27 de marzo de 2013

El ataque de los cuarkos mutantes (Otra aventura del capitán Titanio)


Duelo de psicorrayos cuánticos
en el espacio-tiempo alternitante,
el coronel Cerniceronte
ha reabierto su consulta
en las cercanías de Donga Once,

amanece,
nadie ha ido ni vendrá,
pero yo fui y me di la vuelta
cuando ya estaba a punto de llegar,
una encendida protesta social

preintegracionista de postcomplejo
lingüístico indeterminante
ha comenzado en el área exterior
del brazo derecho de la Galaxia,
de esta misma galaxia,

paso sin acaso ni esperanza,
comedido éxtasis eventual,
Soid se ha exiliado en otro universo,
si es que alguna vez en este
llegó siquiera a creacionar,

la derecha sobre el pecho,
y la izquierda encima de la barriga,
ay mi amiga,
olhos de traedor, cabeça de can,
acechando el añil del alba,

debes elegir bien de qué dudar
en esta dubitativa espiral,
abajo se torna en grajo
en bucles de evasiva reversión,
nada fue, nadie será,

casi como cuando conoces
a una persona de verdad
y tan solo un nanoinstante más tarde
ya la has olvidado para siempre,
así llueve sobre el mar

en lo más cerrado de la tormenta,
decenas de lapsos después
la situación era al revés
en la amarga comedia épica
que acaba cuando debiera empezar,

dicen que estás muerta,
en un frío apartamento sin luz
solo el espejo refleja el espejo,
el negrillo escuece
cuando la ola de novas recrece,

dices que estás cierta
de que la sospecha es veraz,
gime el pájaro del cosmos
en el vórtice espacio-temporal,
es más sospechoso el ser suspicaz,

en los bajíos de la playa,
aire descendente enfrente,
pero tu lengua te delata, chata,
yo recuerdo ese sabor,
qué hecatombe, war in Donga,

y t’húmedo viraje helicoidal,
encanto se vuelve acanto
en casos de escabrosa quemazón,
dices que estás segura
de que la lluvia penetra la sal,

nadie sabe, nadie entiende,
nadie va a ninguna parte
en la nave de quark-gluones fluctuantes,
todo cuanto sucede ahora
no va a dejar pronto de suceder,

no es el momento de dudar
del universo en circunvolución
sino del mito de un Soid
creando, ordenando y juzgando,
en este mismo universo

con la mano derecha sobre el pecho
y la izquierda sobre el estómago,
junto a mis armas y mis amuletos,
en una oculta cueva fui enterrado
por mis hombres y mis mujeres

mientras afuera aguardaban
los niños que no sabían llorar,
entonces la crueldad
era tan primitiva como ahora,
entonces las tarjetas de memoria

velaban el mismo misterio
elemental, parece
que crece
una inflorescencia en el núcleo
de esta galaxia espiralada,

arriba muda en oliva
en ratos de arrogante aberración,
solo unos lapsos después
el coronel Cerniceronte
importa ulmáceas al por mayor

del violeta tercer planeta,
te buscaba y te escondías,
¿dónde estás, dónde duermes?
¿cuándo vas?
ha pasado el momento de dudar

del reflujo de la resaca,
viento nordeste en Donga,
hazte un truja, mi bruja,
si quieres disfrutar
ven al arcén de las vías del tren,

donde el tiempo aún no ha pasado,
o a retozar a la orilla del mar
mientras sisea la marea,
solo el espejo conoce al espejo
y el conejo

con el pájaro del cosmos bucea
en los posos del vino áspero,
sí, siente la boca ungida
mientras jadea la marea
y las olas mojan tus pies morenos,

dile a las algas profundas
que te gusta la lienta actividad
del giro de tu lengua helicoidal,
extraño muta a musgaño
en tráficos de trópica atracción,

y salta en la peña, grita en la arena,
dibuja con el lápiz positrónico
los mapas de la irrealidad
antes de que las sub-ondas plasmáticas
fijen el tiempoespacio

en la línea de la pleamar,
las algas fluctúan, vienen y van
en el sueño de la rompiente,
¿dónde vas, dónde duermes?
¿dónde estás,

mi esquilada guarrindonga
de la cuesta del pinar?
vela azul en blanco azar,
clemátide oscilando neviscada,
fleo o trébol, onecen sensualmente,

digitaria enanzada,
trémula urticularia,
camelia obriza, ñipe opalescente,
milenrama, estelaria,
me arpan si tu úlmea raíz brota oblicuada

pela encosta do pinhal,
un gris preciso en el crepúsculo,
la gota de semen seco en el brazo,
entonces las tarjetas de memoria
velaban los vuelcos furtivos

de la timorata estrella del porno,
eléctrico qué eléctrico el amor
vibrando en púrpura esencial,
si cima deviene enzima
en ciclos de concisa comezón,

establece
la trecena ley de la sintropía
que trece
es el número de veces que acrece
pardo el olmo cuando amanece,

sangre en los cuerpos cavernosos,
por las áridas calles del destiempo
nadie ha ido ni vendrá,
nadie supo ni sabrá
quién sigue el rastro de tu ardor,

despertó el coronel Cerniceronte
con una abádica erección
que adrece,
y en el cerebro, un saco de serrín,
todo lo que ya sucedió

sigue aún sin dejar de suceder,
no es el momento de dudar
en los arrecifes de la marea
de las tibias intenciones del clima,
pese a la rotación galáctica

continúa la guerra en Donga,
el capitán Titanio dirige
el perpulsor de psicorrayos cuánticos
hacia el vórtice lapso-estacional,
emerge una gota de savia

sobre el brazo izquierdo de la galaxia
alzando un trazo helicoidal
y fondo ya es lirio hediondo
en flujos de fatídica efusión,
toma mis sámaras, amor,

en la cúspide de la pleamar,
desde el farallón, parece
que crece
la masa del universo real
en esta pantomima épica

que comienza cuando finge acabar,
el neocomplejo lingüístico
se hundió, allá, en el piélago cósmico,
la guerra en Donga, guarrindonga,
ha vuelto de nuevo a recomenzar,

nadie escucha ni siente, nadie oirá
al viejo perro traidor,
no olvidéis mis amuletos
antes de echarlo todo a la basura,
nadie ha visto ni verá

mi apocalipsis espiral,
oye, bruja, hazte un truja
y pásame el urente vino
del pájaro del vértigo y bebamos
hasta alcanzar la lucidez.

¿Quién mató al coronel Cerniceronte?
Aún sigue siendo un misterio
—esputa otro puto poema—
el modo de reproducción sexual
del gusarapo albinoide de mar.

