25 de septiembre de 2014

Puertas cerradas


10

Me olvidé de mi lengua
y de mi nombre,
y de eso que suelen llamar raíces;
cuando llegué
tuve que olvidar el tronco y las ramas,
y las hojas también.


9

No, no volver,
ni pensar en volver;
no dar razones,
no dejar huellas
ni recuerdos en nadie.


8

Me habla el vendaval en los roquedos;
canta la lluvia en las algas del muelle.


7

Al regresar,
nuevas gaviotas seguían chillando,
aunque, ya viejo, yo
tuve que aprender de nuevo a escuchar
mi propio nombre,
mi propio viejo nombre.


6

Oculto el cigarrillo
dentro del puño;
me echo en la cuneta
al distinguir
una luz a lo lejos
o al escuchar
un motor tras la curva,
expectante, inmóvil.


5

No explicar; no despedirse de nadie
más que con un hastamañana,
como todos los días;
borrar los números
de la agenda; borrar
la misma agenda,
y cambiar de teléfono;
lograr por fin
no ser. No ser.


4

Quedan cerradas las puertas cerradas;
sigue la lluvia al vendaval.


3

Ahora he olvidado los nombres
de aquellas calles,
de las estaciones de metro
—luces y rótulos—
y de las chicas de los bares:
desmemoriando.


2

No dejar dirección;
desvanecerse
en el humear de los autobuses,
a la primera luz
de las farolas;
irse en silencio en la última fila
de la clase turista.


1

Dejo cerradas las puertas cerradas
que dan al infinito.


0

Y ser un otro
con otro nombre
—mi viejo nombre—
en este (cualquier) universo
al que pertenecí.
.
ēgm. 2014

26 de agosto de 2014

Paseo junto al mar (Fragmentos)



2
Salgamos a dar un largo paseo;
la tarde está tan buena
como las muchachitas en la playa.

6
Por si acaso hace falta,
sóplale un poco más de aire al viento,
échale una pizca de sal al mar.

14
Descubres, sin asombro, cualquier día,
que eres otra ola más
batiendo —mira— en las abruptas rocas.

19
Échale un poco de polvo al desierto
—criatura de las algas—
y que el simún empuje la marea.

20
Hablando de echar polvos…
Ese prado, junto al cañaveral,
insinúa una hierba muy mullida.

27
Evita siempre la erosión.
Es una fuente de graves problemas
y accidentes fatales.

34
Desde aquí las velas parecen
—tan arriba— poemas olvidados
difuminándose entre la neblina.

40
Duda de la verdad y las estrellas
y de que el sol produzca cáncer,
pero no de que el amor te hallará.

43
Cariño, ten cuidado:
El pino crece horizontal
cortando la pared vertiginosa.

50
Ocultos, negros bultos,
los hadrones nos muerden los talones,
podridos e insepultos.

52
Ten mi mano, cuidado,
cuidado; no te acerques demasiado
al borde del acantilado.

58
Gracias a la química cósmica
hay demasiados ritos interiores,
y el orbe es inseguro, ya que […]

59
Porque somos perecederos,
por eso tan solo necesitamos
dinero en la tarjeta para el caos.

65
Escupe en la grasienta acera,
orina en el río contaminado,
olvida tus cenizas en la arena.

68
Mi amor, qué día más loco.
Solo salimos a dar un paseo
y ahora estamos muertos, despeñados.

70
Las algas —la marea—,
las velas como dagas en la niebla,
las chicas en la playa, tan morenas.

egm. 2014

15 de julio de 2014

四 Montaña rusa


¿Dónde han ido los coches deportivos?
Hablar de coches
es lo que acostumbran a hacer los chicos.

Sin embargo el Rey Bonsái
ya no se presenta a las elecciones
y prefiere ir a las carreras.

Es lo que ocurre cuando se decide
que hay que subvencionar el deporte.
Y las carreras en primer lugar.

Existen también algunas circunstancias
que no figuran en los presupuestos.

Suele
quien acusa a los demás de hacer trampas
acabar resultando el más tramposo.

Por su parte, en realidad a él
le gusta más así. Mucho.
El Rey Bonsái no es ciertamente
un demonio de la velocidad.

Tan solo empieza a creer
que el odio es una montaña rusa,
o un circuito de carreras.

Eso solo.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 4)

.
ēgm. 2014


17 de junio de 2014

三 La escapada


Ese día fue el día,
pero lo callé ante todo el mundo.

Me compré unas gafas de sol
como las que había visto
en la carrera del día anterior.
Una escapada en plena ascensión.

Y fuego de iridio.
El Rey Bonsái ha estado cavilando.
Hay una relación ahí.

De todos modos, la piel tersa
provoca un tacto suave y excitante.
Tal vez después de una pasada rápida.

Seguía estando allí, en pie
y tan absolutamente delgada
en su pálida desnudez.
Aquel día era el día.

Volví mi atención difusa
a la vibrante carrera ciclista:
decían que la escapada
se produjo en la más dura ascensión.

Alguien llevaba unas gafas de sol.

Y tomar una decisión así
es propio de muy pocos veteranos.
Brillo de iridio.

Lo decidí durante la carrera,
y aquello también fue un gran estímulo.

Ese día
me decidí a huir de la ciudad.
Hay una relación ahí.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 3)

.
ēgm. 2014


16 de junio de 2014

二 Futuro


¿Es el futuro suerte?
Los accidentes pueden confundirte.
Tras la curva hay un día después.

Yo estoy esperando
al próximo mes de mayo.
Al parecer los acontecimientos
alcanzan su progreso con facilidad.

O en junio próximo.
La música electrónica también
ayuda a acelerar.

Sigue recortándotelo periódicamente.
El futuro confluye en hoy.

Junio o el siguiente.
Me gusta que te guste que me guste.
La geografía lisa del delta.
Me gusta.

El Rey Bonsái sopesa
la indurabilidad del tiempo
mientras cambia otra vez de marcha.

Oh, lo juro.
Mucho. El futuro.
Estoy deseando que llegue.

Solo eso.


(Cavilaciones del Rey Bonsai, 2)
.
ēgm. 2014

15 de junio de 2014

一 En mono


El Rey Bonsái reflexiona.
Te he elegido la mejor de las piezas.
Voy hacia ti.

No sabes cómo hacer estimaciones,
pero creo que es superior en mono.
Lo que importa no es el valor.
Así pues, en mono por el momento.

Te lo recortas regularmente.
El precio podría parecer alto,
pero está en lo que suele ser la norma.
Querrías que le gustara. Mucho.

