28 de enero de 2020

Admonición a un poeta anciano


Mi poesía
es una mierda fría,
pero eso
—creo—
yo ya lo suponía:

cada dios tiene
su feligresía;
o sea que
tú reza al tuyo
que yo, a la puta mía,

y no me jodas
con tu teoría
que solo es
basura confitada
en otra mierda fría.

Tú traga tu mierda
que yo
me trago la mía
—te juro— hoy
y cada puto día.


egm.2020

27 de enero de 2020

La balada del cabrón encabronado


Ni una puta
me amilana,
ni fulana
me disputa;

no hay ramera
que me corra
ni tal zorra
que me hiera:

ni buscona
se me rumia,
ni esa lumia
me encabrona.

Ni esa perra
que me emperra.


egm.2020

25 de enero de 2020

El amor, el tiempo y el caos


El desorden se incrementa con el tiempo porque nosotros medimos
el tiempo en la misma dirección en la que se incrementa el desorden.
Stephen Hawking


Nunca, aquí, mañana o lejos
mira el tiempo su momento
abstrayéndose avariento
un segundo en los espejos;

lejos, hoy, jamás o cerca
gira el tiempo en un segundo
abstraído en lo profundo
del instante que se acerca;

cerca, ayer, tal vez o nunca
vira el tiempo cada instante
abstrayendo el caos ante
el momento que se trunca.

Aunque ahora el tiempo ignora
cada hora y su deshora.



egm.2020

24 de enero de 2020

Apuesta segura

(De la cuasi-trivialidad de la segunda ley de la termodinámica según S. Hawking)


Con el tiempo
—que en los limos
nos acecha—
siempre el caos,
día a día,
solo aumenta

porque el tiempo
lo medimos
en la flecha
donde el caos
—la entropía—
se incrementa.


egm.2020

“Nuestro sentido subjetivo de la dirección del tiempo, la flecha psicológica del tiempo, está determinado por tanto dentro de nuestro cerebro por la flecha termodinámica del tiempo. Exactamente igual que un ordenador, debemos recordar las cosas en el orden en que la entropía aumenta. Esto hace que la segunda ley de la termodinámica sea casi trivial. El desorden aumenta con el tiempo porque nosotros medimos el tiempo en la dirección en la que el desorden crece. ¡No se puede hacer una apuesta más segura que ésta!”
Stephen Hawking, Historia del Tiempo
PDF, p. 132

23 de enero de 2020

Desplome térmico


De madrugada repintan las líneas
blancas y los pasos de peatones
de las calles sin tráfico y yo vuelvo

a la playa con mi fusil de asalto,
me siento en la arena, apoyo la espalda
en el muro del paseo y espero

a que mis fantasmas vayan brotando
de las profundidades del océano
—en el sueño de un diente de león—,

disparo cuando debo disparar,
y ha sido un buen minuto: por ahora
ni cedo ni me oriento en mi desnorte:

la filosofía del pescador
furtivo empapado antes del alba,
como la del mariscador noctívago

que va en busca de sus nasas perdidas
por los bares de la costa —reflejos
de luces rojas junto a la autopista—,

nunca transgreden los concisos límites
de la banalidad establecida
—oh floración de las palabras liana—,

hasta que todos los conflictos quedan
nada más que en medidos compromisos,
algunas explosiones controladas

en tu campo de minas —considéralo—,
al relente escuchaba a una gaviota
que chiaba acedamente, ave aciaga,

pero ha pasado el otoño y advierte
el parte meteorológico que
se avecina un serio desplome térmico:

encláustrate en tu castillo, reclúyete
hasta el advenimiento irrevocable
de la radiante primavera eterna,

liquen mi alimento, y cianobacterias,
y tú la resurrección de la carne
en el sueño del diente de león,

no seas tan poética, bonita,
todo está ya demasiado podrido:
hay que acelerar el cambio climático:

dejemos de jugar con el azar,
multipliquemos el daño por diez
y acabemos con esto de una vez,

quememos la tierra, ahoguemos el mar,
porque ahora es la hora de morder
la mano que nos daba de comer,

y que esta mierda se vaya a la mierda:
las nieblas de la duna, las llamadas
de las hadas, los besos de la luna,

corales que son huesos gangrenados
y perlas que jamás serán los ojos
de un rey, escucha el grito de las aves:

los que tienen hambre se saciarán
de podredumbre, los que tienen sed
se atiborrarán de ponzoña, y tú,

que buscas la verdad y la belleza,
sigue —pasa de largo— tu camino:
aquí no encontrarás la redención.

Pintan de madrugada en la autopista
confusos manchones serpenteantes;
las chicas beben solas bajo las luces rojas.


egm.2020

20 de enero de 2020

Ay, los ríos


Cual las lluvias a los ríos
y los ríos van al mar
para morir

tal me arrastran los bravíos
remolinos del azar
y el devenir

y allá van mis desvaríos
derechos a se acabar
y consumir,

tal se van los sueños míos
directos a naufragar
y sucumbir.

Nuestras vidas —¡ay!—, los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir.


egm.2020

19 de enero de 2020

El augurio de Akhmatova


[Apropiación indebida]


¿En qué esta era es peor que las pasadas?
¿Quizá en que, criaturas irreflexivas,
hemos causado la más negra herida
a la Tierra y no sabemos curarla?

De Oriente a Occidente brillan soberbias
ciudades, pero la Huesuda ha estado
marcando cada puerta y convocando
a los buitres. Y los buitres ya vuelan.
.
ēgm. 2020

Sobre un poema de Anna Akhmatova, ¿En qué es peor este siglo que los anteriores?, escrito en 1919 y publicado en 1921, del que he encontrado dos traducciones al español y una al inglés (o viceversa):



¿En qué este siglo ha sido peor que los anteriores?
Quizá en que un tufo de aflicción y de ansiedad
rozó la llaga más negra
pero no pudo curarla.
En el oeste aun brilla el sol de la tierra
y bajo sus rayos destellan los techos de las ciudades.
Pero aquí, el blanco de las casas está marcado con cruces
y llaman a los cuervos y los cuervos vienen volando.

(Traducción de María Fernanda Palacios)



¿En qué es peor que sus precedentes este siglo?
¿Acaso porque, en las tinieblas de angustias y penas,
a pesar de llegar a tocar su llaga más negra,
no pudo curarla ni darle alivio?
En occidente todavía el terrestre sol destella
y en ciudades los tejados con sus rayos resplandecen.
Pero aquí, la dama blanca con cruces las casas sella
y a los cuervos llama y los cuervos comparecen.

(Traducción de Ester Rabasco Macías, 2014)


Why is this age worse than earlier ages?
In a stupor of grief and dread
have we not fingered the foulest wounds
and left them unhealed by our hands?
In the west the falling light still glows,
and the clustered housetops glitter in the sun,
but here Death is already chalking the doors with crosses,
and calling the ravens, and the ravens are flying in.

(Traducción de Stanley Kunitz y Max Hayward, 1990.
¿Por qué esta edad es peor que las anteriores?
En un estupor de pena y temor,
¿no hemos tocado las heridas más sucias
dejándolas sin curar por nuestras manos?
En el oeste la luz que cae todavía brilla
y los tejados agrupados lucen al sol,
pero aquí la Muerte va marcando las puertas con cruces
y llamando a los cuervos, y los cuervos están volando
.)




Чем хуже этот век предшествующих? 


Чем хуже этот век предшествующих? Разве
Тем, что в чаду печали и тревог
Он к самой черной прикоснулся язве,
Но исцелить ее не мог.
Еще на западе земное солнце светит
И кровли городов в его лучах блестят,
А здесь уж белая дома крестами метит
И кличет воронов, и вороны летят.

18 de enero de 2020

Muy mal pájaro me hirió

(Cantiga)


Cazando con mi ballesta
las aves, en la floresta
un mal pájaro me hirió
que en el pecho me alcanzó.

Cazando en la espesa fronda
las aves, con piedra y honda
qué mal pájaro me hirió
que de un golpe me aturdió.

Cazando entre aquel follaje
las aves, bicho salvaje,
muy mal pájaro me hirió
que en el suelo me tumbó.

Cazando por la espesura
las aves, rapaz oscura,
tan mal pájaro me hirió
que sin plumas me dejó.


egm.2020

16 de enero de 2020

Anales


Enero renegaba de diciembre,
febrero se aburría con enero,

a marzo le cargaba ya febrero,
abril no digería más a marzo,

a mayo no agradaba mucho abril
y junio no quería nada a mayo,

a julio le importaba un bledo junio,
agosto aborrecía a tope a julio,

septiembre se irritaba con agosto
y a octubre le caía mal septiembre,

noviembre se ciscaba en todo octubre,
diciembre se jodía con noviembre.

