impuro es el carbón,
impuro es el diamante
e impuro el corazón
del amante.
egm.2022
Aún inerte en lo interno
y hosco por fuera,
es abril primavera
zanjando invierno.
Yo he mirado por encima de las murallas
y he visto los cadáveres flotando en el río.
Gilgamesh en el País de la Vida
«Quiero decirte, Utu, tan solo estas palabras,
acerca tus oídos y escucha lo que digo;
tan solo estas palabras quiero decirte, Utu:
En la ciudad los hombres mueren todos los días,
cuán apesadumbrado está mi corazón;
mueren todos los días en la ciudad los hombres.
Cuando he ido a asomarme yo desde las murallas
he visto los cadáveres flotando por el río;
yo desde las murallas cuando he ido a asomarme.
Mi destino, por tanto, bien sé que será el mismo,
es lo cierto, sin duda, y no existe esperanza;
bien sé que será el mismo mi destino por tanto.
Pues de todos los hombres ni siquiera el más grande
jamás podrá llegar a circundar la tierra;
ni siquiera el más grande de entre todos los hombres.
Pues de todos los hombres ni siquiera el más alto
lograría alcanzar con sus dedos el cielo;
ni siquiera el más alto de entre todos los hombres.
Por eso yo deseo dejar aquí mi nombre,
inscrito en el ladrillo, en la piedra grabado;
dejar aquí mi nombre por eso yo deseo.
Junto a los otros héroes elevado mi nombre,
de Gilgamesh la gloria que sea conocida;
elevado mi nombre junto a los otros héroes».
Fue Utu compasivo pues escuchó los ruegos
del héroe Gilgamesh, el grande entre los hombres;
pues escuchó su ruego fue Utu compasivo.
Utu aceptó su ofrenda y concedió sus dones
al héroe Gilgamesh, el grande entre los hombres;
y concedió sus dones, Utu aceptó su ofrenda.
nada de lo que crees ver existe,
nada de lo que imaginas existe,
nada,
nada de lo que —o no— amas existe,
nada de lo que rechazas existe,
nada,
nada de nada existe,
nada…
pero sigues nadando
hacia la inescrutable nada:
nada,
nada.
No,
no somos,
no somos más,
no somos,
no más que,
no somos,
no somos más que,
no somos,
no,
no somos,
no más que,
no somos,
no,
no más que vísceras errantes,
no somos,
no,
no somos más que vísceras errantes,
no somos,
y erradas,
no,
errabundas,
no somos,
vísceras erróneas,
no somos,
no más que,
no,
erróneas, errantes, errabundas,
no,
no somos.
no.
Nunca es extraño el año
que circunda el circo astral
cuando en enero a acero
suene el canto del chacal
porque en febrero el fiero
ruc-dragón draga el fractal
si para marzo en cuarzo
zurza zarzas el zorzal
aunque en abril son mil
las arpías tras la sal
en tanto en mayo el rayo
raye el cuerno del narval
y el plenilunio en junio
taja al lobo en el tojal
o aún en julio el tulio
sepa a número (a)sexual
y es que en agosto al mosto
vuelve el fénix en mezcal
sin que en septiembre siembre
la sirena el arenal
como en octubre cubre
cada orcogro a cada igual
y ni en noviembre siembre
el nagual nuevo nopal
ya que en diciembre siempre
siembra el ent/e en el erial
conque un ficticio artificio
traiga el trasgo al juicio anual.
egm.2022
Vocablulario (por orden de aparición)
artificio: Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad. (DLE, 2. m.)
circo: Confusión, desorden, caos. (DLE, 9. m. coloq.)
chacal: Cánido depredador y carroñero, asociado en el Antiguo Egipto con Anubis, dios protector de las necrópolis y patrón de los embalsamadores.
ruc-dragón: Especie de ruc, roc o rocho, gigantesca ave de rapiña con garras, cola y cabeza de reptil y capacidad de lanzar fuego por sus fauces como el dragón; anida en iteraciones excavadas en los fractales y se alimenta de autosimilitudes.
fractal: Objeto geométrico cuya estructura básica, fragmentada o aparentemente irregular, se repite a diferentes escalas. (Curva del dragón, wikipedia)
cuarzo: Mineral compuesto de sílice, de gran dureza y resistencia a la meteorización, utilizado en los llamados relojes de cuarzo como regulador y estabilizador de la frecuencia para obtener una medida del tiempo.