Los acontecimientos van progresando
con una irisación oscilatoria.
Siempre que las bicicletas
sigan yendo hacia el futuro
cada día podría ser el día.

En otras palabras,
es una pena que la mayoría
no sepa apreciar el monoaural.

La mejor pieza. Las estimaciones.

Hay una relación ahí.



(Cavilaciones del Rey Bonsai, 1)

.
ēgm. 2014


14 de mayo de 2014

Algoritmo


Aunque

no hay nación que me convenga,
no hay razón que me convenza,
no hay pasión que me contenga

y es que

no hay razón que me contenga,
no hay nación que me convenza,
no hay pasión que me convenga

porque

no hay razón que me convenga,
no hay pasión que me convenza,
no hay nación que me contenga

nunca.

.
ēgm. 2014


17 de marzo de 2014

La sangre y el serrín


La luna mengua,
pájaros blancos en la neblina,
algún ruido,
las experiencias infantiles
viran reviviscencias fantasmáticas,

labios de rosa y fresas
en un espejo empañado,
tal vez ahora no llueva, algún ruido,
noite pecha, cerrada noche,
todo está interconectado

en la realidad de los sueños,
estuve muy lejos, pero ya he vuelto
a estar lejos, prosigo
sin valentía ni indecisión,
allí veo un pato, un dodo,

un aguilucho y un loro
entre la profundidad silenciosa
y el cosmos de la superficie,
las algas crecen, recrecen,
la luna mengua, te desvelaré

entonces mi historia en la otra orilla,
más medran las malezas del recuerdo,
lientas de ansia febril,
y mi amor por él y mi amor por ella,
ved,

vosotros no podríais entenderlo,
¿cómo ibais a poder?
firmes con el sólido pavimento
debajo de vuestros pies,
parloteando en círculos, oh patos,

para secaros después del baño,
más espeso, agar-agar, paradoxia,
entre el nublo y el claror,
me asombra la sordera de estos ciegos,
¿crees que aún llegará a amanecer?

repican los televisores
y la novia va sin bragas
al banquete electoral,
vientos sin nombre en las estepas,
la última vez votó a los rubios

y esta viene a votar a los morenos,
mais non, mon frère,
mal haya quien pretenda ser feliz
rodeado de bestias infelices,
y aquí llegaba nuestro marinero

con las botas naufragadas,
y ella folla como una chiquilla,
el hechicero negó,
pero grita como una mujer,
maltraído por los vientos del mundo,

un güito en la garganta atravesado,
ah mi amigo,
le permite comprender
la superficialidad de los sueños,
trae pues tu cerebro de reptil,

sangre y serrín,
humano y dios, chamán y sacerdote
en el culto a la diosa prostituta,
ya vislumbra la oscuridad,
vano es evitar ser nada,

instituido está en la ley
desde tiempos muy añosos
que en la fiesta de los parduzcos osos
es el más peludo el rey,
rosas de fresa y labios

tras el vaho del espejo,
brancos paxaros,
continentes en colisión,
marietas del Born, jotos del Raval,
veinte ríos y un solo invierno desgarrado,

entre nublado y claror,
hielo turbio prendido en la mirada,
reviviscencias infantiles
pudren los árboles del humedal,
pues todos transmigramos solos, Hank,

pero el lobo ama el aire neblinoso,
antropología de tres en cuarto,
el oráculo ha revelado:
el futuro será mañana mismo
y aunque el pasado ya pasó

aún muerde en el presente
su colmillo depredador,
los subproductos de la subrazón,
como al oasis que oculta el desierto
allá, en el caos longincuo,

puedes pasar a su lado y no verlos,
se encharca lentamente la razón,
senderos como laberintos
en la mano del hombre hueste,
tan solo el dolor te enseña a sufrir,

el ruido, ese ruido,
y después el silencio tan agudo
en la longitud de la luz,
con la puntualidad de la marea,
sed,

creced, eyaculad y decreced,
vomitad,
en el agua la luz ya comienza a virar
y a crecer
desde el musgo y hasta el amanecer,

Casandra bajo las blancas columnas,
olvida los recuerdos imborrables,
no supo jamás callar,
y allí ella y él,
dame amor y sexo ortodoxo,

la disoluta diosa prostituta
bebe ron con sal y miel,
la acechan cazadores de leptones
y expertos en razones infundadas,
fresas de labio y rosas

tras el envés del azogue,
conoció a un cantante famoso
en la gastada barra de un hotel
y sin bragas sigue aún,
ven, vomítame,

la nostalgia es una tarea estéril,
se amortecen los faroles del río,
el olor del fin del invierno
no se parece al de la primavera,
me irrita la ceguera de estos sordos,

dame cien y mil besos pues,
Santiago, Madrid, Zúrich, Barcelona
están bajo la nieve,
el orden es una burla del caos,
espabílate y mira:

el hombre hueste divisa
hilos de humo en la brisa,
la marea se retira
hacia la profundidad de los sueños,
¿crees que aún puede amanecer?

hay matojos en el desierto
y grandes claros en el bosque,
la oscuridad, la oscuridad,
miudiño
polas veigas de Lestrove,

polas campas de Laíño,
aínda chove,
laberintos como heridas
en las olas de hierba lienta,
alza un ojo, hombre-hueste,

tú jamás has visto la oscuridad,
el chamán decapita una sardina
en cinematográfico ritual,
deja la luz encendida esta noche,
tráeme tu visión frontal,

la realidad permanece
detrás de los matorrales,
decreciendo hacia el oscurecer,
creciendo hacia la complejidad,
vomitad,

oíd, escuchad,
¿sabíais algo de un faro extraviado?
buscad en el bar de abajo,
lejos de la polución visual,
olas, viento, voces,

disoluta pordiosera extraviada,
dame alcohol y sexo anal,
dame el perfume del tetraclinis,
ay hermano,
los dientes de una diosa prostituta

hallaron otra forma de morder
en mis pies de fuego,
entre la profundidad de los sueños
y el blancor de la superficie,
alza un ojo, hombrehueste,

a noite abriu,
besos, mil y cien más, desordenados,
ritual, real danza infernal,
la diosa y el chamán
no consiguen dejar de fumar,

tan aburrido en la orilla del río
disparo a las olas,
y no me iré nunca más
si me das lo que necesito,
¿dulce amor y cariñito?