Y vuelta con los cíclicos anales
retozos para hinchar los genitales.


egm.2020

15 de enero de 2020

Melfa:


Apodrecidas melfas da Ría
indefensas no berce das airexas!
Manuel Antonio


flor de agua:
espectro acuoso: mal del mar:

aguamala:

luz e intangibilidad hecha
de intangibilidad y luz:

melifluidad:

invisibilidad o
gelatinosa luminiscencia:

aguamar:

en el fondo arenoso sombra
sin objeto: nebulosa

perplejidad.


egm.2020

"Las medusas, o más bien sus picaduras, son los mensajeros más evidentes
de la situación de degradación a la que hemos sometido al medio marino".

Josep María Gili, El Mundo, Planeta Inteligente, julio 2019

14 de enero de 2020

Subacuático el mundo,


                                                las sirenas
lucen largas melenas rubias, muy
rara vez morenas o pelirrojas,
tienen finas cejas y lindos pechos
y carecen de ombligo, las sirenas

mordisquean la carne blanda y lívida
de los desventurados que ellas antes
han hecho ahogar, y dicen, ay caray,
que empiezan a comerlos por el pene,
y las medusas alrededor, luego

roen todos sus huesos, sin dejar
ni fibra, y después de saciarse reptan
las olas, nadan furtivas y salen
a vomitar los jugos del ahogado
a alguna playita apartada, cantan

las sirenas sobre los arrecifes
de la orilla, en las noches vaporosas
—cualquiera junto al mar puede escucharlas—
las sirenas nos llaman, ay caray,
y las medusas alrededor, cuentan

también, subacuático el mundo, que
un pescador de la ría vio encima
de una peña a una sirena preciosa,
y además morenita, pero cuando
ella alzó la mano para atraerlo

y embobarlo, él se dio cuenta de
que no veía que tuviera ombligo
y le huyó veloz, remando hacia tierra
más ligero que un mújol, uy caray,
y las medusas alrededor, jóvenes

mueren todas las sirenas, y no
tienen huesos, cartílago ni espinas,
ni queda de ellas una sola escama
en el frío fondo del mar, y es
subacuático el mundo, recaray.


egm.2020

13 de enero de 2020

Playa hoy


[Apropiación indebida]


Arena y conchas
con despojos de plástico
baten las olas.


egm.2020

Sobre un haiku de Matsuo Bashō que, en Oku no hosomichi, escribió

波の間や 小貝にまじる 萩の塵
(Nami no ma ya Ogai ni majiru Hagi no chiri)

traducido por O. Paz y E. Hayashiya, en 1957 (Sendas de Oku) como


La ola se retira:
tréboles en pedazos,
conchas rojas, despojos.

y por A. Cabezas en 1993 (Senda hacia tierras hondas) así


Pausa entre olas.
Mezcladas con las conchas
hay lespedezas.

aclarando en el Glosario de neologismos que lespedeza es, en japonés hagi (Lespedeza bicolor), un arbusto de florecillas rojas y rosadas.


12 de enero de 2020

Fusquividencia


Cuando joven,
pollo inmaturo,
veía
lo que los demás
no veían
ni imaginaban:
no un don
ni una maldición,
era
el trozo de tarta
que me ha tocado morder;

ahora,
raposo rancio,

lo que los otros
no pueden
saber ni suponer:
ningún don
ni maldición,
es
el cacho de hueso
que me ha tocado roer.

Nadie ha visto tanto
como el que jamás quiso ver.


egm.2020

11 de enero de 2020

Aquí, en invierno,


qué bonita era
la primavera;
qué bonita fuera
si me quisiera

esa jodida lamia del infierno.


egm.2020

10 de enero de 2020

La urraca


Juega la urraca
con un rayo de sol
que olvidó la niebla.
.
ēgm. 2020

8 de enero de 2020

Tornillería


Puesto que el apocalipsis no exige
una planificación rigurosa
te invito a
los helechos de luz,
como una respuesta irrefutable
—el tonto mira—,
si mañana no estuviéramos muertos
te invito, amore,
a un spritz en el paseo marítimo,
la tornillería
no se puede controlar,
donde haya una ley, halla la trampa,
no se puede comprobar,
pensé en ti,
girándula giróvaga,
pero no en mí,
así
es y siempre ha sido,
hablamos de supervivencia,
no de conseguir un mundo más bello,
más justo y más humano,
¿humano?
probablemente el ser humano
—los paleo-psicólogos dirán—
mentía ya antes
de comenzar a hablar,
esto es,
los primitivos homininos ya
mentían,
con gestos, señas, ademanes,
para alcanzar
sus pequeños objetivos vitales
habituales,
comer, placer, poder,
así
es y desde siempre ha sido,
desde que la primera garra
pudo aferrar con fuerza un palo,
sin comprobantes
ni colorantes,
luego el mecánico engaña al taxista
—tornillos—, el taxista al abogado,
el abogado al dentista
y el dentista al mecánico,
y a todos engaña el político
—y, a los que se dejan, el sacerdote—,
y todos engañan al fisco,
que debiéramos ser todos,
y todas
y todos engañan a todos,
y todas,
así
es y seguirá siendo
así
hasta que la marejada de plásticos,
de metales pesados
e inacción e indiferencia
—el tonto mira—
por fin nos devuelva,
así,
desengañados,
a las huecas tinieblas para siempre,
desenlazados
átomos de carbono, entre
helechos de luz y aire
ofrécete a la Virgen de Ipanema
moça do corpo dourado—,
corre,
perrita, córrete,
que los últimos serán los postreros,
¿ves?
¿no ves? ¿qué ves, si ves?
¿no encuentras?
nada es como tú crees,
nada es como lo ves,
¿es?
mi linda cabecita de chorlito,
¿no es? ¿qué es,
si es?
mentiras como puños,
verdades como truños
flotando en la marea alta
junto a los plásticos decolorados,
dudo ergo existo,
la blondette
et le neodeconceptualisme,
y mientras
buscas a ver si te encuentras,
lees el periódico
de ayer como si fuera el de mañana,
evaluando
el tamaño del aire
y la luz en los helechos,
todos los tornillos sin tuerca,
todas las tuercas sin tornillo,
girando y transmutando intrascendencias,
imbécil,
los tontos son los únicos
—él solo mira—
que lo saben, ellos
se saben tontos y lo aceptan,
pero todos los demás,
las cretinas, los idiotas,
las memas,
los gilipollas, las estúpidas,
los neodesconceptualistas,
siempre ignorarán que lo son,
y así
es como esta mierda
se va decididamente a la mierda,
en casa, a solas,
a veces oyes voces en la noche,
pero es solo —tranqui—
la tele de los vecinos,
series
de retroficción,
deshechos de luz,
en las que las gentes se aman
y se matan, pero
apenas comen, no defecan
ni orinan,
ni se preocupan
de su propia sobrevivencia
ni la de su tierra
—su Tierra—, como
si las más simples funciones vitales
habituales
humanas no existieran,
como un chorlito sin cabeza,
ay, así,
giróvaga girándula,
pensé en ti —oxidados
tornillos—, atibórrate
de martini seco sin lima, amore,
aquí no saben
ni preparar un campari con soda,
ni quieren,
deshechos del aire,
en otro canal los extraterrestres
están invadiendo la Tierra,
hora era,
ira,
te diré exactamente cómo
—entre plásticos,
monóxidos, deshielo, lluvia ácida
y algún tornillo—
se nos devorará el apocalipsis:

mientras
el cosmos gira
y el mundo expira,
el tonto mira.


egm.2020

7 de enero de 2020

Penumbra


Ya ondulan
las grutas
dïurnas;

las brujas
se azufran
la vulva.

Ven, busca
mi espuma
sin dudas:

las lumias
tan chungas
me azuzan.


egm.2020

6 de enero de 2020

Senda hacia tierras mondas


a. Humo en el puente


Sobre el puente entablado,
un cigarrillo;
un cuervo grazna, abajo
rezonga el río.


Versión de Miranda Gertz



b. Humo en el camino de la desintegración de los sentidos


Na ponte de tábuas
fumo — gralha um corvo
e rosna o rio.

(En el puente de tablas
fumo; grazna un cuervo
y gruñe el río).



Versión de Henrique Taboada

El poeta Samayō Engumi se entretiene fumando sobre un antiguo puente de madera mientras su compañero de camino, el monje Jōchō, pesca en el río; este, al verle fumar, le recrimina su actitud indolente y degradada. (Extracto del diario de viaje de Samayō conocido como Senda hacia tierras mondas o Sendas de Kansō (Kansō no Hosomichi).



egm.2020

3 de enero de 2020

e. g. m.


e.

Enrique por el mundo de las camas
—el mundo sin tejados—
y los periódicos abandonados;
Enrique por las ramas.


g.

Pero ahora rogad
por este otro Gutiérrez, y su berza,
siempre ávido —sí— de fuerza
y de velocidad.


m.