zorzal: Ave canora de canto melódico y variado cuyo nombre científico, Turdus philomelos, alude al mito griego de Filomela que, después de que le fuera cortada la lengua, fue transformada por los dioses en ruiseñor. // Hombre astuto y sagaz. (DLE, 2. m.)
arpía: Ave fabulosa con rostro de mujer y cuerpo de ave de rapiña. (DLE, 1. f.) // Mujer muy malvada. (DLE, 2. f.)
narval: Cetáceo cuyo colmillo, o “cuerno”, de unos dos metros de longitud y diez kilos de peso, retorcido helicoidalmente, se creía que poseía propiedades mágicas.
plenilunio: Luna llena, fase lunar relacionada con insomnio temporal, demencia y fenómenos mágicos como la licantropía.
lobo: Cánido presente en diversas mitologías y en el folclore popular, origen del mito del licántropo o (o u) hombre lobo.
tojal: Terreno abundante en tojo (Ulex europaeus, arbusto espinoso de flores amarillas, autóctono del norte de España).
tulio: Elemento químico de símbolo Tm y número atómico 69, la más rara de las tierras raras. (tulio, lenntech.es)
(a)sexual: Cualidad de lo que es sexual y al mismo tiempo asexual, como por ejemplo el número 69.
mosto: Zumo exprimido de la uva antes de fermentar y hacerse vino. (DLE, 1. m.)
fénix: Ave fabulosa de la mitología griega que moría al arder su cuerpo y renacía de sus propias cenizas en un ciclo inacabable.
mezcal: Nombre común de algunas especies de maguey o agave y de la bebida alcohólica elaborada a partir de la fermentación y destilación de este.
sirena: Ser mitológico con busto y cabeza de mujer y cuerpo de ave o, posteriormente, con torso y cabeza de mujer y cola de pez, que atraía (o atrae) y perdía (o pierde) a los navegantes con la dulzura irresistible de su canto.
arenal: Suelo de arena movediza. // Extensión grande de terreno arenoso. (DLE, 1 y 2. m.)
orcogro (o ogrorco, femenino orcogra —nunca orcogresa— y ogrorca): Monstruo producto del cruce de orco y ogra (la forma ogresa se considera actualmente obsoleta y peyorativa) u ogro y orca, muy malo malísimo, que en octubre suele aparearse con sus iguales engendrando así nuevos y nuevas orcogritos y orcogritas u ogrorquitos y ogrorquitas. (Diego Armando Forges, Libro de los entes inimaginables)
nagual: En la mitología popular mesoamericana brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal y también espíritu de un animal que protege y guía a cada persona.
nopal: Chumbera, planta cactácea cuyo fruto es el higo chumbo, a la que a las 5:00 h. dan vueltas los ahuecaos.
ent/e: Árbol caminante, pensante y parlante (ent, wikipedia), extravagante y ridículo (ente, DLE, 3. m.), endémico de ciertas regiones de la Tierra Media.
trasgo: Duende, espíritu fantástico burlón y malévolo que suele realizar trastadas a los humanos, aunque estos no crean en ellos.
juicio: Pronóstico que los astrólogos hacían de los sucesos del año. (DLE, 5. m.)
vocablulario: Conjunto de los vocáblulos de un campo semántico determinado.
The stars in the sky
In vain.
J. Kerouac
Los bifaces de sílex
para nada,
la dama de Brassempouy
para nada,
los signos del zodíaco
para nada,
la poesía, las matemáticas
para nada,
el bronce, el acero y el plástico
para nada,
la mecánica cuántica
para nada,
las tribus, los imperios
para nada
(treinta y una dinastías egipcias
para nada),
del taparrabos al tanga
—casi nada—
y del cálamo al teclado:
para nada,
las religiones, las revoluciones
para nada…
los crepúsculos de otoño
para nada,
la gloria de Aquiles
y el empeño de Gilgamesh
para nada,
la grandeza del genio humano
para nada.
dios debería haber
destruido, fulminado, exterminado
a la Iglesia católica
por todas sus falacias,
por todos sus nefandos desvaríos
y por todos sus crímenes;
por esto la Iglesia católica
es prueba concluyente e irrefutable
de la no existencia de dios.
A
• El ser humano ha resultado ser solo un fracaso evolutivo.
B
• Su mente está enferma y sin capacidad de regeneración.
C
• La barbarie y el arte son manifestaciones de esa enfermedad.
Como es lunes
ni te apartas ni te unes,
aunque en martes
ni te unas ni te apartes,
porque el miércoles
aún apestan los estiércoles,
pero el jueves
poco a poco te remueves;
para el viernes
sobre el barrio ya te ciernes…
sabadete:
marcha a tope y un casquete,
y el domingo
si no hay fútbol vas al bingo.