¡sexo ortodoxo y buen vinito!
et pourquoi pas trois, mon frère,
labios de fresa y rosas,
cual suele pasar, yo hago también
unas cosas bien y otras regular,

sangre en los cuerpos cavernosos
y en la sesera, serrín,
algún tenue ruido,
he aquí la máquina humana,
con tan fríos e indiferentes ojos,

que sé que ni Casandra me creerá,
los ojos del viejo perro traidor,
verdes, lengua, dientes,
bourbon, cerveza y sexo anal,
roja, a lo lejos, se oxida una flor,

ved,
parajes que tan solo el tiempo ha visto,
luz, singularidades del abismo,
en la fractal fascinación
por los espejismos del ritmo,

y aunque resbalo en el limo
sigo la misma senda de basalto
de estos gigantes antiguos,
no parece que ahora llueva,
ahí un ruido

.
ēgm. 2014


27 de febrero de 2014

Tan bien


Como suele pasar,
yo hago también
algunas cosas bien
y otras regular.

.
ēgm. 2014


25 de noviembre de 2013

El trozo de gris


Lobo en el antro, araña en la grieta,
y yo piso con pies de fuego,
la zorra blanca embobada perdió
su nueva tarjeta de memoria,
crece, lunita, medra,

cuando los ordenadores
ya cabían encima de las mesas,
de aquellos puntos vienen estos píxeles,
¿quién tú eres?
ah, este es el revirihondo enigma,

los cormoranes en el muelle
corroboran la fluidez del océano,
vuelve a posarse el sol en la otra orilla,
el tiempo va sumergiéndose
en el vórtice de cada galaxia,

dicen gutti, tutti frutti,
desciende el río hacia la ría,
y caminábamos los dos y el perro
por el camino viejo de la sierra,
un lóbrego resplandor

contra las evanescentes estrellas,
acechan fresnos y abedules
de silenciosas ramas deshojadas,
tutti frutti, a-wop-bom-a-loo-mop,
el tiempo se extasía

en la inexactitud de las olas,
brota, entre un recuerdo nunca olvidado
y el deseo jamás concluido,
la baba de la zorra albar,
no todo bosque es frondoso

ni estéril todo desierto,
hay vientos sin nombre
y búhos, cuervos cautelosos,
la sonrisa, tímidamente obscena,
de una foto desencuadrada

y el dedo corazón alzado,
entonces un teléfono
ya no era un chisme en la punta de un cable,
olía a aliento de dragón,
ebrios tramperos en el bosque

resbalando sobre la nieve
rastrean bajo la puesta de sol
un gris preciso en el crepúsculo
que no late en ningún otro lugar,
a-wop-bom-a-loo-mop-a-lomp-bom-bom,

se abre la flor del baobab,
oh, en mis habitaciones polares,
el tiempo flota, el tiempo
vaga en la inexactitud de las olas,
la bestia aterradora en la cellisca,

aún en el son bailando voy
del agua fría
pensando en si me gustaría
no ser quien soy,
té y coñac en el albergue

donde los urogallos disecados
atestiguan que entonces la crueldad
era tan primitiva como siempre,
el alto sendero del puerto
y la profunda umbría misteriosa,

lobo rojo en la marisma,
bestia descorazonada,
arrepiéntete de ser como eres,
araña en la argaña, lobo en el pobo,
el señor de Gingiz huyó a Harar,

la brisa del verano
lleva hasta el otoño sobre las olas
inexactas del océano
fotones del final del universo,
pertenezco a la oscuridad y solo

la oscuridad me pertenece:
v = Hₒ D,
todo universo mengua
antes de llegar a medrar,
y no me reconozco en los cristales

ni en la birrefringencia de estos plásticos,
hoy es solo otro día extraño
en otro invierno sin tiempo,
quizá algún esquivo ruido en la niebla
y en las dudas de la luz,

gira el teleidoscopio del astrónomo,
pero en la jungla aún juega el jaguar
que no podrá nunca cambiar sus manchas
ni arrepentirse de tenerlas,
a-lomp-bom-bom, hey ho, hey ho,

el chamán monta a la serpiente cuántica,
entonces los caleidoscopios
tenían tanta magia como ahora,
milanos, huidizas cornejas,
se posa el sol,

rebrillan en la otra orilla
el fracaso y la viscosa derrota,
aquel viento sin brújula ni nombre,
con el agrio graznido
en el claro surgió el gris,

era enfermizo y pernicioso el juego,
circundando una montaña azulada,
el gris crepuscular buscado,
cazado en la trampa de la retina,
incierto futuro en tiempos cambiantes,

el cormorán no recuerda el verano,
al repuntar la marea
te contaré mi historia en la otra orilla,
alguna de esas cuestionables
experiencias que solo sabe el río,

de la saliva de la zorra
y la garganta del dragón,
arrepiéntete de ser lo que eres,
hijo de un viento desnortado,
hey ho, lets go, blitzkrieg bop,

el cormorán ignora
quién se bañaba desnuda en las rocas,
quedan las conchas
junto a las algas fluctuando en la orilla,
en la autodestrucción del superhéroe

resulta el mundo destruido también,
el faro extraviado
cuenta romances nuevos a la espuma,
blancos, lilas, añiles, y ese gris,
el gris fundente,

bajo la arena de la playa
se escurre el semen rechazado,
el gris licuante,
único del crepúsculo de invierno,
fijado finalmente en la memoria

sin píxeles ni negativo,
bébeme, trágame entero,
nebulosa luz de otro universo,
la brisa de otoño,
nacida en los vapores del verano,

ora a la diosa prostituta,
tutti frutti, oh Guti, tú
¿quién eres, cabeza de can?
yo no te reconozco en las baldosas
de los pasillos del tiempo,

la brisa de otoño anticipa
que el invierno no se olvida
de ejecutar su rito en el tablero,
¡oh, hey!, alfil de dama a rey,
Gorlois derrotó al señor de Gingiz,

roqueo al este y al oeste,
aquel trozo de océano será
todo mi legado a la humanidad,
noche cegada,
indeleble como un beso

bajo los pinares nevados,
y también entonces,
zorra blanca en tanga azul,
entonces las cámaras fotográficas
eran tan prescindibles como ahora.

.
ēgm. 2013


24 de septiembre de 2013

Lenguagonía



De tres tiros que le dieron
nomás uno era de muerte.