.
ēgm. 2013


12 de marzo de 2013

Los arrecifes


En el principio fue el vacío que
iba llenándose de tiempo,
que después creaba el espacio mientras
el cuark daba sus dimensiones
al cósmico potaje primordial,

el universo rodeaba el mundo,
no sabes cómo sufrí,
y creció la tierra sobre la roca,
escampa en la tundra
tras el tumbo de la sizigia astral,

caía desde la hoja inestable
la gota que calma el caso
en la charca indispensable,
cabalga, jinete, galopa
hasta el difuso centro del erial,

en donde no existen tiempo ni espacio
y la fuerza electromagnética
sigue guardada en el cofre,
polvo en el yermo,
de la sabiduría insustancial,

abajo se fue al carajo
y arriba también se iba,
pero ¿quién erraste que eras?
no esperes de mí odio ni desprecio,
mi insulso amor circunstancial,

pero siempre tendrás mi olvido,
encanto hizo otro tanto
y extraño, también ya antaño,
la eternidad es todo el tiempo,
desde el principio hasta el final,

y cima, rizando rima,
con fondo se fue tan mondo
adonde nadie ha ido, nadie va,
y, en éxtasis, la singularidad
excretó un cosmos genital,

el polvo en el páramo,
el huracán arranca el árbol
pero olvida tierra bajo las rocas,
ante un túmulo de granito
renunciaré a mi alma incidental,

ningún nudo es imposible
para la culebra en el páramo,
grita en la roca, salta en la sabana,
para el raro reptil en su cubil
ni la boa en el marjal,

las dimensiones del tiempo
se ocultan detrás de la realidad,
invoca a la bestia terrífica
en esta tierra perpleja,
hermosa, ingente y eventual,

danza la danza primera,
cuando en las noches sin luna
las estrellas no estén brillando ahí,
ni para ti ni por mí,
en la ciénaga celestial,

galopa, jinete, cabalga,
han brillado ya mucho tiempo antes
y seguirán burlándose después
de nuestra última disolución
en la nada inmaterial,

cabalga, ebrio jinete,
en la más profunda irrealidad,
quizá en los arrecifes de la ría
agua, algas y arena
son el ensueño del coral,

descubre el valor de los mitos,
silencio oscuro en los suburbios,
jinetes en la tundra,
dame un poco de tu fango de estrellas,
ten mis genes de neandertal,

sé que tú, esbirro armado,
nunca jugaste en la playa en invierno,
yo cierro el puño y muevo el brazo
arriba y abajo, arriba y abajo
con fiera furia funeral,

buscando versos perdidos,
aplastado, azotado y elevado,
por alguno de los muchos enigmas
que me ayudan a subsistir,
cabalga el polvo del erial,

tan solo tienes que escuchar,
de la fábula, la miga
es que lo cierto es que la hormiga
nunca aprendió a cantar
salmo alguno del misal,

preferiría que no pero sí,
y ahora recolecta el miedo
y el oscuro silencio del suburbio,
eh, Perceval,
¿dónde has olvidado el grial?

donde el gato ni vive ni la palma,
rodeando el mundo, no sabes
de qué manera sufrí,
y los cuantos reverberan la luz
en los muros de la inercia espacial,

sí, los tiempos son confusos,
ah, inconveniente desdicha
haber nacido yo para entenderlos,
aunque a veces la belleza
es un don del hada del mal,

hielo en la tundra musgosa,
nadie quiere, nadie da,
solo el espejo vigila al espejo,
solo el tiempo en el espacio comprende
la incorporeidad del nagual,

preciosismos y boniteces,
la bota que colma el paso,
santo Tomás Eliota
escribió los cuatro evangelios
y el apocalipsis más teatral

sin que nadie le desterrara
a los blancos tormentos de la tundra,
la araña acomodó su tela
en las vigas del salón,
junto a la gran lámpara de cristal,

oh, repuñetera desgracia,
me daba sus montes de cromo
y me negaba sus valles de iridio,
pronto descubrí que no comprendía
mi revirado proceso mental,

rodeando el mundo y no sabes
de qué manera sufrí,
líquenes en la tundra helada,
nadie estuvo, nadie está,
rompe la rama el vendaval

pero indulta al árbol sobre el collado,
donde solo la subrazón subsiste
y es eléctrico el amor,
tan eléctrico, eléctrico el amor,
dadme una premisa cabal

y desquiciaré el cosmos,
salta en la roca, grita en la sabana,
y por fin descubrí que nadie,
sí, Perceval,
percibía mi vuelco intelectual,

oh, Casandra, tú
aún a Apolo recuerdas, erecto
so los capiteles de Ilión,
mientras que yo sí podía alcanzar-
los a todos en la danza ritual,

multiplica tu saber por el radio
de un cuark, oh, el extraño encanto
de ir de arriba hasta el fondo
y desde abajo a la cima
cual partícula elemental,

mira al firmamento, aúlla en la roca
a los longiexpectantes
decenas de centenas de millares
de millones de universos
en tu somnolienta mente esencial,

mas santa Ana Aimatoviana
por escribir de los héroes sin versos
fue condenada al silencio
de los que morían expatriados
en la tundra transcendental,

la araña entretejió sus hilos
entre las caries del león
y expertos en razones infundadas
tacharon líneas y arrancaron páginas
del claro poema invernal,

oh, inusitado infortunio
el haber nacido yo
en estos tiempos complacidos
en el tamaño del radio del cuark,
muerde el tiempo desigual,

el viento se lleva las hojas
pero indulta a la rama aislada
como una inútil ofrenda a las nubes,
el presente es un reflejo
del futuro tangencial

y el futuro es tan velado
como el pasado es oscuro,
pero ahora estoy buscando un espejo
que ya no pueda atravesar,
danza la danza ritual,

nadie ha ido, nadie va,
nadie ha visto y nadie ve
que no hay nadie y nunca habrá,
tan solo el dolor te enseña a sufrir
en el precario pedregal,

desde las murallas de Ur
veía los cadáveres flotando
por entre los junquerales del río,
oh, Perceval,
¿en dónde habrás perdido el grial?

silencio y tiniebla en suburbia,
preferiría que sí pero no,
donde no ha muerto el gato ni vivió
y los cuantos hipnotizan la luz
sobre los muros del tiempo inercial,

nadie sabe que yo sé,
nadie ha sido ni será,
oh, no torturéis, desalmados,
mi alma caducifolia
con las sirenas de cada arenal

desde el Báltico al mar de Arousa,
dejad que me vaya a los arrecifes
a terminar aturdido y a solas
mi botella de aguardiente de guindas,
el viento arrastra las hojas del nogal

hacia las profundidades del mar,
Casandra, escuché tu voz
y aun pienso que entendí tus palabras,
si la eternidad no es tan larga
que no pueda tener un buen final,

bajo el aullido de la tempestad
pero estaba tan borracho
que no creo que pueda recordarlas,
oh, no atormentéis, ingenuos,
mi alma infinitesimal,

el chamán se orinó en las manos
y el profeta eructó la antientropía
entre el oleaje de la resaca,
espumas y aerosoles,
gritos en el grito del temporal,

cae la gota en la charca primigenia,
la gravedad se incrementa
hasta que no permite ni pensar
y es ele-eléctrico-trico el amor
en el fondo del cenagal,

polvo en el agua,
cadáveres flotando entre juncos
ante las nuevas murallas de Ur,
ay, Perceval,
rebaila tu baile ritual,

a hierro mueren las estrellas,
como los humanos, y sus cadáveres
devienen frías supernovas
y sombrías estrellas de neutrones
yaciendo en el abismo sideral

reducidas solo a polvo estelar,
polvo que realimenta al universo
como el polvo de los cadáveres
humanos realimenta a la tierra,
regenerando el ciclo vital,

la cota que palma el vaso,
líquenes en la peña,
después de esferas y evos
la sirena en los arrecifes
musita su melodía a la sal,

deja que la música ahuyente al miedo,
no silbes en la oscuridad,
páginas manuscritas arrancadas
de algún cuaderno escolar,
musgo en el hielo aluvial,

velado futuro, oscuro pasado,
nunca ha sido y no será,
humanos, en verdad no os merecéis
la lluvia de la que estáis hechos,
y el oscuro silencio suburbial,