Y si es lunes…
I
Eres muy guarra,
bandarra:
te va la barra
y la pitarra
—qué guarra—
y que algún tarra
te dé socarra;
cacho bandarra,
¡so guarra!
II
Eres muy perra,
gamberra:
tu chirla aterra
por mar y tierra
—qué perra—
y aún das más guerra
si te se cierra;
rato gamberra,
¡so perra!
III
Eres muy chirra,
vampirra:
mezclar a tirra
pastis con mirra
—qué chirra—
de más te pirra
que chupar birra;
mala vampirra,
¡so chirra!
IV
Eres muy zorra,
pedorra:
a cada gorra
mamas la chorra
—qué zorra—
y tragas porra
de quien se corra;
más que pedorra,
¡so zorra!
V
Eres muy burra,
cazurra:
le das la turra
al que más curra
—qué burra—,
ten que una zurra
no se le escurra;
peazo cazurra,
¡so burra!
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
y así
993 putas veces más.
Mierda.
Arriba, entre el follaje, oculto, el petirrojo;
abajo, en la maleza, —solo un susurro— el río.
Los oye el caminante que, en dudas, no adivina
si trinan y murmullan, el ave y la corriente,
de los lejanos valles que el agua ha atravesado
o de los altos árboles que el pájaro visita,
o bien si, a un tiempo, ambos al paseante hablan,
en sus arduos lenguajes, y, a una, le interpelan:
«¿Qué haces, caminante; a dónde va tu vida?».
El caminante sigue —perplejo— su camino,
un turbio pensamiento vertiéndose en su mente:
«¿Qué haces, pobre hombre: a dónde va tu vida?».
Oculto entre el follaje aún canta el petirrojo;
envuelto en la maleza susurra suave el río.
A doña No y al capullo que la chingó
Puedes,
puedes creer tus propios pensamientos,
puedes creer a tu psiquiatra.
Escrutas la luz y el aire
y miras a través de la verdad
sin llegar a verla nunca.
El eco de Eco repite
—Pan se ha tragado su flauta—
infatigable: «fango, fango, fango…».
Lienzos de vaho,
muros de humo y cortinas de niebla:
arte para la galería.
Su moral no es tu moral; pero
sí que no la niegas, antes
de perder tus exiguos privilegios.
Corporaciones infecciosas
e infecciones incorpóreas,
y ni siquiera el dinero es real.
Puzle de una sola pieza,
tienes que ser
un poco genial para ser tan simple.
Ovejita descastada,
paces la misma monótona hierba
en otro lugar del prado.
Filosofía unipersonal y
energía higienizada
y latas de atún reciclableadas.
Sombras acechan a las sombras;
dices haber visto
cosas que ni siquiera tú creerías.
Y en la laguna del parque zoológico
los juncos te susurran:
«Sigues teniendo orejotas de asno».
Lágrima en vino,
recuerdo desvanecido de un sueño,
polvo en el fango.
Puedes negar el universo,
puedes negar el aire y la luz que te ciega,
puedes.
Al sr. No y a la mema que lo trincó
Puedes,
puedes negar la mañana y su luz,
puedes negar la gravedad.
Te llega —en la duna, en la niebla— el eco
mucho antes que la voz,
pero tú ni uno ni otra escuchas.
En algún lugar de Asia Menor
los cañaverales aún hoy susurran:
«Midas tiene orejas de asno».
Incapacidad o sabotaje,
incompetencia o confabulación;
productos aptos para el microondas.
La aplicación espejo de tu teléfono
móvil (celular) te
revela verdades que ya conoces.
Dioses semiconductores,
ídolos de polietileno:
cada época padece su lacra.
Deslumbra mi intelecto
iluminándome con tu ignorancia
y yo mismo me enredaré en tus redes.
Nada o nadie te obliga,
eres libre
de morir flotando en tu propio vómito.
Llueve —mentiras elegantes
y elaboradas falsedades—
sobre el mismo mar hace mil milenios.
Te besa el frío,
te abraza el viento
y el sol ni te devuelve la sonrisa.
Pan desafina en la flauta de cañas
y Eco, entre los narcisos,
solo repite «asno, asno, asno…».
Anoche ninfa sumergida,
hoy libélula en el aire;
mañana, el excremento de algún pájaro.
Puedes creer en las hadas,
puedes creer en dioses o en la felicidad,
puedes.