Corrido de Rosita Alvírez

El poder centralizalista
con su muy antiguo vasallaje,

los politiquetes aborígenes
con su sempiterna languidez,

la iglesia anticristiana
con su plurisecular cobardía,

los lusofonistas ombligados
con su patética desintegración,

la irreal inacademia
con su enfermiza pusilanimidad,

la burguesía populista
con su tradicional automenosprecio,

el pueblo aburguesado
con su inmemorial estupefacción...


y así, a la lengua gallega,
que tantos siglos yació,
entre todos la mataron
y ella, sola, se murió.


egm.2013

26 de agosto de 2013

Algún alguien


Nadie intentará salvarte,
todas las cosas que debo saber,
alguien que se parece a mí,
todas las noches voy,
todos los casos que hay que entender,

alguien como una imagen
en un espejo empañado,
un extraño en un asteroide expatrio,
tan aturdido en la orilla del río,
no tautees mi nombre,

no recéis en la oscuridad,
o una caricatura, o un dibujo
de una artista callejera,
pagazas, fumareles y charranes
van chillando hacia el final del mar,

bastante parecido
aunque ligeramente deformado,
todas las noches vengo,
vuelvo a mentirme un poco más,
una gota de semen sobre

el brazo izquierdo de esta otra galaxia,
algún alguien con mis gestos
o un remedo de ellos,
todo lo dijo la bruja en la cueva
y escuchó la zorra en su madriguera,

alguien que imita mi acento
como un humorista televisivo,
no demasiado bien pero con éxito,
risas, ¡ja, ja, ja!
carcajadas del público

que asiste en directo al show,
¿qué hora es
en el brazo izquierdo de mi galaxia?
son días estos muy extraños
en la fría cosmología,

y en los evos, raras horas,
alguien que usa ropa como la mía,
vaqueros y cazadoras,
pero no de las mismas marcas,
cuando era crío ya solías

jugar con hielo turbio en la mirada
y cambiar de amigos como de novias
después, puertecillas, puertas,
continentes en colisión,
al fúlgido crepúsculo del río

puertas que nunca nadie cruzará,
alguien que pretende saber
lo mismo que yo supiere
pero que no sabe ni apenas briznas,
e non si, Perceval?

mal le pesara saber,
vago río que no navegarás,
todas las noches creen
que ya jamás volverá a amanecer,
¿quién tú eres?

valor para enfrentarse en las tinieblas
a la fatal fascinación
de la más abyecta abominación,
mecago en la sombra de mis cojones,
alguien que dice lo contrario

de lo que él cree que está diciendo
pero que piensa aquello
que se supone que debe pensar,
atordado durante tanto tiempo
que no puede ser cierto, chica,

¿qué hora es?
eso depende de donde tú estés
y de lo que tengas entre los pies,
más risas en directo, ja, ja, ja,
todas las cosas que deba olvidar

perdido en la cerrazón del eclipse
de mis cojones, chica,
y nadie me salvará,
Enrique, te has pasado una vez más,
un alguien que sí que parece

que quizá se parezca a mí
sin ser en realidad
más que una caricatura en la acera
cuando está empezando a llover,
un trozo de cartón mojado

donde el desierto se convierte en mar,
sobre la cúspide de la marea
con que sueñan las hadas afeitadas,
y aun parece que recrece
la masa del universo irreal,

alguien que ya ha tomado mi lugar,
no con mi consentimiento
pero sí con mi distante aquiescencia,
solo por la pura pereza
de no decirle: oiga, ya le vale,

mas nadie te salvará,
thou, Perceval,
y Úther sobre el aliento del dragón
―¡corre, jinete, cabalga!―
busca la gruta del cañaveral,

tanto tiempo confuso y aturdido,
chica, en esas noches vemos
diez fusiles apuntando al vacío,
alguien que con su mala imitación,
¿crees que aún puedo amenizar?

risotadas, ja, ja, ja,
ha convencido a unos cuantos
torpes y desorientados
de que él es lo que no es él,
cómeme, bébete, escúpeme,

algo que empieza con una erección,
en el bosque del crepúsculo gris
solo mi subrazón subsiste,
y está ya convenciéndose a sí mismo,
igualmente torpe y desorientado,

más risas en el plató, ja, ja, ja,
Enrique, eres genial,
de que es quien realmente no es,
todos los casos que yo sé ignorar,
el tiempo y su gravedad,

lo que cantaba la bruja en la cueva
y habló el reptil en su cubil,
mengua la luna antes de medrar,
muévelo para mí, cielo,
muérdeme, cómeteme, trágame,

nada es tan violento como el amor,
camelia obriza, ñipe opalescente,
nadie ha visto, nadie oirá
al viejo perro traidor,
mueve ficha, miente y monta a la bicha,

azul la vela en los ojos del hada
aliabierta y trasquilada,
jugando al más perverso juego
que hemos podido llegar a jugar,
fatal fascinación en la abyección,

mais oui, Perceval,
la seirena del arrecife
susurra su suave canto a la sal
mientras la bruja en la espelunca
enuncia el conjuro abisal,

alguien que camina absorto
y abyecto por los resquicios del tiempo,
llaves equivocadas,
puertas que en ningún cosmos se abrirán,
río de oscuridad, quién eres,

ente exiliado de otro universo
cautivo en la densidad mineral,
por el sur la luz ya vuelve a virar
y con lúgubre resplandor
sella un misterio sin revelación,

―¡corre, jinete, sin descabalgar!―
conque nadie podrá salvarte
cuando el mundo comience a arder
y tus huesos a crepitar,
mon Perceval

.
ēgm. 2013


14 de julio de 2013

Poema animado del horror horrible


Of course you know, this means war!
Rufus T. Firefly


Me han hecho tanto daño
que pensé que eran dibujos animados,

me causaron tanto dolor
que creí que no podía ser real,

me hicieron sufrir tanto
que llegué a pensar que había sido sin querer.

No sé perdonar
ni creo que haya alguien que lo consiga.

Lo que puedo hacer es como que olvido,
convencerme a mí mismo

de que no me acuerdo de nada,
de que el pasado es una ficción del presente.

Y sonreír, sonreír, sonreír.
Como el zumbadísimo Bugs Bunny.

.
ēgm. 2013


13 de abril de 2013

Saloma de los cuarkos mutantes



Abajo se torna en grajo
en bucles de evasiva reversión,

Encanto se vuelve acanto
en casos de escabrosa quemazón,

Arriba muda en oliva
en ratos de arrogante aberración,

Extraño muta a musgaño
en tráficos de trópica atracción

si Cima deviene enzima
en ciclos de concisa comezón

y Fondo ya es lirio hediondo
en flujos de fatídica efusión.

.
ēgm. 2013


7 de abril de 2013

Poética


Rimo
cuando quiero porque quiero
pero
a tu timo ni me arrimo.