Y más aún, Miranda;
pero, ¿cómo es que eso persiste
en tu mente? ¿qué viste
en el abismo que el tiempo desanda?


egm.2020

F. García Lorca, Fábula y rueda de los tres amigos
T. S. Eliot, Animula
W. Shakespeare, The Tempest, Act I, Scene 2, 142-4

2 de enero de 2020

Anquises, camelado,


[Apropiación indebida]


por voluntad de los dioses y el hado,
él, que era mortal,
se encamó con una diosa inmortal
sin haberse coscado.

egm.2020

A partir del Himno homérico a Afrodita V, 166-7 

1 de enero de 2020

Aninovo


Que el año nuevo llene
de lo que el tiempo no nos da
lo que jamás será,
y que tan pronto como viene
igual se marche ya.


egm.2020

31 de octubre de 2019

Mañana de otoño


Llueve a las nueve;
ella está sola: mueve
sus dedos. Llueve.
.
ēgm. 2019

31 de agosto de 2019

Ligeras ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo


El éter quema,
se ahoga el ponto;
el orbe es flema,
el ser, un tonto.

El tiempo es largo,
la vida es corta;
el día, amargo,
la hora, absorta.

El alba arde,
la noche es poca;
el día es tarde,
la mente aloca.

La hora rige,
el día cruje:
la vida aflige,
el tiempo ruje.

La Tierra es yerma,
el aire es recio,
el mar enferma:
el ser es necio.

La hora aflige,
el día ruje;
la vida rige,
el tiempo cruje.

El alba es tarde,
la noche aloca;
el día arde,
la mente es poca.

La hora es larga,
el día es corto;
la vida amarga;
el tiempo, absorto.

La Especie es lerda,
la Tierra, abrojo;
el mar es mierda:
Mundo-despojo.

.
ēgm. 2019


22 de agosto de 2019

Triatlón en Tokio


Stupidity is the ultimate sophistication.
Richard G. Jaggers, (I Can't Set No) Sophistication

Desayunas cola sin cafeína,
agua carbonatada y colorantes,
la prueba comenzada,

la mañana convergiendo en el sol,
el día prometiendo
todo lo que la noche retorcía,

sonrisas despintadas en la acera
de los ralos redundantes naranjos,
iridio y piernas largas,

el tráfico es intenso pero fluido,
el grupo se dispersa
después de una caída inesperada,

la trampa más antigua,
mi corindón era un malabarista
borracho a media tarde

comprándole delirios a una estrella
envuelta de fulgores fluorescentes
en la playa nublada,

bajo el iridio, el bikini, y debajo,
la luna envejecida y moribunda
reniega de su eclipse,

el viernes lloverá, y también ayer,
bébelo, Alicia, todos están viendo
el pronóstico del tiempo pasado,

el Rey Bonsái cavila,
nada, primero, y después pedalea
como aquel poeta, en su bicicleta,

en el circuito urbano
con una irisación oscilatoria,
la sangre tan volátil como el éter,

velella veleando,
soberbia, pero morirá en la arena,
anuncian las anémonas

que si el futuro es incierto, el presente
es borroso, y el pasado está aún
acabando de reconfigurarse,

crecía el mediodía
y todos los pájaros disparaban
al mismo cazador,

el pajador pajado,
es cierto que el pasado nunca vuelve
pero también que tampoco se va,

vira la marejada,
debería poner algo de música,
no demasiado alta,

recuerdo que el recuerdo aún existía,
el cántico sonaba
a un cosmos de futuros devaluados,

escucha la tiniebla fulgurante
que trae incluso al plancton el deseo,
no sabía que era tan obtuso

hasta que te encontré,
la oscuridad siempre es gratuita, pero
la luz hay que pagarla,

el grupo se reagrupa,
después, la transición de bici a a pie,
por, y como los otros animales,

caminos desiguales,
imprescindibles las gafas de sol,
frío fuego de iridio,

me espesan los ejércitos de Atila,
la curva de tu falda me aniquila,
el amor solo es plancton,

esta fue la gota que agota el caso,
y ¿qué sucede? nada
el pececito en su pecera, nada

el pólipo en el éter,
fulgores fluorescentes en la niebla
de la playa nudista,

necesito otro clavo
que me arranque de una vez este clavo,
el Rey Bonsái opina

que casi siempre es mejor no opinar,
llueve más aún y
seguimos anegados por el fuego,

escucha, te lo ruego,
somos una tragedia humanitaria
retransmitida en directo en la red,

me asedian los ejércitos de Estultia,
la curva de tu falda
arrasa con los nervios de mi espalda,

pero las promesas del día son
los huecos de la noche
rellenos de hojarasca y paja húmeda,

agua carbonatada
con un débil sabor a caramelo
en la dura garganta,

sigues cayendo firme
en la abismada trampa del deseo,
de pronto la marea me marea

—sofisticadamente—,
esto es tan insensato y tan sencillo
como disputar un triatlón en Tokio

y llegar a la meta
las dos agarraditas de la mano
para ser luego descalificadas…

recuerdo que el futuro aún existía,
la música nadaba
un cosmos de pasados incumplidos.
.
ēgm. 2019

15 de julio de 2019

No aspiro al verso, tía,


ni a nada profundo ni bello;
yo me conformaría
con una sola línea de poesía
que colgar de tu cuello.

.
ēgm. 2019


3 de julio de 2019

El zote


Qu’on peut appeler, ce me semble,
La Belle Dame sans Merci.
Alain Chartier


Perdí mi edén barato,
busqué nueva ansiedad;
royendo incertidumbres
contemplo, mudo, el mar.

Tiniebla fulgurante,
esencia elemental:
deseo en puro plancton,
eclipse sobre el mar.

Cosiendo un suave ensalmo
—oh dama sin piedad—,
princesa de las algas,
me abriste todo el mar.

Titán de pies de yeso
—oh zote sin rival—,
privando ante la ría
me trago entero el mar.

Vendí ilusión barata,
compré banal verdad;
mascando pesadumbres
escucho, ciego, el mar.
.
ēgm. 2019

23 de junio de 2019

¡Ay, San Juan!


Cantaremos y reiremos,
comeremos, beberemos
y pondremos crisantemos
con las hierbas de San Juan.
¡Ay, San Juan!

Bailaremos, saltaremos,
amaremos, follaremos
y arderemos como memos
en la hoguera de San Juan.
¡Ay, San Juan!
.
ēgm. 2019

12 de junio de 2019

Romance de las lentejas tristes



Lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría,
no se vieron en las lumbres
de Aragón ni de Castilla,
ni en las Asturias de Oviedo
ni en León ni Andalucía,
lentejas tan sin sustancia,
tan cansadas y vencidas.
Os guisaban sin tajada
de chorizo ni morcilla,
sin un algo de tocino,
de jamón ni de costilla;
lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría.
Os echaban a la olla
remojadas y escurridas,
donde antes en aceite
las verduras sofreían:
mal picado un triste puerro
tristemente allí caía,
la zanahoria en rodajas,
el pimiento en tristes tiras,
la cebolla muy picada
sollozando le añadían,
y picado un diente de ajo
al aceite triste iba;
de unas setas de los montes
tristes trozos le traían,
además de, con gran saña,
agregar media guindilla,
y después de hecho el sofrito
en tan triste compañía,
aún encima le regaban
más de un litro de agua fría.
Allí os echaban, lentejas,
pues el tiempo ya os venía
de cocer a fuego lento
una hora bien cumplida,
cuece triste que te cuece
en tan triste compañía;
lentejas, lentejas tristes,
lentejas sin alegría.
Mientras el guiso en el fuego,
ya caliente, aún no hervía,
por poner alguna cosa
unas algas le ponían,
como espaguetis de mar
en la tierra conocidas,
con las manos troceadas,
con los dedos mal partidas,
también dos dientes de ajo
con sus pieles le añadían,
y un ramín de perejil,
de laurel triste una hojita,
y después de pimentón
triste una cucharadita
y, por terminar el duelo,
un quebranto de sal fina,
y allí os dejaban al fuego
malcociendo de tal guisa,
lentejas, lentejas tristes,
con muy gran melancolía.
No se vieran en Navarra
ni en Aragón ni en Castilla,
ni en los puertos de Vizcaya
ni en las rías de Galicia,
ni en las huertas de Valencia
ni en la mora Andalucía,
lentejas tan sin sustancia,
lentejas tan chuchurrías,
ni se viera allí gran chef
con tan grande valentía,
sin deconstrucción que valga
ni reducción ni pamplina,
que entre el pecho y las espaldas
comistrajo así metía.
Ay, lentejas sin ventura,
desgraciadas a porfía,
mal haya quien os guisaba,
mal haya quien os comía,
mal haya quien os hallaba
y un romance tal paría.


egm.2024

8 de junio de 2019

Falsa pared


Ah, sometimes I grow so tired,
But I know I've got one thing I got to do:
Ramble on.
J. Page / R. Plant


