espuma y las algas,
tal vez aún pueda amanecer,

solo tendrás la respuesta
cuando conozcas cuál es la pregunta,
ni un chillido, ni un graznido,
la bruma en la línea del horizonte
mira pasar a los pájaros,

charranes, fumareles y pagazas,
hacia el final del mar,
fría humedad en el aire,
se ha detenido el motor
contra el gastado granito del faro,

olas, viento, voces,
y cuando sepas cuál es la pregunta
entenderás la respuesta,
suave en las algas mojadas
ahora empieza a llover
…

.
ēgm. 2015


24 de febrero de 2015

Viciotez


Creer que los demás
son tontos es el vicio recurrente
de los mentecatos.
.
ēgm. 2015

19 de febrero de 2015

Son


Esa luz en sus flores,
ese sol en su mar,
ese rayo en sus nubes,
ese eco en sus rocas,
van.

Ese sol en sus flores,
ese rayo en su mar,
ese eco en sus nubes,
esa luz en sus rocas,
van.

Ese rayo en sus flores,
ese eco en su mar,
esa luz en sus nubes,
ese sol en sus rocas,
van.

Ese eco en sus flores,
esa luz en su mar,
ese sol en sus nubes,
ese rayo en sus rocas,
van.

Esa luz en sus flores,
ese sol en su mar,
ese rayo en sus nubes,
ese eco en sus rocas,
son.

.
ēgm. 2015


14 de diciembre de 2014

Reflejos


Espejos y espejos,
nuevos espejos

lanzando a lo lejos
viejos reflejos.

.
ēgm. 2015


16 de octubre de 2014

El vals watutsi


Venid y orad: Ahora,
bajo cíclicos chatos
días, en fosas graznan

hierofantes (idiotas
jodiendo kilobites),
la llamarada mítica,

nívea ñora opalina,
propicia que repunte
sin tiempo un —vaporoso

o pavoroso—
vals watutsi: xilóvago
y zurumbateante.
.
ēgm. 2014

25 de septiembre de 2014

Puertas cerradas


10

Me olvidé de mi lengua
y de mi nombre,
y de eso que suelen llamar raíces;
cuando llegué
tuve que olvidar el tronco y las ramas,
y las hojas también.


9

No, no volver,
ni pensar en volver;
no dar razones,
no dejar huellas
ni recuerdos en nadie.


8

Me habla el vendaval en los roquedos;
canta la lluvia en las algas del muelle.


7

Al regresar,
nuevas gaviotas seguían chillando,
aunque, ya viejo, yo
tuve que aprender de nuevo a escuchar
mi propio nombre,
mi propio viejo nombre.


6

Oculto el cigarrillo
dentro del puño;
me echo en la cuneta
al distinguir
una luz a lo lejos
o al escuchar
un motor tras la curva,
expectante, inmóvil.


5

No explicar; no despedirse de nadie
más que con un hastamañana,
como todos los días;
borrar los números
de la agenda; borrar
la misma agenda,
y cambiar de teléfono;
lograr por fin
no ser. No ser.


4

Quedan cerradas las puertas cerradas;
sigue la lluvia al vendaval.


3

Ahora he olvidado los nombres
de aquellas calles,
de las estaciones de metro
—luces y rótulos—
y de las chicas de los bares:
desmemoriando.


2

No dejar dirección;
desvanecerse
en el humear de los autobuses,
a la primera luz
de las farolas;
irse en silencio en la última fila
de la clase turista.


1

Dejo cerradas las puertas cerradas
que dan al infinito.


0

Y ser un otro
con otro nombre
—mi viejo nombre—
en este (cualquier) universo
al que pertenecí.
.
ēgm. 2014

26 de agosto de 2014

Paseo junto al mar (Fragmentos)



2
Salgamos a dar un largo paseo;
la tarde está tan buena
como las muchachitas en la playa.

6
Por si acaso hace falta,
sóplale un poco más de aire al viento,
échale una pizca de sal al mar.

14
Descubres, sin asombro, cualquier día,
que eres otra ola más
batiendo —mira— en las abruptas rocas.

19
Échale un poco de polvo al desierto
—criatura de las algas—
y que el simún empuje la marea.

20
Hablando de echar polvos…
Ese prado, junto al cañaveral,
insinúa una hierba muy mullida.

27
Evita siempre la erosión.
Es una fuente de graves problemas
y accidentes fatales.

34
Desde aquí las velas parecen
—tan arriba— poemas olvidados
difuminándose entre la neblina.

40
Duda de la verdad y las estrellas
y de que el sol produzca cáncer,
pero no de que el amor te hallará.

43
Cariño, ten cuidado:
El pino crece horizontal
cortando la pared vertiginosa.

50
Ocultos, negros bultos,
los hadrones nos muerden los talones,
podridos e insepultos.

52
Ten mi mano, cuidado,
cuidado; no te acerques demasiado
al borde del acantilado.

58
Gracias a la química cósmica
hay demasiados ritos interiores,
y el orbe es inseguro, ya que […]

59
Porque somos perecederos,
por eso tan solo necesitamos
dinero en la tarjeta para el caos.

65
Escupe en la grasienta acera,
orina en el río contaminado,
olvida tus cenizas en la arena.

68
Mi amor, qué día más loco.
Solo salimos a dar un paseo
y ahora estamos muertos, despeñados.

70
Las algas —la marea—,
las velas como dagas en la niebla,
las chicas en la playa, tan morenas.

egm. 2014

15 de julio de 2014

四 Montaña rusa


¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.

Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.

Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.

Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.

Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.

Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.

Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.

Eso solo.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 4)

.
ēgm. 2014


17 de junio de 2014

三 La escapada


Ese día fue el día,
pero lo callé ante todo el mundo.

Me compré unas gafas de sol
como las que había visto
en la carrera del día anterior.
Una escapada en plena ascensión.

Y fuego de iridio.
El Rey Bonsái ha estado cavilando.
Hay una relación ahí.

De todos modos, la piel tersa
provoca un tacto suave y excitante.
Tal vez después de una pasada rápida.

Seguía estando allí, en pie
y tan absolutamente delgada
en su pálida desnudez.
Aquel día era el día.

Volví mi atención difusa
a la vibrante carrera ciclista:
decían que la escapada
se produjo en la más dura ascensión.

Alguien llevaba unas gafas de sol.

Y tomar una decisión así
es propio de muy pocos veteranos.
Brillo de iridio.

Lo decidí durante la carrera,
y aquello también fue un gran estímulo.

Ese día
me decidí a huir de la ciudad.
Hay una relación ahí.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 3)

.
ēgm. 2014


16 de junio de 2014

二 Futuro


¿Es el futuro suerte?
Los accidentes pueden confundirte.
Tras la curva hay un día después.

Yo estoy esperando
al próximo mes de mayo.
Al parecer los acontecimientos
alcanzan su progreso con facilidad.

O en junio próximo.
La música electrónica también
ayuda a acelerar.

Sigue recortándotelo periódicamente.
El futuro confluye en hoy.

Junio o el siguiente.
Me gusta que te guste que me guste.
La geografía lisa del delta.
Me gusta.

El Rey Bonsái sopesa
la indurabilidad del tiempo
mientras cambia otra vez de marcha.

Oh, lo juro.
Mucho. El futuro.
Estoy deseando que llegue.

Solo eso.


(Cavilaciones del Rey Bonsai, 2)
.
ēgm. 2014

15 de junio de 2014

一 En mono


El Rey Bonsái reflexiona.
Te he elegido la mejor de las piezas.
Voy hacia ti.

No sabes cómo hacer estimaciones,
pero creo que es superior en mono.
Lo que importa no es el valor.
Así pues, en mono por el momento.

Te lo recortas regularmente.
El precio podría parecer alto,
pero está en lo que suele ser la norma.
Querrías que le gustara. Mucho.

Los acontecimientos van progresando
con una irisación oscilatoria.
Siempre que las bicicletas
sigan yendo hacia el futuro
cada día podría ser el día.

En otras palabras,
es una pena que la mayoría
no sepa apreciar el monoaural.

La mejor pieza. Las estimaciones.

Hay una relación ahí.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 1)

.
ēgm. 2014


14 de mayo de 2014

Algoritmo


Aunque

no hay nación que me convenga,
no hay razón que me convenza,
no hay pasión que me contenga

y es que

no hay razón que me contenga,
no hay nación que me convenza,
no hay pasión que me convenga

porque

no hay razón que me convenga,
no hay pasión que me convenza,
no hay nación que me contenga

nunca.

.
ēgm. 2014


17 de marzo de 2014

La sangre y el serrín


La luna mengua,
pájaros blancos en la neblina,
algún ruido,
las experiencias infantiles
viran reviviscencias fantasmáticas,

labios de rosa y fresas
en un espejo empañado,
tal vez ahora no llueva, algún ruido,
noite pecha, cerrada noche,
todo está interconectado

en la realidad de los sueños,
estuve muy lejos, pero ya he vuelto
a estar lejos, prosigo
sin valentía ni indecisión,
allí veo un pato, un dodo,

un aguilucho y un loro
entre la profundidad silenciosa
y el cosmos de la superficie,
las algas crecen, recrecen,
la luna mengua, te desvelaré

entonces mi historia en la otra orilla,
más medran las malezas del recuerdo,
lientas de ansia febril,
y mi amor por él y mi amor por ella,
ved,

vosotros no podríais entenderlo,
¿cómo ibais a poder?
firmes con el sólido pavimento
debajo de vuestros pies,
parloteando en círculos, oh patos,

para secaros después del baño,
más espeso, agar-agar, paradoxia,
entre el nublo y el claror,
me asombra la sordera de estos ciegos,
¿crees que aún llegará a amanecer?