.
ēgm. 2013


27 de marzo de 2013

El ataque de los cuarkos mutantes (Otra aventura del capitán Titanio)


Duelo de psicorrayos cuánticos
en el espacio-tiempo alternitante,
el coronel Cerniceronte
ha reabierto su consulta
en las cercanías de Donga Once,

amanece,
nadie ha ido ni vendrá,
pero yo fui y me di la vuelta
cuando ya estaba a punto de llegar,
una encendida protesta social

preintegracionista de postcomplejo
lingüístico indeterminante
ha comenzado en el área exterior
del brazo derecho de la Galaxia,
de esta misma galaxia,

paso sin acaso ni esperanza,
comedido éxtasis eventual,
Soid se ha exiliado en otro universo,
si es que alguna vez en este
llegó siquiera a creacionar,

la derecha sobre el pecho,
y la izquierda encima de la barriga,
ay mi amiga,
olhos de traedor, cabeça de can,
acechando el añil del alba,

debes elegir bien de qué dudar
en esta dubitativa espiral,
abajo se torna en grajo
en bucles de evasiva reversión,
nada fue, nadie será,

casi como cuando conoces
a una persona de verdad
y tan solo un nanoinstante más tarde
ya la has olvidado para siempre,
así llueve sobre el mar

en lo más cerrado de la tormenta,
decenas de lapsos después
la situación era al revés
en la amarga comedia épica
que acaba cuando debiera empezar,

dicen que estás muerta,
en un frío apartamento sin luz
solo el espejo refleja el espejo,
el negrillo escuece
cuando la ola de novas recrece,

dices que estás cierta
de que la sospecha es veraz,
gime el pájaro del cosmos
en el vórtice espacio-temporal,
es más sospechoso el ser suspicaz,

en los bajíos de la playa,
aire descendente enfrente,
pero tu lengua te delata, chata,
yo recuerdo ese sabor,
qué hecatombe, war in Donga,

y t’húmedo viraje helicoidal,
encanto se vuelve acanto
en casos de escabrosa quemazón,
dices que estás segura
de que la lluvia penetra la sal,

nadie sabe, nadie entiende,
nadie va a ninguna parte
en la nave de quark-gluones fluctuantes,
todo cuanto sucede ahora
no va a dejar pronto de suceder,

no es el momento de dudar
del universo en circunvolución
sino del mito de un Soid
creando, ordenando y juzgando,
en este mismo universo

con la mano derecha sobre el pecho
y la izquierda sobre el estómago,
junto a mis armas y mis amuletos,
en una oculta cueva fui enterrado
por mis hombres y mis mujeres

mientras afuera aguardaban
los niños que no sabían llorar,
entonces la crueldad
era tan primitiva como ahora,
entonces las tarjetas de memoria

velaban el mismo misterio
elemental, parece
que crece
una inflorescencia en el núcleo
de esta galaxia espiralada,

arriba muda en oliva
en ratos de arrogante aberración,
solo unos lapsos después
el coronel Cerniceronte
importa ulmáceas al por mayor

del violeta tercer planeta,
te buscaba y te escondías,
¿dónde estás, dónde duermes?
¿cuándo vas?
ha pasado el momento de dudar

del reflujo de la resaca,
viento nordeste en Donga,
hazte un truja, mi bruja,
si quieres disfrutar
ven al arcén de las vías del tren,

donde el tiempo aún no ha pasado,
o a retozar a la orilla del mar
mientras sisea la marea,
solo el espejo conoce al espejo
y el conejo

con el pájaro del cosmos bucea
en los posos del vino áspero,
sí, siente la boca ungida
mientras jadea la marea
y las olas mojan tus pies morenos,

dile a las algas profundas
que te gusta la lienta actividad
del giro de tu lengua helicoidal,
extraño muta a musgaño
en tráficos de trópica atracción,

y salta en la peña, grita en la arena,
dibuja con el lápiz positrónico
los mapas de la irrealidad
antes de que las sub-ondas plasmáticas
fijen el tiempoespacio

en la línea de la pleamar,
las algas fluctúan, vienen y van
en el sueño de la rompiente,
¿dónde vas, dónde duermes?
¿dónde estás,

mi esquilada guarrindonga
de la cuesta del pinar?
vela azul en blanco azar,
clemátide oscilando neviscada,
fleo o trébol, onecen sensualmente,

digitaria enanzada,
trémula urticularia,
camelia obriza, ñipe opalescente,
milenrama, estelaria,
me arpan si tu úlmea raíz brota oblicuada

pela encosta do pinhal,
un gris preciso en el crepúsculo,
la gota de semen seco en el brazo,
entonces las tarjetas de memoria
velaban los vuelcos furtivos

de la timorata estrella del porno,
eléctrico qué eléctrico el amor
vibrando en púrpura esencial,
si cima deviene enzima
en ciclos de concisa comezón,

establece
la trecena ley de la sintropía
que trece
es el número de veces que acrece
pardo el olmo cuando amanece,

sangre en los cuerpos cavernosos,
por las áridas calles del destiempo
nadie ha ido ni vendrá,
nadie supo ni sabrá
quién sigue el rastro de tu ardor,

despertó el coronel Cerniceronte
con una abádica erección
que adrece,
y en el cerebro, un saco de serrín,
todo lo que ya sucedió

sigue aún sin dejar de suceder,
no es el momento de dudar
en los arrecifes de la marea
de las tibias intenciones del clima,
pese a la rotación galáctica

continúa la guerra en Donga,
el capitán Titanio dirige
el perpulsor de psicorrayos cuánticos
hacia el vórtice lapso-estacional,
emerge una gota de savia

sobre el brazo izquierdo de la galaxia
alzando un trazo helicoidal
y fondo ya es lirio hediondo
en flujos de fatídica efusión,
toma mis sámaras, amor,

en la cúspide de la pleamar,
desde el farallón, parece
que crece
la masa del universo real
en esta pantomima épica

que comienza cuando finge acabar,
el neocomplejo lingüístico
se hundió, allá, en el piélago cósmico,
la guerra en Donga, guarrindonga,
ha vuelto de nuevo a recomenzar,

nadie escucha ni siente, nadie oirá
al viejo perro traidor,
no olvidéis mis amuletos
antes de echarlo todo a la basura,
nadie ha visto ni verá

mi apocalipsis espiral,
oye, bruja, hazte un truja
y pásame el urente vino
del pájaro del vértigo y bebamos
hasta alcanzar la lucidez.

¿Quién mató al coronel Cerniceronte?
Aún sigue siendo un misterio
—esputa otro puto poema—
el modo de reproducción sexual
del gusarapo albinoide de mar.