Apolo continúa empalmado
so los frisos de la sagrada Ilión,
grita en la roca,
salta salvaje en el páramo,
libera tu furia de neandertal,

nunca ha habido y nada habrá,
en los ángulos del espejo,
eh, Perceval,
la eternidad no es tan larga
si sabes resistir hasta el final.

.
ēgm. 2013


1 de enero de 2013

Albtraum (El sueño del elfo)


Hoy voy a mostraros, hermosa dama,
los secretos maravillantes
de las profundidades del abismo
y de las leyes de la ignodinámica,
un elfo dormido en tu pecho izquierdo:

vaguedades hacia aquí
y herméticas neblinas contra allá,
en la oquedad del viejo nogal
del fondo del huerto aún
habitan seres de otros cosmos,

no susurres mi nombre,
no grites en la penumbra,
y no te despiertes, sigue soñando,
las dimensiones del tiempo
acechan detrás de la irrealidad,

el caos es una forma del orden
y el orden, la sublimación del caos,
y yo sigo bien en mi nube,
los dioses se acercan a hablarme
de lo que creen que debo creer,

y no quiero estar mejor ni peor,
mas hoy voy a descubriros, dulzura,
los hondos arcanos mistéricos
en las hialinas simas de luz
y de la vieja amiga oscuridad,

buscábamos un cosmos habitable
en la lobreguez del huerto,
y tres segundos después del bigbán
el cerebro se reestructura,
¿qué tú eres?

helio y nebulosas aquí,
galaxias no evidentes tras allá,
en el confín de este universo
soy el dueño del rayo positrónico,
frecuentemente cortocircuitado,

en los cúmulos me cierno,
viajo lejos
a través de los espejos
que aboceto en mi cuaderno
con el lápiz eviterno,

maldita a hora en que pra aquí eu vin,
micra a micra, ámstrong a ámstrong,
y tres femtosegundos más,
mecago en la sombra de mis cojones,
dime, ¿tú sabes jugar?

aunque en la salobral isla asolada,
sin punto ni coordenada,
sí que sí,
toronjil y ajonjolí,
sobre mi nube asoleada,

buscando un mundo más perfecto,
y no me despiertes, sigue ensoñando,
concluimos conformándonos
con un paraíso imperfecto,
en los asteroides la gravedad

no nos deja apenas pensar,
después de la inesperada erección
del relámpago positrónico,
desmenuza, silabea mi nombre,
no mientas en la tiniebla,

y ahora veo que no,
nada de lo que yo preciso
existe en este paraíso,
ay, carámbanos, oh,
ajonjolí arrorró,

muñequita que no te coscas
de que te solfea el aliento
mientras Jean-Luc besa a Pauline
por encima de los subtítulos,
oh, cuernímbanos, mi amor,

el exceso de orden
suele conducir al desorden:
este es el séptimo principio,
damita, de la ignodinámica,
el llamado teorema de Wothreed,

donde mi subrazón subsiste,
cambiaba de amigos como de amantes,
quizá a veces sí y a veces tampoco,
de las procacidades del abismo
como una mierda flotando en el mar,

maldita hora en que aquí vine a dar,
donde solo yo soy yo mismo,
es el caos mi patria
y trece zeptosegundos después
el lóstrego eyaculó,

si olvidas cuál es la causa
confundirás causa con consecuencia,
así roznaba el profeta al chamán
y un yoctosegundo antes del bimbán
ya nadie quedaba allí,

las dimensiones del tiempo
en los vértices del día,
las disensiones del tiempo, mi ardor,
en los vórtices del sueño
resueñan la realidad,

cierto es que yo nunca pude
cumplir los requisitos del sistema,
la consecuencia es la causa olvidada
a la sombra de mis neutrinos,
nadie ha ido, nadie irá

al fondo del frondoso huerto
donde el viento cimbra al laurel,
para llegar a ser feliz
lo único necesario es no ver,
así me dijo la bruja en el antro,

entre el pantano y el cañaveral
bajo la niebla irreal
al alba del primer día fatal
en que la física halló su final
igual que un truño aboyando en la sal,

el equilibrio absoluto es el caos:
esta pues es la decimonovena
ley de la protoentropía,
y lo que tú crees tu realidad,
princesita de celofán,

es la ensoñación de un elfo borracho,
m’petite bâtardette,
y todo lo demás no es nada más
que lo que tú jamás sabrás
del sexo, la poesía y la muerte.

.
ēgm. 2013


28 de diciembre de 2012

Ergáster


En la sabana vasta y extraña
camino torpe, oliendo el aire.
Erguido el cuerpo, tenso las piernas;
ahogo el ansia en mi interior.

Miro a lo lejos: la hierba alta;
allí algún árbol, pálidas hojas,
reseco tronco; allí algún ave
atenta al paso del cazador.

En la sabana vigilo insomne;
inmóvil sombra, escucho al grillo
y a la cigarra que cuando callan
revelan donde muerde el temor.

Me tiendo un poco entre los tallos,
mascando un fruto verde y amargo
que no me sacia; mirando al cielo,
soñando lluvias en el calor.

En la sabana yo soy la bestia
que vuelca el miedo al corazón.
Yo soy la fiera y soy la presa;
soy asustado depredador.


egm.2020

15 de diciembre de 2012

Sumeria

La leyenda de Gilgamesh
Canto primero. 1

Aquel, el que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
que las costumbres conocía
y era sabio en todas las cosas:
Gilgamesh que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
y las costumbres conocía,
era sabio en todas las cosas.

El que visitó los santuarios
y contemplando los misterios
adquirió gran sabiduría
y comprendió todas las cosas.
Vio aquello que era secreto,
descubrió lo que estaba oculto;
regresó trayendo noticias
de antes aun del Diluvio.

Al cabo de un largo viaje,
tras la fatiga halló el descanso
y sobre una estela de piedra
escribió sus grandes esfuerzos.
Mandó edificar los baluartes
de Úruk, bien amurallada,
y también el santo tesoro,
el sagrado templo Eanna.