1
Prepárate para huir. Advierte
a los pájaros —respetuosamente—
antes de adentrarte en el bosque.

2
Te contaré las cosas como nunca
fueron para que parezcan verdad
y así puedas creerme.

3
Salí a pasear por si me encontraba,
casualmente, a mi rubia preferida
de entre todas las morenas.

4
El sol olvida nuestros cuerpos
sobre la playa húmeda.
El mar está cambiando de color.

5
Previsión a corto y difuso plazo:
el universo apesta y no recuerdo
haber dormido esta noche.

6
El Góllum era un niño acurrucado
sobre una piedra junto al camino
mirando su flaca cara en un charco.

7
Nada suele ser rojo ni amarillo.
La esperanza de luz
es lo que nos mantiene en las tinieblas.

8
Algo me quedaba, mientras seguía
deambulando, divagando, mientras
keep rambling, baby— algo me quemaba.

9
Aquel día había un orco lascivo
en lo profundo del glaciar.
La próxima vez acércate más.

10
Quemando cosas es como lo hacemos
durar, generalmente; sin embargo
ya no necesitamos fuego.

11
Esto no tiene vuelta atrás
ni va a ninguna parte;
tú, ella y yo lo sabemos muy bien.

12
Ni valiente ni cobarde,
sé un refrán: más vale buey atollado
que caballo despeñado.

13
En algún lugar de tu mente siempre
estaré yo, igual que tú en la mía;
ya sabes, siempre estorbando y jodiendo.

14
Y también una linda adivinanza:
Más bajita que un guisante
y más larga que un gigante, ¿qué es?

15
Escucha, hacia el fondo del bosque, escucha
la dulce y melodiosa
balada del cabrón encabronado.

16
Reconocer que lo hemos perdido
todo es la única manera
de que aún podamos conservar algo.

17
Tientas a veces cosas demasiado
complicadas para tus cortos
conocimientos reales. Desiste.

18
Estamos vivos y no lo estamos,
y no lo estamos sin dejar de estarlo;
y no es eso lo que nos obsesiona.

19
¿Qué roerá tu cuerpo? ¿Quién
poseerá tu alma? Desiste
y sal a ligotear con las amigas.

20
Vagar, divagar el mundo buscando
la estrella Polar hacia el mediodía,
las Pléyades en Adviento.

21
Perdido en la fragosa lobreguez,
como al bosque los árboles
los vellos no te dejan ver el coño.

22
Pregúntate qué parte de ti
puedes decir que es libre de opinar
sobre las opiniones ajenas.

23
Sigue la forma del río y haz olas
—agua— sobre la playa desolada.
Sé océano y rambla. Y sigue moviéndote.

24
Mucho esmalte de uñas negro
y tangas de hilo de nícrom
en el último baile sin disfraces.

25
Pregúntate, Góllum, qué parte
de ti no se debe a la educación,
la ignorancia o el adoctrinamiento.

26
Pero —hablando y bebiendo—, ¿somos
la luz del atardecer o
la noche que va devorando el sueño?

27
Memorizo el nombre de cada calle
donde te encuentro y te pierdo, solo
para poder olvidarte antes.

28
Levántate, tropiézate otra vez
con la misma falsa pared:
cabalga el unicornio descornado.

29
Sé río, laguna, riada, mar, poza,
alternativamente; yo,
arena y lodo. Nos duele parar.

30
En el suelo hojas de roble —secas—
y vivas flores de eucalipto:
sabes que no sabemos quién es nadie.

31
Deja ya de buscar los Silmarils
y dile a Perceval que se duche
y se acerque a tomar unos cacharros.

32
El mar está cambiando de color;
bien, recordemos tan solo el presente
intentando obviar lo que es obvio.

33
No me admitieron en urgencias
y se formó gangrena allí
donde el espíritu pinchó en el hueso.

34
Ahora el cielo es azul hacia el norte;
no es que me importe, pero quizá
podamos echar un último pulvis.

35
La que al alba zanquea tras de ti
y en el ocaso se alza a tu encuentro:
La Sombra, es la respuesta al acertijo.

36
Divagando, deambulando; el bosque
y los pájaros te susurran
que no sabes lo mucho que no sabes.

37
Busca a alguien que crea en el arte
y confiésale tu amor
por los viejos tebeos y el lowbrow.

38
Vacío es el sonido que emitimos
tras el éxtasis en la playa húmeda;
el amanecer nos expulsa al día.

39
Pregúntate, aún, qué parte de ti
es libre; o si alguna parte de ti
alguna vez lo ha sido. Pregúntate.

40
Sméagol era un anciano borracho
junto al camino esquivando su cara
deforme en un charco fangoso.
.
ēgm. 2018

Ilusoria red
Ramble On (wikipedia)

27 de mayo de 2019

Espaguetis a la pavisca



Primero, lava las manos,
y evitas virus y gérmenes
y otros bichejos insanos.

Pon agua y sal a la lumbre
y hierve los espaguetis
como tienes por costumbre.

En aceite suave luego
fríes el ajo picado
y lo separas del fuego.

Mientras que la pasta cueces
preparas un picadillo
con el fiambre y las nueces.

Cuando en su punto ya estén,
los ’paguetis escurríos
los vuelcas en la sartén.

Añades el picadillo
aquel de nueces y pavo
y de salvia un pellizquillo.

Lo remueves con cuidado,
lo pasas al plato y rallas
el queso, si no es rallado.

Y con un vaso de vino
te metes un sano plato
bueno, barato y muy fino.


egm.2019

26 de abril de 2019

Pronto


Este año las begonias
han florecido, con lo mal
que las cuido, pero, sabes,

han talado aquel rododendro
que daba sombra al banco
del jardín, supongo

que por alguna enfermedad,
y las palmeras, pobres,
se están muriendo, todas

las palmeras de por aquí
se ponen amarillas
y se secan, por una plaga

de absurdos escarabajos,
y la que tu mirabas desde
la ventana para ver

si hacía viento o no,
la que crecía salvaje
y sin podas, selvática,

también se está volviendo
amarilla, pobre, ya sé
que te haría sentir muy triste,

como a mí, hoy la he visto
agitándose violenta
bajo el breve temporal, pero,

con lo mal que las cuido,
las begonias han florecido
este año, aunque no

la grande del salón
que aún sigue colgando
tan majestuosa, bueno,

es primavera y los geranios
también lo dicen, abril
se está ciñendo a su refrán

y estoy constipado, y por eso
me retraso, pero iré
pronto al que es ahora

tu jardín de los mármoles transidos.

.
ēgm. 2019


16 de abril de 2019

El camino


Albores, amores, ardores
que en los flujos residuales fluctúan
con heces y palabras,
sombras a la luz del huevo isotrópico

y mohos, algas y nematelmintos,
del átomo hasta el vómito,
la deflagración del infierno
en ácidas llamaradas que excretan

deidades —y otros mitos—
hinchándose cual calabazas
repletas de gusanos
donde la verdad se miente a sí misma,

es eso lo que somos,
con todo esto, todo cuanto
era nada, pero también la psique,
aunque solo un destello

en el cénit del laberinto,
la psique embaucada por el deseo,
galaxias, cosmos y universos,
con todo cuanto era,

todo lo que hemos visto,
o todo lo que hemos temido
o amado, recomido por la lluvia,
desbaratado por el viento

de cada infinito momento,
flores en los montículos
—falsos reflejos en nuestras pupilas—
de la escoria del tiempo,

jadeos y silencios
nos traerán a la oscuridad
y, perdidos, seremos solo olvido,
caminaremos solos

y encontraremos solo
—no hay otro— el camino hacia el olvido
mientras abandonamos
también nuestras almas perecederas.


Detritus del gran huevo subatómico
con heces y palabras
que al flujo residual confluyen
somos; y ardores, y albores, y amores.
.
ēgm. 2019

8 de abril de 2019

Lengua en salsa de nueces



Manos, mis manos, las manos,
antes de lo primero,
lo primero siempre fue lo primero,
lo primero es lavarse las manos,
lo primero,
pero

por qué lo llaman sexo oral cuando
quieren decir bucal,
oh la lengua, qué indiscreta es,
por si acaso echa dos o tres litros de agua fría
en una olla,
hola olla,
y luego ponla al fuego,
la profundidad del fuego,
el ego del juego,
mírame desnudo, solo en mi jaula,
mi lengua es mi universo,
y en la olla la zanahoria
y media cebolla y apio y perejil
y ajo carajo,
mi multiverso,
y pimienta y enebro y canela,
y la lengua,
háblame en tu lengua exótica,
yo miraré la curva de tus piernas,
de tus nalgas,
de las dunas de tus playas
reducidas a la geometría absoluta del abismo,
ah la lengua,
y ahí que cueza una hora,
oh señor, soy un formulador,
intrusos contra el templo de este abismo,
una hora por cada kilo,
oh esplendor del fuego de la tierra,
desentrañas el tiempo de esta entraña,
en mi jaula,

apaga el fuego,
retira la verdura,
deja que se enfríe la lengua dentro del agua,
en la olla,
oh la olla,
cuando esté tibia quita la piel a la lengua,
la piel de mi lengua,
la dermis de una duna,
los hondos tesoros que el mar encubre,
por la libertad,
oh hombre,
los calmos abismos que el cielo ignora,
la larga sombra
de la bestia en el desierto,
deja mientras tanto la lengua despellejada
en el agua tibia de la cocción,
el ocre hostil del desierto,
en mi jaula,