.
ēgm. 2013


12 de marzo de 2013

Los arrecifes


En el principio fue el vacío que
iba llenándose de tiempo,
que después creaba el espacio mientras
el cuark daba sus dimensiones
al cósmico potaje primordial,

el universo rodeaba el mundo,
no sabes cómo sufrí,
y creció la tierra sobre la roca,
escampa en la tundra
tras el tumbo de la sizigia astral,

caía desde la hoja inestable
la gota que calma el caso
en la charca indispensable,
cabalga, jinete, galopa
hasta el difuso centro del erial,

en donde no existen tiempo ni espacio
y la fuerza electromagnética
sigue guardada en el cofre,
polvo en el yermo,
de la sabiduría insustancial,

abajo se fue al carajo
y arriba también se iba,
pero ¿quién erraste que eras?
no esperes de mí odio ni desprecio,
mi insulso amor circunstancial,

pero siempre tendrás mi olvido,
encanto hizo otro tanto
y extraño, también ya antaño,
la eternidad es todo el tiempo,
desde el principio hasta el final,

y cima, rizando rima,
con fondo se fue tan mondo
adonde nadie ha ido, nadie va,
y, en éxtasis, la singularidad
excretó un cosmos genital,

el polvo en el páramo,
el huracán arranca el árbol
pero olvida tierra bajo las rocas,
ante un túmulo de granito
renunciaré a mi alma incidental,

ningún nudo es imposible
para la culebra en el páramo,
grita en la roca, salta en la sabana,
para el raro reptil en su cubil
ni la boa en el marjal,

las dimensiones del tiempo
se ocultan detrás de la realidad,
invoca a la bestia terrífica
en esta tierra perpleja,
hermosa, ingente y eventual,

danza la danza primera,
cuando en las noches sin luna
las estrellas no estén brillando ahí,
ni para ti ni por mí,
en la ciénaga celestial,

galopa, jinete, cabalga,
han brillado ya mucho tiempo antes
y seguirán burlándose después
de nuestra última disolución
en la nada inmaterial,

cabalga, ebrio jinete,
en la más profunda irrealidad,
quizá en los arrecifes de la ría
agua, algas y arena
son el ensueño del coral,

descubre el valor de los mitos,
silencio oscuro en los suburbios,
jinetes en la tundra,
dame un poco de tu fango de estrellas,
ten mis genes de neandertal,

sé que tú, esbirro armado,
nunca jugaste en la playa en invierno,
yo cierro el puño y muevo el brazo
arriba y abajo, arriba y abajo
con fiera furia funeral,

buscando versos perdidos,
aplastado, azotado y elevado,
por alguno de los muchos enigmas
que me ayudan a subsistir,
cabalga el polvo del erial,

tan solo tienes que escuchar,
de la fábula, la miga
es que lo cierto es que la hormiga
nunca aprendió a cantar
salmo alguno del misal,

preferiría que no pero sí,
y ahora recolecta el miedo
y el oscuro silencio del suburbio,
eh, Perceval,
¿dónde has olvidado el grial?

donde el gato ni vive ni la palma,
rodeando el mundo, no sabes
de qué manera sufrí,
y los cuantos reverberan la luz
en los muros de la inercia espacial,

sí, los tiempos son confusos,
ah, inconveniente desdicha
haber nacido yo para entenderlos,
aunque a veces la belleza
es un don del hada del mal,

hielo en la tundra musgosa,
nadie quiere, nadie da,
solo el espejo vigila al espejo,
solo el tiempo en el espacio comprende
la incorporeidad del nagual,

preciosismos y boniteces,
la bota que colma el paso,
santo Tomás Eliota
escribió los cuatro evangelios
y el apocalipsis más teatral

sin que nadie le desterrara
a los blancos tormentos de la tundra,
la araña acomodó su tela
en las vigas del salón,
junto a la gran lámpara de cristal,

oh, repuñetera desgracia,
me daba sus montes de cromo
y me negaba sus valles de iridio,
pronto descubrí que no comprendía
mi revirado proceso mental,

rodeando el mundo y no sabes
de qué manera sufrí,
líquenes en la tundra helada,
nadie estuvo, nadie está,
rompe la rama el vendaval

pero indulta al árbol sobre el collado,
donde solo la subrazón subsiste
y es eléctrico el amor,
tan eléctrico, eléctrico el amor,
dadme una premisa cabal

y desquiciaré el cosmos,
salta en la roca, grita en la sabana,
y por fin descubrí que nadie,
sí, Perceval,
percibía mi vuelco intelectual,

oh, Casandra, tú
aún a Apolo recuerdas, erecto
so los capiteles de Ilión,
mientras que yo sí podía alcanzar-
los a todos en la danza ritual,

multiplica tu saber por el radio
de un cuark, oh, el extraño encanto
de ir de arriba hasta el fondo
y desde abajo a la cima
cual partícula elemental,

mira al firmamento, aúlla en la roca
a los longiexpectantes
decenas de centenas de millares
de millones de universos
en tu somnolienta mente esencial,

mas santa Ana Aimatoviana
por escribir de los héroes sin versos
fue condenada al silencio
de los que morían expatriados
en la tundra transcendental,

la araña entretejió sus hilos
entre las caries del león
y expertos en razones infundadas
tacharon líneas y arrancaron páginas
del claro poema invernal,

oh, inusitado infortunio
el haber nacido yo
en estos tiempos complacidos
en el tamaño del radio del cuark,
muerde el tiempo desigual,

el viento se lleva las hojas
pero indulta a la rama aislada
como una inútil ofrenda a las nubes,
el presente es un reflejo
del futuro tangencial

y el futuro es tan velado
como el pasado es oscuro,
pero ahora estoy buscando un espejo
que ya no pueda atravesar,
danza la danza ritual,

nadie ha ido, nadie va,
nadie ha visto y nadie ve
que no hay nadie y nunca habrá,
tan solo el dolor te enseña a sufrir
en el precario pedregal,

desde las murallas de Ur
veía los cadáveres flotando
por entre los junquerales del río,
oh, Perceval,
¿en dónde habrás perdido el grial?