Admirad su muro exterior,
de bronce parece construido;
sus columnas, inimitables.
Subid la antigua escalinata
y aproximaos al Eanna,
morada de Íshtar la diosa,
tal que hombre alguno ni rey
logrará igualarlo jamás.

Ascended luego a las murallas
de Úruk y allí recorredlas.
Examinad bien sus ladrillos
y fijaos en los cimientos.
¿No fueron acaso cocidos
en horno aquellos ladrillos?
¿Y no fueron los Siete Sabios
los que sus cimientos pusieron?

Mirad desde estas murallas
a Úruk la bien cercada:
trescientas hectáreas de casas,
trescientas hectáreas los huertos,
trescientas hectáreas el templo
de Íshtar la diosa, sagrado;
casi mil hectáreas abarca,
con casas y huertos y el templo.

El cofre ahora buscad
de cobre con cierre de bronce.
Soltad el cerrojo que abre
la puerta de tantos secretos.
La tablilla de lapislázuli
leed, y que todos escuchen
de cómo fue el rey Gilgamesh,
de las pruebas que superó.

Supremo entre todos los reyes,
el héroe de magna estatura.
El ínclito hijo de Úruk,
como un toro bravo acornea.
Avanza en vanguardia en la lucha,
cual deben ir siempre los jefes,
y cuando va a retaguardia
es para auxiliar a los suyos.

Tupida, la red de combate
que escuda y defiende a sus huestes,
torrente impetuoso y violento
que el muro de piedra destruye.
Toro, hijo de Lugalbanda,
Gilgamesh perfecto en su fuerza;
amamantado por la excelsa,
por Ninsun la Vaca Salvaje.

Tal es Gilgamesh el altivo,
el magnífico, el deslumbrante.
El que por los desfiladeros
abrió pasos en las montañas,
aquel que excavó hondos pozos
en las faldas de las colinas
y cruzó el mar, el vasto océano,
hasta donde Shamash se alza.

Exploró el confín de la tierra
buscando incansable la Vida
y llegó por sus propias fuerzas
hasta Utnapíshtim el Lejano,
quien restauró los santuarios
destruidos por el Diluvio
y reestableció los ritos
para toda la humanidad.

¡Quién podrá, entre todos los pueblos,
comparársele en realeza!
¿Quién, como Gilgamesh, decir
y proclamar: «¡Yo soy el Rey!»?
Fue con el nombre de Gilgamesh
llamado desde que nació,
el que es en dos tercios dios
y tan solo en uno es humano.

La Gran Diosa Madre, ella misma,
fue quien le otorgó la belleza;
Nudímmud, el que hizo a los hombres,
le dio su apariencia y su forma.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.

Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.

Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Portentoso era en altura,
enorme el vigor de su pecho;
sus miembros tan desmesurados
cual pleno de fuerza y soberbia.



Nota
Diluvio: El mito del diluvio es común a muchas culturas primitivas, consecuencia de grandes inundaciones o maremotos que cubrieron países enteros.
Eanna: Gran templo en Úruk, sede de los dioses Anu e Inanna (Íshtar).
Énlil: Dios de la tierra y del viento.
Gilgamesh: El personaje histórico de este nombre reinó en Úruk, Súmer (Mesopotamia), hacia 2650 a. C. Después de muerto fue divinizado y su vida y figura mitificadas hasta llegar a convertirse, a lo largo de dos milenios, en la Epopeya, la Leyenda de Gilgamesh.
Hectáreas: La medida que aparece en el texto acadio es el sar, equivalente a unas 350 hectáreas.
Íshtar: Diosa acadia del amor y de la guerra, hija de Anu; la diosa más importante de la mitología asirio-babilónica.
Ladrillos cocidos en horno: Eran más valiosos que los simplemente secados al sol.
Lapislázuli: Piedra semipreciosa muy apreciada en la antigua Mesopotamia; se colocaban tablillas de lapislázuli con textos grabados dentro de cofres, a modo de "primera piedra”, en los cimientos de los templos.
Lugalbanda: Padre de Gilgamesh, segundo rey mítico de Úruk despues del Diluvio.
Ninsum: Madre de Gilgamesh, diosa de los bóbidos salvajes.
Nudímmud: "Hacedor de hombres", nombre del dios Ea.
Shamash: El dios sol; dios también de la justicia y los oráculos.
Siete Sabios: Antiquísimos sabios que se suponía que habían enseñado a los hombres sus conocimientos técnicos y de civilización.
Úruk: Una de las principales ciudades de Súmer, en la orilla derecha del Éufrates; actualmente Warka.

Bibliografía
Gilgamesh. Traducción del acadio por J. Silva Castillo. Kairós, Barcelona 2006.**
Poema de Gilgamesh. Traducción del acadio por F. Lara Peinado. Tecnos, Madrid 2007.***
El poema de Gilgamesh. Traducción del acadio al catalán por L. Feliu Mateu y A. Millet Albà. Universitat Autònoma de Barcelona, 2007.***
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al francés por J. Bottéro, traducción del francés por P. López. Akal, Madrid 2007.*
Gilgameš o La conquista de la inmortalidad. Comentario y traducción incompleta del acadio al itaiano por F. D'Agostino, traducción del italiano, quizá a través del inglés, de F. del Río. Madrid, Trotta 2007.*
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al inglés por A. George, traducción del inglés por F. Chueca. Mondadori, Barcelona 2008.*
*** Buena. ** Aceptable. * Triste que aún se hagan estas cosas.



Copiado por el escriba En-Gumi sobre pantalla de ordenador, brillante y luminosa como tablilla de lapislázuli. Santa Rosa, Barcelona, septiembre de 2009.


egm.2024

5 de diciembre de 2012

Cantar de Eteocles y Polinices



Luego contra sus hijos, por el parco sustento resentido, lanzó una maldición de lengua amarga: que por su mano, armada con el hierro, ambos la herencia un día partirían.
Esquilo, Los siete contra Tebas

Siete capitanes, al pie de las siete puertas apostados frente a otros tantos iguales, dejaron ante Zeus, el que aleja la derrota, todo su broncíneo armamento; pero no así aquellos dos miserables, nacidos de un mismo padre y una misma madre, que, alzando el uno contra el otro las poderosas lanzas, obtuvieron ambos su parte de una muerte en común.
Sófocles, Antígona

Los dos hijos de Edipo, rey de Tebas infausto,
por él ambos malditos y los dos malhadados:

Polinices guerrero y el glorioso Eteocles,
a la muerte del padre repartirse acordaron
el gobierno de Tebas la de Siete las Puertas,
cada uno en el mando alternándose un año.

El primero Eteocles se elevó sobre el trono
y el primero incumplía el ecuánime pacto:
al hermano negaba su derecho y el cetro
que por sangre debía sobre el trono tebano.

Polinices en Argos se exiliaba en su huida
desposando a la hija del magnánimo Adrasto,
y hacia Tebas, su patria, en campaña marchaba
con las huestes argivas, con hoplitas y carros.