mírame aquí,
yo también puedo mirarte,
aceite en la sartén,
lucha de universos en el vacío,
dos cucharadas,
dos cucharadas de cebolla picada también,
póchala,
setas, hongos de la profundidad del bosque,
donde la humedad gime
hacia la curva de tus dunas,
donde la humedad repta, playas,
playas, veo tus playas,
troceadas,
cuando empiecen a dorarse echa un poco de harina,
para espesar,
y un chorro de vino, de vino aromático, quizá,
serenidad,

después medio litro del agua de la cocción,
serenidad,
sosiego, y el gran río de arena,
agua que mana de sí misma,
inundando el hondo abismo, distancias,
salpimienta,
mídeme, mírame, en mi universo, solo,
en mi jaula,

mírame,
a veces, del volcán surge la vida,
tritura las nueces con las avellanas,
pareces,
y échalas,
mi lengua, mi universo,
a veces,
mi propia meteorología,
en la sartén,
te doy mi lluvia sobre tus dunas y tus junglas,
a veces,
bosque brumoso,
desierto acechante, el cuarto
de una hora,
por qué lo llaman tiempo,
profundamente dentro,
y cinco minutos más de reposo,
no mires,
no lo llames por su nombre,

por qué lo llaman lengua,
mi universo,
la dermis de mi tiempo, tú,
tu tiempo,
córtala en lonchas,
el pequeño trozo de tu universo
que puedo ser capaz de capturar,
de un medio centímetro,
incendios hallarán la hierba seca,
gritando cantaré,
comprenderé,
disponlas en los platos,
la sombra del tornado en los bajíos,
y cúbrelas con la salsa de nueces, con setas,
rojiza mancha hostil,
la salsa de setas con nueces,
en mi jaula,

en mi jaula,
la entraña de tu tiempo
desentrañas,
la tierra bajo el fuego en esplendor,
abismo de geometría absoluta,
reducción de tus dunas en mis playas,
desnudo
solo puedes ver tu máscara,
desnuda
puedo ver mi plenitud,

mírame,
marídame esta deconstrucción,
deconstrúyeme este maridaje,
desnudo
en mi jaula,
emplátame esta tonta estupidez,
mírame a los ojos y no
a lo oscuro,

serenidad,
las curvas absolutas del abismo,
la lluvia traerá sosiego
a aquel hondo abismo de profunda indolencia,
oh hombre,
la lengua de mi lengua.


egm.2019

27 de marzo de 2019

Distracción



Si en el metro,
o en la calle o en una iglesia,
una mujer comienza a desnudarse
—no puede ser—
todos mirarán hacia ella;

tú mira alrededor,
mira hacia adelante y hacia atrás,
observa todo lo que se mueva
y lo que permanezca inmóvil,
remira arriba y abajo,

echa un vistazo
a la mujer que se desnuda,
piensa un poco en por qué y cómo,
y sigue mirando a tu alrededor,
delante y detrás,

arriba y abajo,
lo que está y lo que no está,
y no dejes de pensar
que lo que no puede ser,
no puede ser por alguna razón.
.
ēgm. 2019

19 de marzo de 2019

En su casa las tres brujas pelujas,


la viejuja madre con sus dos hijas
—la una guapilla y la otra astuta—,
colgaron un día de la ventana
un amuleto contra los hechizos
de las brujas pelujas repelujas
para así hacer pensar a quien pasara
ante su cuevicasa que temían
a las brujas perujas
y, por tanto, no eran ellas brujas.

El hijo repijo de la maestra,
el que tonteaba a la más guapuja
de las brujas pelujas reperujas,
se quedó contemplando el amuleto
y decidió hacerse inmediatamente
con otro igualito para ahuyentar
a las rebrujas perujas pelujas
y evitar sus hechizos,
por lo que mal pudiera suceder.

Allí en su casicueva las tres brujas,
la madre viejija con las dos hijas,
la una guapita y la otra astuta
—pero ninguna puta—,
se recosen las bragas sin agujas.
.
ēgm. 2019

3 de marzo de 2019

Jade



Como el jaguar ataca, o como corza huye
y se agazapa exhausta, como marea crece
y pronto retrocede, ya furia, ya sosiego,

como una fiebre inflama, como la lluvia empapa,
como un alud abate, como la riada anega,
como el incendio arrasa, como un tornado asola,

como la brisa calma, como la luz serena
tras la noche intranquila, como jaguar descansa,
o como corza ensueña, como el silencio hechiza

en la quietud del sauce o en el refluir del río,
como cautiva el ave que llama en la maleza
hablan tus abisales ojos de jade negro.


egm.2025

14 de febrero de 2019

El horizonte


1

El tiempo ha pasado por nuestro lado
a esa rara velocidad
que tan solo él sabe mantener,
ni pausada ni presurosa,
se ha dado la vuelta sin detenerse
y nos ha mirado un instante,
desde la lejanía,
con una etérea sonrisa
—quizá algo burlona—
mientras nosotros nos quedábamos,
ay, con cara de soledad.


2

Yo era más consciente
de que aún teníamos que avanzar
—los atardeceres se sucedían
con su habitual fingida parsimonia—,
pero tú te extasiabas
contemplando las algas y el infinito,
cual si pudieras desgreñar
el trenzado hilo de tu destino,
verificando que todo estuviera
y fuera tan perfecto
como debería de estar y ser.


3

Ahora avisto desde aquí
la sombra del tiempo en el horizonte
y su clara sonrisa
—sí, rotundamente burlona—
en la inmediata lejanía,
cargada de arcanos inescrutables,
y muchas veces desde el bar
del paseo marítimo
contemplo las algas y la azulada
bruma del infinito,
ay, con esta cara de soledad.

.
ēgm. 2019


4 de diciembre de 2018

Resumen

Estultia, martes 4 de diciembre de 2018


La ultraderecha se ha apoderado de la USA, lo que contagiará al resto de América, y avanza infecciosa en Europa, a medida que esta es ocupada por África. Con China y Rusia al acecho. Y Francia en llamas. Y los ingleses en su isla, mental.

Las gentes votan felizmente a quienes les hacen más pobres y menos libres. La izquierda está lela, a los antisistema se les atraganta el sistema y los independentistas diversos se vuelven dependientes del independentismo (indepodependientes).

Tumblr (¿a quién le importa eso de Tumblr?) comienza a censurar los desnudos con algoritmo, como antes hizo Facebook, y el Papa en su limbo afirma, pontifica, que la homosexualidad es una moda y que lo que pasa es que está de moda. Tela.

El mundo se va quedando cada vez más giliñoñas. Y para colmo del recolmo le dan el Balón de Oro a un jugador enclenque que nunca ha ganado un Mundial. No, a Messi no. A un tal Modrić, croata, que solo sabe ganar Champions.

Que, o sea: el mundo se precipita
en la absoluta estulticia global.


©EGM News
.
ēgm. 2018

2 de diciembre de 2018

Así no tengo opción ni idea alguna


1

I
Así los vértigos
   vierten distancia.

II
No colma el alcance
   del coma si…

III
Tengo que convertir
   un tiempo afín.

IV
Opción o transustancia
   del espacio.

V
Ni miedo donde
   se sublima el zenit.

VI
Idea y materia
   se precipitan.

VII
Algún alud de esta
   impura tiniebla.


2

Así los vértigos de la distancia
no alcanzan a colmar el coma si
tengo que revertir el tiempo sin
opción de transustanciar el espacio
ni medio de sublimar desde el cenit
idea o materia que precipiten
alguna luz a esta espuria tinieblA


3

Así no tengo opción ni idea alguna.
No tengo opción ni idea alguna.
Tengo opción ni idea alguna.
Opción ni idea alguna.
Ni idea alguna.
Idea alguna.
Alguna.


4

¿Y dejaré que el día
destruya cada noche
y la noche divida
los trazos de este nombre?


5

Idea y materia precipitándose
contra cualquier idea de materia.