silencio y tiniebla en suburbia,
preferiría que sí pero no,
donde no ha muerto el gato ni vivió
y los cuantos hipnotizan la luz
sobre los muros del tiempo inercial,

nadie sabe que yo sé,
nadie ha sido ni será,
oh, no torturéis, desalmados,
mi alma caducifolia
con las sirenas de cada arenal

desde el Báltico al mar de Arousa,
dejad que me vaya a los arrecifes
a terminar aturdido y a solas
mi botella de aguardiente de guindas,
el viento arrastra las hojas del nogal

hacia las profundidades del mar,
Casandra, escuché tu voz
y aun pienso que entendí tus palabras,
si la eternidad no es tan larga
que no pueda tener un buen final,

bajo el aullido de la tempestad
pero estaba tan borracho
que no creo que pueda recordarlas,
oh, no atormentéis, ingenuos,
mi alma infinitesimal,

el chamán se orinó en las manos
y el profeta eructó la antientropía
entre el oleaje de la resaca,
espumas y aerosoles,
gritos en el grito del temporal,

cae la gota en la charca primigenia,
la gravedad se incrementa
hasta que no permite ni pensar
y es ele-eléctrico-trico el amor
en el fondo del cenagal,

polvo en el agua,
cadáveres flotando entre juncos
ante las nuevas murallas de Ur,
ay, Perceval,
rebaila tu baile ritual,

a hierro mueren las estrellas,
como los humanos, y sus cadáveres
devienen frías supernovas
y sombrías estrellas de neutrones
yaciendo en el abismo sideral

reducidas solo a polvo estelar,
polvo que realimenta al universo
como el polvo de los cadáveres
humanos realimenta a la tierra,
regenerando el ciclo vital,

la cota que palma el vaso,
líquenes en la peña,
después de esferas y evos
la sirena en los arrecifes
musita su melodía a la sal,

deja que la música ahuyente al miedo,
no silbes en la oscuridad,
páginas manuscritas arrancadas
de algún cuaderno escolar,
musgo en el hielo aluvial,

velado futuro, oscuro pasado,
nunca ha sido y no será,
humanos, en verdad no os merecéis
la lluvia de la que estáis hechos,
y el oscuro silencio suburbial,

Apolo continúa empalmado
so los frisos de la sagrada Ilión,
grita en la roca,
salta salvaje en el páramo,
libera tu furia de neandertal,

nunca ha habido y nada habrá,
en los ángulos del espejo,
eh, Perceval,
la eternidad no es tan larga
si sabes resistir hasta el final.

.
ēgm. 2013


1 de enero de 2013

Albtraum (El sueño del elfo)


Hoy voy a mostraros, hermosa dama,
los secretos maravillantes
de las profundidades del abismo
y de las leyes de la ignodinámica,
un elfo dormido en tu pecho izquierdo:

vaguedades hacia aquí
y herméticas neblinas contra allá,
en la oquedad del viejo nogal
del fondo del huerto aún
habitan seres de otros cosmos,

no susurres mi nombre,
no grites en la penumbra,
y no te despiertes, sigue soñando,
las dimensiones del tiempo
acechan detrás de la irrealidad,

el caos es una forma del orden
y el orden, la sublimación del caos,
y yo sigo bien en mi nube,
los dioses se acercan a hablarme
de lo que creen que debo creer,

y no quiero estar mejor ni peor,
mas hoy voy a descubriros, dulzura,
los hondos arcanos mistéricos
en las hialinas simas de luz
y de la vieja amiga oscuridad,

buscábamos un cosmos habitable
en la lobreguez del huerto,
y tres segundos después del bigbán
el cerebro se reestructura,
¿qué tú eres?

helio y nebulosas aquí,
galaxias no evidentes tras allá,
en el confín de este universo
soy el dueño del rayo positrónico,
frecuentemente cortocircuitado,

en los cúmulos me cierno,
viajo lejos
a través de los espejos
que aboceto en mi cuaderno
con el lápiz eviterno,

maldita a hora en que pra aquí eu vin,
micra a micra, ámstrong a ámstrong,
y tres femtosegundos más,
mecago en la sombra de mis cojones,
dime, ¿tú sabes jugar?

aunque en la salobral isla asolada,
sin punto ni coordenada,
sí que sí,
toronjil y ajonjolí,
sobre mi nube asoleada,

buscando un mundo más perfecto,
y no me despiertes, sigue ensoñando,
concluimos conformándonos
con un paraíso imperfecto,
en los asteroides la gravedad

no nos deja apenas pensar,
después de la inesperada erección
del relámpago positrónico,
desmenuza, silabea mi nombre,
no mientas en la tiniebla,

y ahora veo que no,
nada de lo que yo preciso
existe en este paraíso,
ay, carámbanos, oh,
ajonjolí arrorró,

muñequita que no te coscas
de que te solfea el aliento
mientras Jean-Luc besa a Pauline
por encima de los subtítulos,
oh, cuernímbanos, mi amor,

el exceso de orden
suele conducir al desorden:
este es el séptimo principio,
damita, de la ignodinámica,
el llamado teorema de Wothreed,

donde mi subrazón subsiste,
cambiaba de amigos como de amantes,
quizá a veces sí y a veces tampoco,
de las procacidades del abismo
como una mierda flotando en el mar,

maldita hora en que aquí vine a dar,
donde solo yo soy yo mismo,
es el caos mi patria
y trece zeptosegundos después
el lóstrego eyaculó,

si olvidas cuál es la causa
confundirás causa con consecuencia,
así roznaba el profeta al chamán
y un yoctosegundo antes del bimbán
ya nadie quedaba allí,

las dimensiones del tiempo
en los vértices del día,
las disensiones del tiempo, mi ardor,
en los vórtices del sueño
resueñan la realidad,

cierto es que yo nunca pude
cumplir los requisitos del sistema,
la consecuencia es la causa olvidada
a la sombra de mis neutrinos,
nadie ha ido, nadie irá

al fondo del frondoso huerto
donde el viento cimbra al laurel,
para llegar a ser feliz
lo único necesario es no ver,
así me dijo la bruja en el antro,

entre el pantano y el cañaveral
bajo la niebla irreal
al alba del primer día fatal
en que la física halló su final
igual que un truño aboyando en la sal,

el equilibrio absoluto es el caos:
esta pues es la decimonovena
ley de la protoentropía,
y lo que tú crees tu realidad,
princesita de celofán,

es la ensoñación de un elfo borracho,
m’petite bâtardette,
y todo lo demás no es nada más
que lo que tú jamás sabrás
del sexo, la poesía y la muerte.

.
ēgm. 2013


28 de diciembre de 2012

Ergáster


En la sabana vasta y extraña
camino torpe, oliendo el aire.
Erguido el cuerpo, tenso las piernas;
ahogo el ansia en mi interior.

Miro a lo lejos: la hierba alta;
allí algún árbol, pálidas hojas,
reseco tronco; allí algún ave
atenta al paso del cazador.

En la sabana vigilo insomne;
inmóvil sombra, escucho al grillo
y a la cigarra que cuando callan
revelan donde muerde el temor.

Me tiendo un poco entre los tallos,
mascando un fruto verde y amargo
que no me sacia; mirando al cielo,
soñando lluvias en el calor.