Eran siete caudillos, siete puertas en Tebas,
contra siete los jefes desde Argos llegados.
Se embistieron los héroes, las mujeres gemían,
rehilaban las lanzas y los carros chillaron.

La contienda se extiende bajo el muro y las torres:
Se defienden los fieros descendientes de Cadmo;
los argivos se empeñan con gran brío y bravura.
La batalla no vence, incapaz, ningún bando.

Cada príncipe aprecia el valor de sus tropas,
pero el Sino funesto a los dos ha alcanzado:
ya vehementes deciden echar mano a las armas
y en combate de iguales encontrarse en el campo.

Singular la pelea, ejemplar la matanza:
frente a frente acometen el hermano al hermano.
Los cadmeos se callan, los argivos miraban;
las murallas de Tebas en silencio esperaron.

Los dos hijos de Edipo: extranjero en su tierra,
parricida incestuoso, rey de Tebas infausto,
triunfador de la Esfinge por su propia desgracia,
los dos hijos se enfrentan entre ellos y al Hado.

En el aire las lanzas revolaron silbantes
y dos filos gemelos entre sí rechocaron:
dos espadas forjadas en las fraguas escitas
codiciosas el cuerpo del hermano buscando.

Los dos yelmos se topan, los escudos resuenan;
los argivos miraban, los tebanos callaron.
Con el hierro dos reyes su disputa redimen.
Una nube de polvo la atroz lid ha ocultado...

Cuando el manto piadoso de la tierra de Tebas
a la luz la resulta de la lucha ha mostrado
brota un grito del pecho de las cautas mujeres
y las filas de hombres expectantes y exhaustos:

Dos hermanos, dos reyes, dos cadáveres yacen
abrazado uno a otro, uno al otro inmolando.
Las querellas y el odio, la disputa, culminan:
sin rey dejan a Tebas los dos reyes tebanos.

Así el Hado acataba la sentencia implacable,
pues Edipo a sus hijos, en su madre engendrados:
Polinices guerrero y el glorioso Eteocles:
a los dos los maldijo, su destino sellando.

De la Erinia y los Dioses él, Edipo, execrado
y entre todos maldito, rey de Tebas infausto.


egm.2012

10 de noviembre de 2012

Hora de nadie


Nadie viene, nadie da,
como
nadie sabe, nadie allá,
donde
nadie quiere, nadie irá,
cuando
nadie vuelve, nadie ya,
porque
nadie tiene, nadie va.





Pero del día y la hora, nadie sabe.
Mateo 24:36

.
ēgm. 2012


7 de octubre de 2012

Meditaciones de las aves


Nadie viene, nadie da,
cuando las niñas sabían jugar,
cuando los chicos bebían de pie,
por los aromas del aire subían
rudos besitos de aguanís,

cruzamos errabundos la sabana
hasta el gran río de sal,
no creemos ser humanos
mientras roemos huesos descarnados
de cadáveres de espejismos,

ante el tiempo, ¿tú qué eres?
longincua isla asolada
por imprecisos huracanes,
difusos terremotos y tsunamis,
despierta, viajero sin norte,

regresa el astro al horizonte,
quizá florezca de nuevo,
salobral isla remota
sin grados ni coordenadas,
peñasco, ¿quién tú eres?

juega duro a tu rudo juego,
¿qué entiendes de los vuelos y las suaves
levitaciones de las aves?
condúcete como un recio robot
en la ciclópea luz del ciclón,

y comprendimos el mar sobre balsas,
la consecuencia es la causa olvidada,
ocultos en las sombras del maizal
los mirlos reparten las cartas,
pon a enfriar tu frialdad,

asciende olor de berberechos
desde los bajíos de tu arenal,
mientras juzgas a los demás
no te acuerdas de juzgarte a ti mismo,
¿ves a los nómadas en el desierto?

tosco truco para sobrevivir,
¿ves los icebergs en el golfo,
ves a los uros bajo la nevada?
amén, calla, amor, amén, como
nadie sabe, nadie ya,

¿has visto las torres de Ur?
¿y las largas autopistas de Marte?
el macho es azul y la hembra
verde, de la libélula,
aún llueve sobre el asfalto mojado,

reza a la diosa afeitada
de las tres grutas, ¿quién,
calle encallada, qué tú eres?
el dios serpiente se esconde en la hiedra
de las ruinas de la familia,

pensar no sabes ni explorar,
pero juegas a jugar con tesoros,
un error sumado a otro error
es lo que suele acabar en catástrofe,
no sabes pensar ni escarbar,

millones de millares de millones
de docenas de universos,
y yo, otro traguito aún,
mintiendo un mito de la creación,
en inflación infinita,

transversos y perversos,
hacia tu perla bonita,
¿querrás seguir chupando un poco más?
el anacoreta en la ría gris,
relegaba el sexo y la dispersión,

calla, amor, amén, amor,
olvidada, la causa es consecuencia,
ay, yo, otro vasito aún,
¿qué sabes de los sueños y las graves
meditaciones de las aves?

creo que no debiera emborracharme
mientras te consagro otra copa,
fingimos no ser humanos
brincando entre las cúspides de Júpiter
y los menhires de Saturno,

¿o era, señor Arquero, al revés?
bailando en corro en la disco de moda,
tú ignorabas que yo puedo llegar
a lo que tengo de neandertal
bajo las uñas recortadas,

chanclas y pantalón azules, donde
nadie quiere, nadie irá,
y yo, camisa azul y blanca, cuando
nadie vuelve, nadie allá,
sigo sin poder soportar el jazz,

tan solo media hora más contigo,
ni su falsa afectación,
y un vuelco en el saltamontes salvaje,
no recuerdo el nombre, ni la cara,
apenas besos de agua y anís

en la bajamar de tu playa,
¿qué intuyes de las rutas y las graves
hesitaciones de las aves?
velado olor a berberechos,
amor, calla, amén, amén,

navegábamos costeando
y en algún lugar aguardaba el cono,
la urraca grazna en la antena,
los cuervos van repartiendo los naipes
y tú solo puedes mirarlos,

cuando las niñas podían saltar,
tras el susurro de una oración,
entonces el volcán nos sorprendió
con su cono incontinente
en piroplástica eyaculación,

apenas media noche más contigo
y esa forma de absorber,
rompe como un mecanismo automático
si se eleva la tensión,
libélulas irisando el estanque,

violencia de incendio y riada
y furia en autocombustión,
haz aflorar tu frialdad,
libélulas incendiando el jardín,
a mis reflejos de neandertal,

jamás toleres la traición
en nombre de la corrección,
sorbe aún un poquito más,
olvida, por tu bien,
pero nunca perdones, por su mal,

las verdades absolutas
suelen ser completas mentiras,
te mueves como una avispa, mi ardor,
en una cajita de cartón, porque
nadie tiene, nadie va,

vagamos los barrancos y las dunas
con amuletos de cuerno
atados a nuestras muñecas
y bien aguzados bifaces
de sílex en el fondo del zurrón,

vencimos las llanuras sin comida
y derrotamos al mar y a las olas
tragándonos toda la sed,
conquistamos continentes y océanos
tras los versos de una canción,

debajo de las uñas bien limadas,
helada de lava celeste
inflamando mi autodeflagración
contra el volcán, dejadlo florecer,
aislado islote mareal,

entre recuerdos acuosos
y planetas ultracivilizados,
rudos duritos besos de aguanís,
amor de almeja y berberecho
con un zumito de limón,

enfría tu frialdad, y yo,
rolábamos por mapas deslineados
meditando con los mirlos,
mientras las chicas sabían danzar,
cuando los hombres cantaban sin voz.
.
ēgm. 2012