6
Transustanciación del espacio en signo,
sublimación de la materia en nombre.


7
Alguna
idea… Alguna…
.
ēgm. 2018

23 de noviembre de 2018

Últimos desjirones del verano


Hubo diversas y claras señales
mucho antes de que al fin sucediera
lo que sucedió —estaba la luna

en calma, la mar estaba mordida—,
las chicas listas siempre dejan pistas,
así que ahora no te inmoles, víctima,

a ningún insaciable dios del fuego
ni diosa de las lluvias, el verano
se ha escurrido ya por entre la arena

de todas las playas del horizonte,
aunque a veces se va nunca me deja
este temblor de ceja, imprevisible,

si comienzas a llamarlo ansiedad
se convertirá en ansiedad, tan solo
mira al cangrejo huyendo hacia las algas

de entre las rocas, llámalo, pongamos,
rara imprevisibilidad del clima,
y no será más que un jirón de bruma

desgajado de alguna tempestad
desvaída, musgo eres —y en musgo
te convertirás— sobre las paredes

del más antiguo de los laberintos,
a pesar del tiempo, a pesar de todos
los versos, el primer día de otoño

es tan caluroso como el verano
y las golondrinas trisan, chismosas,
nuestros secretos en los callejones,

mármol granito o pizarra, ya entonces
hubo evidentes y tontas señales,
las chicas listas siempre dejan pistas

falsas, y me pregunto desde cuándo
hay un completo imbécil habitando
mi cerebro, aceitunas en ayunas,

probablemente siempre ha estado en él
y solo era yo quien no lo veía,
el barco es la costa y la tierra el barco,

pero tú eres el mástil, cercando
la noche me invade tu nombre —acá
no tarda o nunca irá allí—, las orugas,

que más adelante serán airosas
mariposas, devoran los geranios
inertes e indefensos del balcón,

¿no visteis ayer el fulgor del sol
doblando la esquina, de vuelta a casa,
entre un magnolio y rojas azaleas?

me pregunto, en mis momentos abyectos,
desde cuándo las flores, con sus vivos
colores, emboban a los insectos,

hoy gustan los periodos prolongados
pero yo prefiero los ritmos rápidos,
y el oscuro destello de esperanza

—lo último que te pierde— detrás
de azules gafas de sol, pero siempre
hay un nunca que no se acaba nunca,

sobre todo en verano, no lo olvides,
la calima del tiempo distorsiona
los fugaces contornos del recuerdo,

sí, recuerdo cuando estaba reloco,
las chicas listas nunca dejan pistas
ciertas, tantas y tan tontas señales,

arena, lluvia, cristales, y entonces
los unos eran onces, ritmos rotos,
acércate a mi perspectiva, observa

los jirones de neblina que fluyen
por entre los pinos hacia la orilla
confundiendo el pasado y el recuerdo,

recuerdo, reloco, por ningún dios
ni diosa del sexo ni de la furia,
ahora no pretendas inmolarte,

víctima, el verano se diluyó
como los otros veranos, dejando
vestigios, huellas, rastros engañosos

—los analistas ya no encuentran pistas—
que, inciertos, en sí mismos no son sino
el quebrado dintel del laberinto,

ven, luz del universo, paulatina,
no sabes quién soy pero yo tampoco,
alumbra la penumbra que me herrumbra,

recuerda, reloca, musgo serás
en la piedra de un muro desgastado
por las lluvias de remotos inviernos,

árbol de flor perenne, gema líquida,
lava lívida elevada a los labios
—come chocolate, pequeña, come—,

ven a la niebla, luz del universo,
con la risa de una niña, las lágrimas
de un viejo, la maldición de un mendigo,

el vértigo de un hombre ajironado,
con los saludos del so gilipollas
que todavía okupa mi cerebro,

así no tengo opción ni idea alguna
—destruyendo la noche me divide
tu nombre—, los analistas registran

mi armario —no hay pistas—, entre ironía
y fantasía, me pregunto si
no debiera dejar que las orugas,

al final mariposas, se merienden
—estaba la luna en cáncer, la mar
estaba dormida— este geranio,

y unos cuantos cactus de cuando en vez.
.
ēgm. 2018

16 de noviembre de 2018

Niemals


Hope that I’m talkin’ allegorically
Edwyn Collins


En algún incendiado paraíso
noviembre huele a flor de saptaparna
y en este frío infierno

la noche te expulsa al vacío; sobre
el Limago ahora fluye la nieve
—se adormilan los lémures

bajo la tibia cúpula metálica—
mientras los magnolios aquí liberan
tan solo algunas hojas

marrones. Tú piensas «ich und du», pero
el viento dice «weder du noch sie»,
el viento escupe: «nunca».

.
ēgm. 2018


12 de octubre de 2018

—Oh Enri,


has ido a llevar flores nuevas
al jardín de los mármoles transidos.
—Son jinetes yamnayas cabalgando
en crisantemos amarillos.

—Oh, Enri, alguien
ha escrito el poema que tú
ni has llegado a intentar escribir.
—No soy gaviota ni océano —el agua
dice: «de nuevo»—, no aquí.

—Oh Enri, tu sorna trasluce
un peñascal inundado de astucias.
—Escupo semen de mis ojos
cuando me dejo embromar
por el perverso viento del otoño.

—Oh, Enri, repara:
las últimas nubes de la ventisca
apenas velan el crepúsculo.
—A la velocidad del infinito
se expande el vacío del mundo.

—Oh Enri, Enri,
¿dónde has olvidado tu tiempo?
—No me inquieta mucho, en verdad;
pero reza tú por ella
si es que crees en mi alma inmortal.
.
ēgm. 2018

5 de septiembre de 2018

Tres (que no trece) formas del mirlo


Like a tree
In which there are three blackbirds.
Wallace Stevens


1. Avenida

Sobre los coches
cruza el mojado asfalto,
trinando, el mirlo.


2. Atardecer,

yo escucho y callo;
yo no sé nada que
no sepa el mirlo.


3. Temporal

Llueve ruidosa
y progresivamente;
no se oye al mirlo.
.
ēgm. 2018

4 de septiembre de 2018

Convolvulus sabatius


Con el amanecer
—y la brisa salada—

como espectro o fantasma
de sí misma se aleja

en el aire, y se incendia,
y se abre de golpe…

pero aspira a otros soles
que no extingan su halo

y a avanzar hacia astros
que alimenten sus poros,

—no esta luz de sol mórbido—
elevándose al éter

insondable, fulgente
con un ansia más nítida

que la oscura avaricia,
hasta —con el crepúsculo,

que desnuda los mundos
y a los hombres demuda—

que por fin la extenúa
otra huera jornada;

se detiene, se apaga,
merma su flama efímera,

y ella, azul campanilla,
ya se cierra —se encierra—

en un cosmos de piedra
y deseo furtivo:

tras los blancos postigos
sosegada se vence

en un sueño de duendes
y murmullos del aire…

mas no es ella juzgable;
nadie —nunca— lo es.
.
ēgm. 2018

28 de agosto de 2018

El cimmerio


Conan posee una espada salvaje.
La espada salvaje de Conan
es tan salvaje como
solo es salvaje la espada de Conan.

Thor tiene el Martillo Mjölnir
y Hércules un Gran Garrote,
pero no son tan salvajes
como es salvaje la espada de Conan.

La Lanza de Longinos es muy larga,
pero Conan tiene una espada
que es tan salvaje como
solo salvaje es la espada de Conan.

Solo la espada salvaje de Conan
—ni siquiera la tuya—
es tan salvaje
como salvaje es la espada de Conan.
.
ēgm. 2018

25 de agosto de 2018

Hocus pocus,


mi cuerpo, mi cuerpo,
hoc est enim corpus meum,
hocus pocus, tontus talontus,
este cuerpo que yo te he entregado,
jamalají : jamalajá,

nada por aquí, flota por allá,
hax pax max adimax deus,
ti manderò (…) tre hapax assoluti,
¡abracadabra!
chez la corne de chèvre,

aguarda a que el abra se abra,
pokémon alakazam, ¡shazam!
todos se quedan y todos se van,
hierve que hierve en el viejo caldero
filtro del diablo que hará lo que quiero,

y tú me vas y yo te voy,
burlerías y algarabías,
gal y matías,
for a charm of powerful trouble,
like a hell-broth, boil and bubble,

avrah k’davra, caca-de-cabra
sala-gadula, mechi-cabula,
un vestigio fastigio,
un vestidio fastidio,
bíbidi-bóbidi-bu,

cortèges, ô cortèges!
el hechizo de tu encanto
es lo que hechiza mi espanto,
hokuspokus, hexenschuß
rühr dich, und dich trifft der fluß,

mi cuerpo, este teu corpo meu,
inscribis chartae
quod dicitur abracadabra,
jamalajá : jamalají,
todo enterito te lo di,

escucha mi trampantojo,
hoc est enim corpus tuum,
este es mi cuerpo incorpóreo, xikiya,
toma y come lo que quieras de él,
piedra · tijera · papel,

pelo de puta, raíz de cicuta,
poro de esponja, himen de monja,
oral ∼ bucal,
zoom, zoom, faradio, faratio,
zoom, zoom, y me importa un vatio,

anal (?), anual, anál nathrach
orth’ bháis’s betha
do chél dénmha :: se encabrita
la varita… penisaugeo!!
mi encanta-miento digo,

mi salmo|ensalmo lanzo:
corve el cuervo, salga el alga,
sal causal, alma animal,
ruja / cruja, la lanza alza,
la gruta abra: ¡bragacadabra!

huye que bulle un hechizo infernal,
anal (!), anál nathrach,
la lujuria me hará volar
y con la bruma flotaré
sobre el aliento del dragón,

ride! ride! 〈a-bra-cad-a-bra〉,
treguna mecoides
trecorum satis dee,
por si —por si— la pierna fina,
por si la dopamina,

¡cabalga, jinete, cabalga!
ash nazg durbatulûk,
ash nazg gimbatul,
ash nazg thrakatulûk
agh burzum-ishi krimpatul,

mi cuerpo te entregué,
mi mente desprecié,
i’m added to your chain chain chain,
—chain chain chain— chain of fools,
y a tu cadena me enganché,

¡cabalgo! 〈abra-cada-abra〉,
the thirteenth quark for muster mark!
lame & come lo que quieras de él,
y entonces, pues que, en fin,
¿sorbete de calabacín?