Estaba yo en las nubes
silbando mi canción
y allí viniste en alas
de toda tu razón.
Tres veces me dijiste
que no, que no y que no,
y luego me mirabas
como quien nada habló.
En el confín del viento
yo golondrina soy;
me niego con la lluvia
y con el sol me doy.
No mires si te miro,
no mires quién miró:
de aire y de miradas
jamás nadie vivió.
Estaba yo en las nubes
y me viniste con
cositas que no eran
y cosas que no son.
Tres veces me dijiste
que no, que no y que no;
ahora no me digas
que lo entendí mal yo.
En el confín del viento
tal vez aún estoy;
vencejo, vuelo y danzo
y luz al sol le doy.
Si miras si te he visto,
verás quien no te vio:
de aire y de miradas
jamás nadie vivió.
En el confín del viento
—no mires— ya no estoy.
Me fui con las tormentas,
con los granizos voy.
Tres veces me dijiste…
tres veces digo yo:
De aire y de miradas
jamás nadie vivió.
Veo virus,
veo tangas,
veo muertos en camiones
en la noche,
veo bailes y derroche,
veo lapsos, veo tantos,
veo tontos,
son los mismos
que predican los espantos
de no ver, igual que ellos,
los abismos,
veo asnos al volante,
van p’alante
y, si matan,
más murieron sin vacuna,
veo lindas mascarillas
de colores
en la luna,
veo chismes, veo chistes,
veo chinches,
veo arañas,
veo prófugas Españas,
a los trinques y a los trinches
van de cañas,
veo chinos, veo rusos,
sibilinos
y difusos,
veo amantes hesitantes,
veo lechos,
veo flores en tus pechos
abrasados y abrasantes,
veo antes,
veo luego,
veo lavas infecciosas,
veo el polvo, veo el fuego,
veo llamas
—no me llames—,
veo chefs y cocineros
anunciando buenas cosas,
muy sabrosas,
que les colman los bolsillos,
veo pillos,
veo mangas de colores,
veo tantos listos tontos
infectados
de soberbia y altivez,
de idiotez y de protervia,
afectados,
veo necios petulantes,
los rumiantes
que reniegan del rebaño,
corderillos
este año, y luego, y antes,
veo pelis, veo series,
misma mierda,
veo rimas, veo climas
e intemperies
en los áridos cerebros
prominentes,
veo sabios, veo expertos
eminentes
que no ven ni las orillas
de los páramos abiertos,
veo batas,
ambulancias, mascarillas
anti-ratas,
veo clases,
veo huertos industriales,
veo granjas maquinales,
veo fases
de estulticia y de memez
cada vez
que se alterna en el poder
no-querer con no-poder,
veo líderes,
y también correveidiles,
zascandiles,
veo orden y obediencia,
veo mentes sin conciencia,
veo avernos,
veo infiernos cenitales,
veo cénits infernales,
veo el cielo,
veo el mar en tus pestañas,
son migrañas,
veo réptiles en vuelo,
veo aves,
pajaritos, pajarracas,
levitando a ras de suelo,
veo estetas,
veo esmaltes, veo lacas,
veo locas,
oh poetas
de enunciados incendiarios
y conceptos rutinarios,
veo tangas,
veo diarios de colores,
veo pangas y fritangas,
veo flores
ahogadas en asfalto,
veo el alto
relumbrón del simio humano
y me meo
cuando veo
este lánguido apagón
que lo aplasta
en la plasta
de ignorancia y presunción,
veo lapsos, veo edades,
veo evos,
viejos, nuevos
los errores, arrogantes,
de atención,
como antes,
veo espasmos de prejuicio,
veo orgasmos de aprensión,
veo lavas
—tú no llores—,
veo asfaltos de colores
en fusión…
No enseñaré a los hombres
cómo han de arar la tierra
—la espada y el escudo no los nombres,
ni la funesta guerra—
sino que, vaso en mano, —pues yo sé—
al vino y los placeres cantaré.
Tan breve en ti el tímido destello
que abre en el ardor de la marea
quebrando los espejos de la niebla,
elipse del milano en la nortada
o pasos sobre el limo de la garza,
seísmo refulgente del instante
que repta tus raíces hacia el aire
o eco de una nube en tu pupila
después de los espasmos de la lidia,
reposo de la cierva en prado blanco
o el salto de un chacal entre peñascos,
el viso de un efluvio muy sutil
que surge de las algas: breve en ti
el rayo en que se imbrican luz y verso.