En la sabana yo soy la bestia
que vuelca el miedo al corazón.
Yo soy la fiera y soy la presa;
soy asustado depredador.


egm.2020

15 de diciembre de 2012

Sumeria

La leyenda de Gilgamesh
Canto primero. 1

Aquel, el que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
que las costumbres conocía
y era sabio en todas las cosas:
Gilgamesh que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
y las costumbres conocía,
era sabio en todas las cosas.

El que visitó los santuarios
y contemplando los misterios
adquirió gran sabiduría
y comprendió todas las cosas.
Vio aquello que era secreto,
descubrió lo que estaba oculto;
regresó trayendo noticias
de antes aun del Diluvio.

Al cabo de un largo viaje,
tras la fatiga halló el descanso
y sobre una estela de piedra
escribió sus grandes esfuerzos.
Mandó edificar los baluartes
de Úruk, bien amurallada,
y también el santo tesoro,
el sagrado templo Eanna.

Admirad su muro exterior,
de bronce parece construido;
sus columnas, inimitables.
Subid la antigua escalinata
y aproximaos al Eanna,
morada de Íshtar la diosa,
tal que hombre alguno ni rey
logrará igualarlo jamás.

Ascended luego a las murallas
de Úruk y allí recorredlas.
Examinad bien sus ladrillos
y fijaos en los cimientos.
¿No fueron acaso cocidos
en horno aquellos ladrillos?
¿Y no fueron los Siete Sabios
los que sus cimientos pusieron?

Mirad desde estas murallas
a Úruk la bien cercada:
trescientas hectáreas de casas,
trescientas hectáreas los huertos,
trescientas hectáreas el templo
de Íshtar la diosa, sagrado;
casi mil hectáreas abarca,
con casas y huertos y el templo.

El cofre ahora buscad
de cobre con cierre de bronce.
Soltad el cerrojo que abre
la puerta de tantos secretos.
La tablilla de lapislázuli
leed, y que todos escuchen
de cómo fue el rey Gilgamesh,
de las pruebas que superó.

Supremo entre todos los reyes,
el héroe de magna estatura.
El ínclito hijo de Úruk,
como un toro bravo acornea.
Avanza en vanguardia en la lucha,
cual deben ir siempre los jefes,
y cuando va a retaguardia
es para auxiliar a los suyos.

Tupida, la red de combate
que escuda y defiende a sus huestes,
torrente impetuoso y violento
que el muro de piedra destruye.
Toro, hijo de Lugalbanda,
Gilgamesh perfecto en su fuerza;
amamantado por la excelsa,
por Ninsun la Vaca Salvaje.

Tal es Gilgamesh el altivo,
el magnífico, el deslumbrante.
El que por los desfiladeros
abrió pasos en las montañas,
aquel que excavó hondos pozos
en las faldas de las colinas
y cruzó el mar, el vasto océano,
hasta donde Shamash se alza.

Exploró el confín de la tierra
buscando incansable la Vida
y llegó por sus propias fuerzas
hasta Utnapíshtim el Lejano,
quien restauró los santuarios
destruidos por el Diluvio
y reestableció los ritos
para toda la humanidad.

¡Quién podrá, entre todos los pueblos,
comparársele en realeza!
¿Quién, como Gilgamesh, decir
y proclamar: «¡Yo soy el Rey!»?
Fue con el nombre de Gilgamesh
llamado desde que nació,
el que es en dos tercios dios
y tan solo en uno es humano.

La Gran Diosa Madre, ella misma,
fue quien le otorgó la belleza;
Nudímmud, el que hizo a los hombres,
le dio su apariencia y su forma.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.

Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.

Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Portentoso era en altura,
enorme el vigor de su pecho;
sus miembros tan desmesurados
cual pleno de fuerza y soberbia.



Nota
Diluvio: El mito del diluvio es común a muchas culturas primitivas, consecuencia de grandes inundaciones o maremotos que cubrieron países enteros.
Eanna: Gran templo en Úruk, sede de los dioses Anu e Inanna (Íshtar).
Énlil: Dios de la tierra y del viento.
Gilgamesh: El personaje histórico de este nombre reinó en Úruk, Súmer (Mesopotamia), hacia 2650 a. C. Después de muerto fue divinizado y su vida y figura mitificadas hasta llegar a convertirse, a lo largo de dos milenios, en la Epopeya, la Leyenda de Gilgamesh.
Hectáreas: La medida que aparece en el texto acadio es el sar, equivalente a unas 350 hectáreas.
Íshtar: Diosa acadia del amor y de la guerra, hija de Anu; la diosa más importante de la mitología asirio-babilónica.
Ladrillos cocidos en horno: Eran más valiosos que los simplemente secados al sol.
Lapislázuli: Piedra semipreciosa muy apreciada en la antigua Mesopotamia; se colocaban tablillas de lapislázuli con textos grabados dentro de cofres, a modo de "primera piedra”, en los cimientos de los templos.
Lugalbanda: Padre de Gilgamesh, segundo rey mítico de Úruk despues del Diluvio.
Ninsum: Madre de Gilgamesh, diosa de los bóbidos salvajes.
Nudímmud: "Hacedor de hombres", nombre del dios Ea.
Shamash: El dios sol; dios también de la justicia y los oráculos.
Siete Sabios: Antiquísimos sabios que se suponía que habían enseñado a los hombres sus conocimientos técnicos y de civilización.
Úruk: Una de las principales ciudades de Súmer, en la orilla derecha del Éufrates; actualmente Warka.

Bibliografía
Gilgamesh. Traducción del acadio por J. Silva Castillo. Kairós, Barcelona 2006.**
Poema de Gilgamesh. Traducción del acadio por F. Lara Peinado. Tecnos, Madrid 2007.***
El poema de Gilgamesh. Traducción del acadio al catalán por L. Feliu Mateu y A. Millet Albà. Universitat Autònoma de Barcelona, 2007.***
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al francés por J. Bottéro, traducción del francés por P. López. Akal, Madrid 2007.*
Gilgameš o La conquista de la inmortalidad. Comentario y traducción incompleta del acadio al itaiano por F. D'Agostino, traducción del italiano, quizá a través del inglés, de F. del Río. Madrid, Trotta 2007.*
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al inglés por A. George, traducción del inglés por F. Chueca. Mondadori, Barcelona 2008.*
*** Buena. ** Aceptable. * Triste que aún se hagan estas cosas.



Copiado por el escriba En-Gumi sobre pantalla de ordenador, brillante y luminosa como tablilla de lapislázuli. Santa Rosa, Barcelona, septiembre de 2009.


egm.2024