8 de agosto de 2012

Cambios en el faro


Quizá podrías hacer algo más,
el neón azul, la luna,
la niebla junto al puente, un perro
en la oscuridad, el mar gris,
hay cambios a tu alrededor,

sobre el horizonte y la roca
en erección, el faro, da la vuelta,
la larga recta hasta el final,
cuando crees que has vencido
resulta no ser tan dulce el sabor,

las niñas no saben jugar,
todo está interconectado
en la substancia de los sueños,
el faro completa la peña
en los hombros del mar mayor,

da la vuelta, el jardín de esculturas
cambia con cada temporal,
fascinante extraña fascinación,
ellas escogen un juguete
por su apariencia exterior,

ya no vas a hacer nada más,
cambia en las olas la luz de la playa,
vuelve la lluvia al asfalto mojado,
o simplemente lo eligen
por el diseño o el color,

las montañas se elevan y se hunden,
quieren jugar a juegos,
los glaciares muelen el tiempo,
para los que el juguetito no sirve,
cambios, cambios en derredor,

los pájaros chillan hacia las brumas
del océano adimensional,
donde se diluyen los sueños
y transfiguran la realidad
pervirtiendo su esplendor,

las nenas no pueden jugar,
arrojan al suelo el cacharro
porque no actúa como ellas quisieran,
lo patalean y lo rompen
con indolencia e impudor,

ruido, voces, da la vuelta,
alguien lee las Elegías
en la terraza del único bar
de la carretera del faro,
ignorando el estupor

del mar que avanza y cae, cambios,
remodelando la línea costera,
silva, tojo y bidaqueiras
inextricablemente entrelazados,
cambios dispersos a tu alrededor,

nubes, mariposa, la higuera
a la que el viento no deja crecer
y se inclina retorciéndose
ante el azote del sol y la sal,
cambios al ritmo del dolor,

el rótulo en neón, la luna oscura,
frío en el puente, el perro,
y los pinos recortan el alba
sobre un dibujo aerografiado
del malva a un cárdeno rubor,

nunca ojean las instrucciones,
no entienden cómo funciona,
sal en la arena volátil,
no comprenden los sistemas mecánicos,
sientes bramar el motor

más fuerte que el mar allá abajo,
ni los mecanismos eléctricos,
agua en el viento salado,
amanecer de irreales neblinas,
tu pie tiembla en el acelerador,

no interpretan los astros
y no llegan a aprender a jugar,
da la vuelta y enfrenta la presión,
las mareas verticales se alzan
solo en invierno y su fragor

retumba en los granitos de la sierra,
lobos cruzados aúllan
su desdeñada soledad,
pero encuentran otro juguete
que despedazar con su amor,

aceleras un poco aún, cambias,
recta, larga, hasta el final,
algo más, inteligencia, tal vez,
dale a la moira su oportunidad,
cambios en tu interior,

cambias, las estrellas se alejan
redibujando las constelaciones,
zarza, aulaga y madreselvas
entrelazadamente inextricables
crean el límite ulterior,

creíste que el tiempo iba a cambiarlo
pero no hay rastro del tiempo,
y no harás nada más, la impermanencia
tampoco lo cambiará,
solo cambia el espectador,

hacia el faro van los suicidas
a recibir el adiós de las olas
en las manos del mar mayor,
un grito breve en la rampa de piedra,
ahora llueve más y peor.

.
ēgm. 2012


4 de julio de 2012

La pulpa no es la hembra del pavo

(Panorama indeciso del otro lado del río Pedras)

No queda más silencio
que el que manan las estrellas,
predicen las mareas
plenilunios de tormento,
por mi pulpa, por mi pulpa.

Alejan los idiomas
poco más que las palabras
flotando con las algas
y las letras de la sopa,
por mi pulpa, mi gran pulpa.

Lagartos, lagartijas
enzarzados en la acequia,
los humos de la guerra
se ensortijan en la brisa,
por tu pulpa, por tu pulpa.

Fermentan infectados
organismos en la masa,
hormigas en la playa,
cementerios del verano,
por tu pulpa, tu gran pulpa.

De hielo precipicios
asomados a las sombras,
los mohos de la mofa
desafilan los cuchillos,
por mi pulpa, por tu pulpa.

Aíslame con besos
de tu rabia y de mi saña,
lacérame en tu jaula
a la luna del silencio,
mi gran pulpa, tu gran pulpa.
.
ēgm. 2012

27 de junio de 2012

Mentiras del capitán Titanio


Solo mi subrazón subsiste,
entre la genialidad y la triste
mediocridad yace un espacio
en el que es más incómodo vivir,
élitros licúo, me sacio

de verdades que no dejan mentir,
habló el profeta a los tordos,
y el insomnio nunca ayuda a dormir,
id a escuchar a los sordos,
todos tan testarudos,

enviad a observar a los ciegos
y dad la palabra a los mudos,
y que entre ellos se laman los egos,
meted a cada muerto en su ataúd,
así dijo el chamán,

y que la moira les toque el laúd,
oteando el yermo bajo el volcán,
y cuando seas más urbano
manda la puta poesía al guano,
mientras en el balcón verde, el gandul

pero prodigioso hombre azul
de los azules nervios de titanio,
con muy deliberada dejadez
riega las hojas del geranio,
líquidos élitros fricciono,

recordando que aquella vez,
cuando contemplaba el ozono,
halló que cantaba un grillo su espera
sobre la iluminada lobreguez
añil de la carretera,

el capitán Titanio considera
mucho a las niñas feas
que saben cómo hacer cosas bonitas,
alga cimbreante de mis mareas,
no le digas nada a mamá

de cuánto y cuándo gritas,
hay no pocas, por cierto, por acá,
personas para las que la mentira
es solo sarmiento en la pira
de la verdad, ¿no es verdad?