repican los televisores
y la novia va sin bragas
al banquete electoral,
vientos sin nombre en las estepas,
la última vez votó a los rubios

y esta viene a votar a los morenos,
mais non, mon frère,
mal haya quien pretenda ser feliz
rodeado de bestias infelices,
y aquí llegaba nuestro marinero

con las botas naufragadas,
y ella folla como una chiquilla,
el hechicero negó,
pero grita como una mujer,
maltraído por los vientos del mundo,

un güito en la garganta atravesado,
ah mi amigo,
le permite comprender
la superficialidad de los sueños,
trae pues tu cerebro de reptil,

sangre y serrín,
humano y dios, chamán y sacerdote
en el culto a la diosa prostituta,
ya vislumbra la oscuridad,
vano es evitar ser nada,

instituido está en la ley
desde tiempos muy añosos
que en la fiesta de los parduzcos osos
es el más peludo el rey,
rosas de fresa y labios

tras el vaho del espejo,
brancos paxaros,
continentes en colisión,
marietas del Born, jotos del Raval,
veinte ríos y un solo invierno desgarrado,

entre nublado y claror,
hielo turbio prendido en la mirada,
reviviscencias infantiles
pudren los árboles del humedal,
pues todos transmigramos solos, Hank,

pero el lobo ama el aire neblinoso,
antropología de tres en cuarto,
el oráculo ha revelado:
el futuro será mañana mismo
y aunque el pasado ya pasó

aún muerde en el presente
su colmillo depredador,
los subproductos de la subrazón,
como al oasis que oculta el desierto
allá, en el caos longincuo,

puedes pasar a su lado y no verlos,
se encharca lentamente la razón,
senderos como laberintos
en la mano del hombre hueste,
tan solo el dolor te enseña a sufrir,

el ruido, ese ruido,
y después el silencio tan agudo
en la longitud de la luz,
con la puntualidad de la marea,
sed,

creced, eyaculad y decreced,
vomitad,
en el agua la luz ya comienza a virar
y a crecer
desde el musgo y hasta el amanecer,

Casandra bajo las blancas columnas,
olvida los recuerdos imborrables,
no supo jamás callar,
y allí ella y él,
dame amor y sexo ortodoxo,

la disoluta diosa prostituta
bebe ron con sal y miel,
la acechan cazadores de leptones
y expertos en razones infundadas,
fresas de labio y rosas

tras el envés del azogue,
conoció a un cantante famoso
en la gastada barra de un hotel
y sin bragas sigue aún,
ven, vomítame,

la nostalgia es una tarea estéril,
se amortecen los faroles del río,
el olor del fin del invierno
no se parece al de la primavera,
me irrita la ceguera de estos sordos,

dame cien y mil besos pues,
Santiago, Madrid, Zúrich, Barcelona
están bajo la nieve,
el orden es una burla del caos,
espabílate y mira:

el hombre hueste divisa
hilos de humo en la brisa,
la marea se retira
hacia la profundidad de los sueños,
¿crees que aún puede amanecer?

hay matojos en el desierto
y grandes claros en el bosque,
la oscuridad, la oscuridad,
miudiño
polas veigas de Lestrove,

polas campas de Laíño,
aínda chove,
laberintos como heridas
en las olas de hierba lienta,
alza un ojo, hombre-hueste,

tú jamás has visto la oscuridad,
el chamán decapita una sardina
en cinematográfico ritual,
deja la luz encendida esta noche,
tráeme tu visión frontal,

la realidad permanece
detrás de los matorrales,
decreciendo hacia el oscurecer,
creciendo hacia la complejidad,
vomitad,

oíd, escuchad,
¿sabíais algo de un faro extraviado?
buscad en el bar de abajo,
lejos de la polución visual,
olas, viento, voces,

disoluta pordiosera extraviada,
dame alcohol y sexo anal,
dame el perfume del tetraclinis,
ay hermano,
los dientes de una diosa prostituta

hallaron otra forma de morder
en mis pies de fuego,
entre la profundidad de los sueños
y el blancor de la superficie,
alza un ojo, hombrehueste,

a noite abriu,
besos, mil y cien más, desordenados,
ritual, real danza infernal,
la diosa y el chamán
no consiguen dejar de fumar,

tan aburrido en la orilla del río
disparo a las olas,
y no me iré nunca más
si me das lo que necesito,
¿dulce amor y cariñito?

¡sexo ortodoxo y buen vinito!
et pourquoi pas trois, mon frère,
labios de fresa y rosas,
cual suele pasar, yo hago también
unas cosas bien y otras regular,

sangre en los cuerpos cavernosos
y en la sesera, serrín,
algún tenue ruido,
he aquí la máquina humana,
con tan fríos e indiferentes ojos,

que sé que ni Casandra me creerá,
los ojos del viejo perro traidor,
verdes, lengua, dientes,
bourbon, cerveza y sexo anal,
roja, a lo lejos, se oxida una flor,

ved,
parajes que tan solo el tiempo ha visto,
luz, singularidades del abismo,
en la fractal fascinación
por los espejismos del ritmo,

y aunque resbalo en el limo
sigo la misma senda de basalto
de estos gigantes antiguos,
no parece que ahora llueva,
ahí un ruido
…

.
ēgm. 2014