He utilizado aquí expresiones, frases o versos, literales o alterados, de Apollinaire (Le musicien de Saint-Merry), J. M. Cano/Alaska (Abracadabra), Don Covay/Aretha Franklin (Chain of Fools), James Joyce (Finnegans Wake), Quinto Sereno Sammonico (Liber Medicinalis), J. K. Rowling (H. P. and the Goblet of Fire), Shakespeare (Macbeth), Tolkien (The Lord of the Rings), Emilio Villa (Sibylla, foedus, foetus), Adelheide Wette (Hänsel und Gretel), de las películas Cenicienta (Cinderella, de Disney), Excalibur (de John Boorman) y La bruja novata (Bedknobs and Broomsticks, de Disney), de la liturgia católica y la tradición popular; aun así también me he copiado a mí mismo en varios versos del poema Lo que me hablaron las brujas de Luz de invierno. Todos los derechos son propiedad de los propietarios de los derechos. ©Lame & Come Incs 1691.
.
ēgm. 2018

21 de agosto de 2018

Por si entra o si sale,


Tu amor no arde,
solo escupe fuego.
Ángel Stanich


por si sale, o si entra,
por si el domingo es denso,
por si el cristal de espejos,
por si los fuegos medran,
por si el cometa baja,

por si entra, o si sale,
por si en la acera cosmos,
por si una pera el olmo,
por si la nube cae,
por si los fuegos calan,

por si sale o si entra,
por si en la playa un astro,
por si los ojos garfios,
por si los por-sis puedan,
por si la nube encalla,

por si entra o si sale,
por si las piernas lindas,
por si la dopamina,
por si el cometa abre,
por si los por-sis pasan.
.
ēgm. 2018

9 de agosto de 2018

En el mercadillo del miércoles


un mendigo sentado sobre el suelo
entre la gente que pasa, ignorándolo,
agita el desagradable muñón
de su antebrazo derecho y, al tiempo,
tiende su única mano buscando
alguna autocomplacida limosna.

Delante, a pocos metros, una niña
pequeña, en su pequeño vestidito,
—mientras, ajena, su madre revuelve
la ropa de un puesto— mira turbada
el muñón que se encabrita, a su altura,
con un rictus angustiado en la boca.

La madre, absorta en su limbo, no sabe
qué ocurre detrás de ella. La niña…
la niña pronto tendrá inquietos sueños
de serpenteantes monstruos sin ojos.
El mendigo amputado, por su parte,
es solo un profesional de la angustia.

.
ēgm. 2018


5 de agosto de 2018

De menta


Algunos perros a veces
defecan

entre las fragantes plantas
de menta,

pero el excremento siempre
se seca

y el aroma de la menta
perdura.

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ēgm. 2018


29 de julio de 2018

Canción del náufrago


[Apropiación indebida]


Miseri, quibus
intemptata nites.
Horacio

¿Quién es ese insensato que, habilidoso y grácil,
sobre la dulce arena contra ti se aniquila,
muchacha, tras las dunas? ¿Es para él que amansas
tu meduseo pelo en engañosas ondas?

Ah, cándido, cuán pronto se lamentará atónito
de tu firme inconstancia, tan sorprendido como
si en el mar, de improviso, se viera zarandeado
por las violentas aguas y el fiero temporal.

Él, que ahora costea en ti y en tu belleza,
hoy amorosa y calma, incauto va, ignorante
de tus traidores vientos; desdichado de aquel
que solo ve la orilla sin haberte surcado.

En cuanto a mí —ya a salvo—, colgadas como exvoto
en la pared del templo del dios de los océanos,
mis ropas atestiguan —aún húmedas— que yo
ya he sobrevivido a esa tempestad.
.
ēgm. 2018

A partir de → Horacio. Oda 1.5 (A Pirra)

23 de julio de 2018

Los números inconspicuos


El uno
es un todos contra alguno,
el dos
es alguno sin un dios,

el tres
es un clavo cada mes,
el cuatro
es el polvo en el teatro,

el cinco
es un salto y luego un brinco,
el seis
es el malva, el rosa, el beis,

el siete
es la cinta en el ojete,
el ocho
es la guinda sobre el chocho,

el nueve
es un fluido claro y leve,
el diez
es el néctar de una vez,

el once
es la luz que hiende el bronce,
el doce
es el roce que da el goce,

el trece
es mejor cuanto más crece,
el catorce
es ratón, ratita y sorce,

el quince
es el beis que veis al lince,
el dieciséis
es un lince al que no veis.

.
ēgm. 2018


19 de julio de 2018

Fumar mata


1
La materia oscura
siempre regresa.

2
Buenos días,
si no piensas en ello.

3
Escucha el latido
de la distancia.

4
El cofre del tesoro
ha florecido.

5
Deberías dejarlo
como viene.

6
Plan de palabras
desaparecidas.

7
Media hora aquí,
luego el infinito.

8
Aún tengo muchas
cosas que callarte.

9
Enredada roca
redondeada.

10
Urdimbre y trama
deshilan el verso

11
Dime el nexo entre
flexo, sexo, plexo.

12
La yuxtaposición
lo explica todo.

13
Quizá fumar mata,
pero no engorda.

14
Endecasílabos
vueltos en dísticos.

15
La materia oscura
siempre perdura.
.
ēgm. 2018

17 de julio de 2018

Habilidad de mirarse al espejo


Algo huidizo en la luz de la ventana abierta,
transmutación del sol en sombra en movimiento,
transustanciación, aunque ya sea lo que sea

a qué jueguen las nubes cuando yo no les presto
atención a sus trucos, ahora estoy mirando
en este viejo espejo mi rancia cara rota,

soy un rancio cabrón escrutando a un cabrón
que finge ante un espejo que él es realidad,
pero ya nada crece aquí, y no hay nada,

y todo permanece, y sigue habiendo todo,
y miro algo y veo, entre un algo de sombra
y de luz, o de nube, un recuerdo entreoscuro

probando a recordarse a sí mismo, una cara
queriendo recordarse en cada otra cara,
o bien la misma cara que ya no se recuerda

a sí misma, la misma transmutación de sí
misma, nueva y continua transustanciación, —oh,
qué irónicos que somos en la entreoscuridad—

transconsustanciación confusa de mí mismo
en cada espeso espejo, y sí a veces hábil,
pero no soy tan listo como quizá parezca.

.
ēgm. 2018


11 de julio de 2018

Posición y postura


Todo el paso,
todo el peso,
todo el piso,
todo el poso,
todo él puso.

.
ēgm. 2018


6 de julio de 2018

Canción chimpónica


Íbamos de instalación,
chin pon,
la la la,

y encontramos un histrión;
chin pon,
la la la.

¿No es esto una canción?
Chin pon,
la la la.

¡Por el arte y la abstracción!
Chin pon:
la la la.

.
ēgm. 2018


4 de julio de 2018

La misteriosa vida


Vehementes machos entrechocando
las cornamentas, los picos, las garras,
las pinzas, los colmillos,
                                                las carteras,

hasta agotar sus energías, mientras
las hembras esperan al vencedor,
ajenas en realidad al combate.

Qué poco misterioso
resulta el gran misterio de la vida.
.
ēgm. 2018

2 de julio de 2018

Julio llegó con lluvias


y presagios,
julio llegó con signos
de trastorno

y desconcierto en las hortensias
blancas, azules, abiertas,
de los caminos,

en las remisas golondrinas
bajo los balcones,
en las rocas sin niños

de las playas desamparadas
—julio— y en los televisores
impotentes; julio

llegó con lluvias y presagios
de besos desistidos
y derrotas.

.
ēgm. 2018


29 de junio de 2018

Clara noche


Gaviotas
lejanas;

por entre
las nubes

la luna
me olvida.

.
ēgm. 2018


28 de junio de 2018

Aquí no tarda o nunca irá allá


Alada iba
negando cada casi
tras cada afán
orando en ningún templo
ni zigurat
impartiendo desdén
altiva vA.