venid, cotovías, lembrad,
o panoco avogado silveirento
abriu bufete
no vedramio e puxo un barrete
de toxo e fento,

y exprimiendo la forma extensa
de la licuefactible realidad
convirtió la mentira en blanda y densa
difracción de la verdad,
alga que a la rompiente hiere,

pero el capitán Titanio prefiere
a las niñas bonitas
que saben hacer las cosas más feas,
no le digas a papi que te quitas
hasta sus mohosas ideas,

aguardando a que el vuelo salga
no puedo aquí jamás ser cosmonauta,
rompiente que ahoga al alga,
aquí, ni deducir la pauta
de la apelmazadora gravedad,

aquí, entre el protozoo y la estrella,
si no me deja dormir la verdad,
entre la sal, aquí, y su huella,
aunque lo miro
y en dos miradas lo veo,

no creo
en tal creencia y me piro,
si los sueños no me dejan soñar,
porque, aún, aquí, o luego,
entre el bentos y la grava lunar,

sé cómo se juega a este antiguo juego,
cocodrilo en el río
turbio, empantanado y sombrío,
oso acechando la banquisa
helada, vasta y lisa,

y que la única regla no es más
que ser más tramposo que los demás,
después pagarán los justos con creces
por los santos desajustados
y cobrarán aun los peces

de los pescadores ahogados,
colgando el laúd, con gran lasitud,
la calva clava el ataúd,
y sé que pronto se apagará el mar,
solo, mi sola subrazón subsiste,

sé lo que debiera ignorar,
sé que miento por vivir, ay, si existe,
la realidad te hará libre,
y si la llegas a desentrañar
con tu cerebro de alto calibre,

allí habló la sibila
refractando el volcán en su pupila,
como la nova fulgura ante ti
chisporroteando aún ahí,
y, ¿descifrarás al grillo que frota

sus élitros en una sola nota
tras la confusión de la red? acaso
líquidamente respiro,
y paso
de tu inverdad y me piro.


* 'el necio abogado picapleitos / abrió bufete / en el matorral y se puso un birrete / de tojo y helecho'.
.
ēgm. 2016

3 de junio de 2012

Enri by the city blues


Oh, mamá,
debo ir a la ciudad.

Cuando llegué a Madrid
era joven y llegué a creer
que esa era mi puta ciudad,
oh, mamá,
debo ir a la ciudad
a jugar
a lo que no debo jugar,
y lo creí durante un tiempo,
hasta que el viento me arrastró
a las orillas del miedo ancestral.

Oh, mamá.
Cuando llegué a Barcelona
sabía muchas más cosas,
oh, mamá,
yo sé que tú sabrás,
trucos y mentiras,
que jamás
entenderé la realidad,
no me engañan los farsantes,
oh, mamá,
y supe desde el principio
que esa jamás sería mi ciudad.

Oh, mamá,
debo dejar la ciudad.

Y en la hora de irme sé
que ninguna ciudad es tu ciudad.
Créeme,
oh, mamá.
Todas las ciudades del mundo
cuando las conoces parecen
la mejor amante del mundo, pero
oh, mamá,
créeme,
en la hora de irte aprendes
que ninguna ciudad es tu ciudad.

Oh, mamá,
debo ir a la ciudad
a buscar
a quien no debo encontrar
y a jugar
a ese juego al que jamás
acabarás de aprender a jugar.

Oh, mamá,
debo dejar la ciudad.

Oh, mamá,
tú sabías en realidad
que ninguna ciudad es tu ciudad.
Oh, mamá,
he visto los ojos del tiempo
y el juego de la falsa realidad.
Ay mamá,
lo que sufrí nadie sabrá,
yo me vi rodeando el mundo,
oh mamá.

Oh, mamá,
tuve que ir a la ciudad
y aprender
a jugar
al juego al que jamás
nadie acaba de aprender a ganar.

Oh, mamá,
ya no me sirve de nada rezar;
oh, mamá,
cuando llegué a Madrid
nadie me enseñó a bailar,
oh, mamá,
en Barcelona quizá
le enseñé a más de dos a bailar.
Oh, mamá.
Y no me sirve de nada rezar.

Oh, mamá,
era joven y llegué a creer
que un hombre puede vivir la ciudad,
oh, mamá.
Oh, mamá,
era joven y llegué a pensar
que navegaba los mares del mundo
en mi paleta ciudad;
oh, mamá,
solo un hombre de pueblo sabe
qué paleta es la gente de ciudad.

Ay, mamá,
debo dejar la ciudad.

Sabes, mamá,
puedo ver la realidad;
oh mamá,
no es mi culpa
si soy capaz de ver la realidad.
Oh, mamá,
he hallado los ojos del miedo
y el fuego de la falsa realidad.

Oh, mamá,
debo dejar la ciudad.

Oh, oh mamá,
tú no puedes ayudarme a cantar
the fucking Enri by the city blues,
nadie sabe ni sabrá
el puto blues de Enrique en la ciudad.

Oh, oh mamá,
debo dejar la ciudad.

.
ēgm. 2012


18 de mayo de 2012

Si vis pacem


En el hemiciclo sus señorías
se comen las lenguas,
en los despachos los rateros limpian
sus guantes blancos
y en las calles policías de negro
juegan al tiro al rojo;
si quieres paz
haz el amor y prepara la guerra.

Las ondas repiten necias el mantra
de la deuda a cero,
los diarios ríen el advenimiento
del nuevo régimen
y en los programas los especialistas
se chupan las pollas:
si quieres paz
haz el amor y no olvides la guerra.

Las marionetas mostrencas se ahorcan
en sus propios hilos,
el loco hace limpios trucos de magia
con su gorra de béisbol,
y el payaso está enterrando a las víctimas
de la gran broma.
Si quieres paz
haz el amor y disponte a la guerra.

.
ēgm. 2012


11 de mayo de 2012

Plegaria al dios de la Nada


Me ignorarán los fatuos,
gota ten piedad de mí;
me censurarán los necios,
vaho ten piedad de mí;
me perseguirán los lerdos,
chispa ten piedad de mí;
me descubrirán los bobos,
mota ten piedad de mí;

me denunciarán los sandios,
lluvia ten piedad de mí;
me prenderán los torpes,
viento ten piedad de mí;
me encerrarán los memos,
rayo ten piedad de mí;
me acusarán los ñoños,
roca ten piedad de mí;

me culparán los simples,
charco ten piedad de mí;
me juzgarán los lelos,
soplo ten piedad de mí;
me condenarán los cortos,
pira ten piedad de mí;
me lincharán los listos,
mármol ten piedad de mí.

Me olvidarán los días;
tiempo, oh tiempo, ten piedad de mí.

.
ēgm. 2012


1 de mayo de 2012

Cantigas de Gutierre da Mirandela (Ⅱ)




ⅩⅣ

Quen de amores fala
moito cala,
   canta o merlo namalva,
   meu amigo.


Quen amores tivo
certo estivo,
   canta o merlono acivro,
   meu amigo.


Quen xa amores minte
se arrepinte,
   canta o merlo nos vimes,
   meu amigo.


Quen a amores serve
arde e ferve,
   canta o merlo na sebe,
   meu amigo


Quen amores conta
non remonta,
   canta o merlo na horta,
   meu amigo


Quen de amores sabe
ben precave,
   canta o merlo na laxe,
   meu amigo


Quen xa amores foxe
brúa e roxe
   canta o merlo na fonte,
   meu amigo


Quen amores cala
pouco fala,
   canta o merlo nas canas,
   meu amigo


Quen amores houbo
ben o soubo,
   canta o merloentre os toxos,
   meu amigo.