.
ēgm. 2018


22 de junio de 2018

Salmo arcano


Aquí yo no estuve,
recuerdo,
robledales, turberas,
amaneceres,
concheros, enterramientos,

rituales
de esperma sobre la tierra,
sacrificio,
calor en la atardecida,
sangramos,

tibieza
en los muslos,
sufrimiento graduado,
icor, dolor
comedido,

losa sobre piedra
sobre roca madre,
recuerdo
que yo no estaba,
lloramos, oramos,

hierro
en los pezones,
mito, transgresión,
piel de zorro
para los genitales,

putrefacción,
montículo mortuorio,
desangradores,
turberas, llanuras,
brumas someras,

no estuve,
signos, palabras
escritas, palabras,
significatividades,
lloramos,

recuerdo,
hierro,
útil, arma, dije,
ceniza, huesos,
imploramos,

viejo cuero seco,
fragmentos de
recuerdo,
rito, esperma
propiciatorio,

los dioses lo exigen,
espíritu
de la bruma,
rogamos,
imprecamos,

el cieno, el fango,
inframundos ciertos,
la noche,
la poseerás,
instante incierto,

pechos, vagina
exenta,
trazo geométrico,
nalgas
semiesféricas, sed,

símbolo, código,
significado,
propiciación,
pléyades,
rogamos, oramos,

robledal, espíritu
de la sed,
bebe
el esperma que se te ofrece,
imploramos,

bebe en mi sed,
consumación,
amaneceres, albores,
pléyades,
agradezcamos,

recuerdo,
aunque no estaba,
lluvia, llovizna,
humedad,
recuerdo.

.
ēgm. 2018


19 de junio de 2018

Ansia y ausencia


[Apropiación indebida]


metà corpo e metà ombra
E. Villa

Medio mucho y medio poco,
medio ofensa, medio coba;
medio aullido, medio moco:
medio pava, medio loba.

Medio canto, medio solfa,
medio rito y medio danza;
medio asceta, medio golfa,
medio culo, media panza.

Medio hable y medio calle,
media acera, medio corra;
medio vuele, media calle:
medio ángel, medio zorra.

Medio acuerdo, medio guerra,
medio ansia y medio ausencia;
medio pulga, medio perra,
medio olvido, medio urgencia.

Medio vida y medio muerte,
medio grieta, medio gruta;
medio riesgo, medio suerte:
medio loca, entera puta.
.
ēgm. 2018

A partir de →Emilio Villa. Luogo e impulso (La scrittura della Sibilla, p. 73. pdf)

12 de junio de 2018

Los seres superfluos


[Apropiación indebida]


The hope only
Of empty men.

T. S. Eliot


1

Somos los hombres prescindibles,
somos las mujeres innecesarias,
ajenos, apresurándonos
con la chola llena de humo,
¡qué guasa!

Nuestros secos actos, cuando
nos balanceamos ajenos,
son vanos e indiferentes
como polvo en la arena seca
o patas de araña sobre manteca
en nuestra nevera hueca.

Forma paralizada, gesto informe,
fuerza inmóvil, dormida sombra…

Que cuantos deambulan, con ojos lábiles,
en la cadena de los días
nos recuerden —si lo hicieran— no como
simples seres aturdidos, sino
como aquellas mujeres prescindibles,
esos hombres innecesarios.


2

Los ojos que quisiéramos hallar
en el insomne sueño de la vida
no son los que nos encuentran:
aquí los ojos son
brillos fluorescentes sobre las máquinas,
hay aquí un fulgor duradero
y los actos son,
en el ritmo del acero,
más baldíos e improductivos
que los transformadores sin tensión.

Dejadnos ser superfluos
en la abrupta cadena de la vida,
dejadnos también usar
los disfraces obligatorios
—el mono de faena, el uniforme,
gorros y guantes—, comportándonos
como el acero se comporta…
no menos superfluos.

No habrá celebración final
en la cadena de montaje.


3

Esta es la ciudad global,
esta es la ciudad penal,
donde se erigen y se adoran ídolos
de hormigón, y son despreciadas
las súplicas de los superfluos bajo
el zumbido de los transformadores.

Es así como
en la cadena de los años
nos despertamos y morimos solos
y a la hora en que deberíamos
estar vibrando jadeantes,
labios que se morderían elevan
oraciones al hormigón armado.


4

Los ojos no están aquí
—aquí no hay ojos—, en esta
avenida de borrosas farolas,
esta prescindible avenida, esta
ansiedad de nuestras horas frustradas.

En este último cruce de calles
vamos ajenos y a ciegas,
evitando ver, dispersos
por las aceras sitiadas del tráfico.

Ciegos. A menos que
los ojos se reencuentren,
se entrelace la palabra, licuando
la frase, el verso, la némesis
de la eterna cadena de montaje,
única esperanza
para los seres superfluos.


5

Vamos al baile del higo chumbo,
del higo chungo, del migo chumbo;
vamos al tajo del pago chungo,
a las siete y cinco de la mañana.

Entre el evento
y el movimiento,
entre la verdad
y la realidad
el Semen cae.
Porque nuestra es la cadena.

Entre la esencia
y la consciencia,
entre el deseo
y el lloriqueo,
el Semen cae.
Porque nuestra es la condena.

Entre la propuesta
y la respuesta,
entre lo potencial
y lo existencial,
entre la erección
y la consunción
el Semen cae.
Y es que la vida es muy chunga.

Porque somos innecesarios,
porque somos prescindibles,
porque seres superfluos somos…

Esta es la manera en que el mundo muda,
esta es la manera en que el mundo rula;
esta es la manera en que el mundo peta:
no con un trueno sino con un cuesco.

Pestilenciosamente.
.
ēgm. 2018

A partir de → T. S. Eliot, The Hollow Men (wikipedia)

10 de junio de 2018

Donde digo dime


E in me nulla che possa
esser arso
Antonia Pozzi


Dime que sí,
dime qué yo,

dime que allí,
dime qué amó,

dime qué vi,
dime que no,

dime que hui,
dime qué huyó,

dime que si,
dime qué do,

dime qué di,
digo que ardió.

.
ēgm. 2018


3 de junio de 2018

Melena


Nunca pierdas la oportunidad
de decir algo estúpido.
Igor Terentiev


A las dos y cuarto
el cometa ayer pasaba
arrastrando su fina
y larga cola dorada

sobre el mar inerte
y las algosas playas,
mientras el horizonte
se removía en agua,

y yo seguía errático
la Tierra Media en mapas,
y de dadā la augusta
estupidez flemática;

a las 14:15
el cometa ayer cruzaba
dejando atrás su fina
y rubia melena lacia.

Supongo que era sábado
y yo fluía, aboyaba,
en la exangüe dejadez
de otra obtusa resaca.
.
ēgm. 2018

1 de junio de 2018

Regreso al oscuro océano


Oh, ¿has mordido un pez
que no puedes tragar?

El pez lucha en tu boca
con torpes estertores

y tú no lo devoras
ni lo entregas al mar.

¿Has atrapado un pez
y no sabes comerlo?

Oh, has pescado un pez
que se dejó pescar:

El pez, de un coletazo,
regresará al océano,

a las simas oscuras
que son su hogar.

.
ēgm. 2018


23 de mayo de 2018

Perlita,


esta niña, jamás entenderé,
no supo —o no pudo— encontrarme, la
compararé a un alba de verano,

o bien al humo de un fuego, yo estaba,
niña, buscándola a ella, bonita,
nuestros tibios labios que reposaran

en el prado del tiempo, o bien el humo
remolinado —no vuelve, buscaba—
por el efímero caracoleo

de la vida humana, que nunca vuelve,
mas ella, tórtola desorientada,
no supo encontrarme, después el clima

extrañamente variable, tal vez,
no te dejes desconcertar, me digo,
por las sensaciones inexploradas,

la conmemoración de las luciérnagas,
hoy, en el recóndito claroscuro
de los cañaverales, quizá sea,

tal vez ella crea en la eternidad, pero,
caramba, yo solo tengo el ahora,
ahora que el alba se desintegra,

ella no supo o no pudo —o no quiso—
y yo jamás entenderé, tan niña,
tan vertiginosamente, bonita .

.
ēgm. 2018


20 de mayo de 2018

Ceremonial


Al claroscuro
de los cañaverales
llegan luciérnagas.


egm.2018

18 de mayo de 2018

—Eh, tío


—me dijo el encargado mientras yo
reparaba un tálamo defectuoso—,

haz una lista de cinco mujeres
que conozcas y que te gusten
y dime si no es así:
a la una le falta un tornillo,
a la otra le faltan todos,
a esta no sabes lo que le falta
pero algo le falta,
a esa no sabes lo que le pasa
pero algo le pasa,
y a la última no le falta ni le sobra nada
pero lo que le pasa
es que pasa de ti.

—Bueno… —dije yo— aquí en el taller…

—Vale —cortó—, ya puedes seguir
con tu trabajo. Y repasa el núcleo interno
—añadió— y comprueba las sinapsis.

Que era precisamente
lo que yo estaba haciendo.

No me extraña que no moje
ni en una fiesta del agua.
.
ēgm. 2018

15 de mayo de 2018

El arte de la obsolescencia


Los cráteres de Calisto
o los barjanes de Marte
señalan, dicen:
obsoleto, obsoleto;

los virus vistos al microscopio,
y los minerales cristalizados,
susurran, dicen:
está obsoleto;

las venus paleolíticas
y los pilares de Göbekli Tepe
se burlan, dicen:
obsoleto,

el arte contemporáneo
está obsoleto.

.
ēgm. 2018