ⅩⅤ

Venta outro airiño no meu eirado
e nos plantíos da verde leira,
   eu amigo hei,
   non volo negarei


Sopra outro vento na miña eira
e nas plantiñas do verde eixido,
   eu amigo hei,
   non volo negarei


Venta no eido reverdecido,
sopran airiños no verde prado,
   eu amigo hei,
   non volo negarei.



ⅩⅥ

Eu vou buscala,
e vou collela,
   a fita dos cabelos
   levouma meu amigo


Ai que é vermella,
ai que é encarnada,
   a fita dos cabelos
   meu amigo colleuma


I era encarnada,
i era vermella,
   a fita dos cabelos
   levouma meu amigo


E vou por ela,
eu vou quitarlla,
   a fita dos cabelos
   meu amigo colleuma


E vou sacarlla,
eu vou por ela,
   a fita dos cabelos
   roubouma meu amigo.



ⅩⅦ

Baixaran os cabalos beber á fonte,
vinde miñas amigas a xunta a ponte,
   pasa meu amigo
   i eu ca vista non o sigo


Corrían os poldriños pola ribeira,
imos miñas meniñas onda a abeleira,
   pasa meu amigo
   i eu cos ollos non o sigo


Vinde meniñas ghopas beira da fonte,
cómpre falar dos mozos de hoxe e onte,
   pasa meu amigo
   i eu ca vista non o sigo


Imos nenas bonitas baixo a abeleira,
vinde dicir de amores na randeeira,
   pasa meu amigo
   i eu cos ollos non o sigo


Cómpre dicir dos días de agora e onte,
foran os cabaliños choupar na fonte,
   pasa meu amigo
   i eu ca vista non o sigo


Imos contar das noites na randeeira,
ían poldros salvaxes pola ribeira,
   pasa meu amigo
   mais eu co maxín o sigo.



ⅩⅧ

As aves todas do aire
viñeran voar
onda a beiramar
   e meu amigo
   non quería acordar


Os peixes todos do mar
viñeran nadar
á orela da ría
   e meu amigo
   espertar non quería


As bestas todas da terra
viñeran andar
ribeira do mar
   e meu amigo
   non quería espertar


Tódolos seres do mundo
viñeran estar
á beira da ría
   e meu amigo
   acordar non quería


Tódolos bicos do mundo
viñéralle eu dar
beiriña do mar
   e meu amigo
   houbo alí espertar.



ⅩⅨ

Vou mira-lo alto mar
e mais na praia nadar
   con meu amigo

Vou mira-las augas fondas
e mais nadar entre as ondas
   con meu amigo

Cedo vou nadar á praia
con retranca e mais sen saia
   con meu amigo

Entre as ondas vou nadar
amodiño e devagar
   con meu amigo

E sen saia e con retranca
hei nadar na praia branca
   con meu amigo

Amodiño polas ondas
vou nada-las augas fondas
   con meu amigo

Na praia branca hei nadar
e mais mira-lo alto mar
   con meu amigo.


ⅩⅩ

Na mañanciña de calma morna
o mariñeiro vén na súa dorna,
   devala a maré
   i el meu amigo é


Cando as gaivotas saen dos niños
trae bo peixe e á casa torna,
   devala a maré
   i el meu amigo é


Pra os cons da ría corvos mariños
e mais gaivotas voan dos niños,
   devala a maré
   i el meu amigo é


Ca mañanciña na calma morna
van pola ría corvos mariños,
   devala a maré
   i el meu amigo é


Trae bo peixe e á casa torna
o meu mariñeiro na súa dorna
   e enche a maré
   i el meu amigo é.



ⅩⅪ

Chía o moucho no piñeiral
e a curuxa voa no val,
   leda axúntome eu
   con meu amigo


Pasa a lúa sobre a montaña,
vai baixando no fío a araña,
   leda quedara eu
   con meu amigo


Trila o merlo contra a silveira
e sube o sol pola ribeira,
   leda érgome eu
   con meu amigo
.


ⅩⅫ

Díxenche que a ninguén lle importa
quen vén bater na miña porta,
   meu amigo
   inda cedo foi no caxigo


Dígoche que ninguén debate
quen vén á miña porta e bate,
   meu amigo
   inda antes veu ó poxigo


Díxenche que a ninguén lle ten
quen bate á miña porta e vén,
   meu amigo
   inda hoxe comeu pantrigo


Dígoche que ninguén bufiña
quen vén bater na porta miña,
   meu amigo
   inda agora lambeu no figo.



ⅩⅫⅠ

O cervo na ría da auga escapaba
i eu, coitadiña, choraba a porfía,
   meu amigo vai no mar
   e non hai lume no lar


O cervo na praia a auga fuxía
i eu, malpocada, doía e penaba,
   meu amigo vai no mar
   e non hai lume no lar


Ai eu, coitadiña, que tanto choraba,
ó lonxe o arroaz brincaba na ría,
   meu amigo vai no mar
   e non hai lume no lar


Ai eu, malpocada, penaba e doía
ó lonxe o arroaz na auga choutaba,
   meu amigo vai no mar
   e non hai lume no lar


Ai eu, coitadiña, que tanto penaba,
ai eu, malpocada, choraba a porfía,
   meu amigo vai no mar
   e non hai fume no lar


O cervo na praia a auga fuxía,
na ría o arroaz pra lonxe escapaba,
   meu amigo vai no mar
   e non hei lume no lar.



ⅩⅩⅣ

Levantouse a fermosa,
ergueuse ca alborada
e foi lava-las coitas,
   alá no río, ai meu amigo,
   fun ca alborada


Erguérase a ben feita,
levantouse ca alba
e foi lava-las penas,
   alá no río, ai meu amigo,
   fun ca alborada


Levantouse a ben dada,
erguérase co abrente
e foi lava-las mágoas,
   alá no río, ai meu amigo,
   fun ca alborada


E foi lava-las coitas
e a auga llas levaba,
leváballe cas mágoas,
   alá no río, ai meu amigo,
   fun ca alborada


E a auga llas levaba,
leváballe cas penas
e xa nunca tornaban,
   alá no río, ai meu amigo,
   fun ca alborada
.


ⅩⅩⅤ

A aguia sobre o cavanco
fixo un debuxo branco,
   e meu amigo, ulo?

O raposo no trebello
puxo un sinal vermello,
   e meu amigo, ulo?

O lobo, do meu tesouro
deixou un fío mouro,
   ai meu amigo, ulo?


ⅩⅩⅥ

Ten a ribeira baixa un cheiro acerbo
onde antes augas claras bebía o cervo,
   o río vén doente,
   ai meu amigo


Corren nas abas verdes de xesta e toxo
frascas e reboutallos que meten noxo,
   o monte está doente,
   ai meu amigo


Lixos e porcalladas enchen a praia
e o arroaz polas ondas bagoa e laia,
   o mar está doente,
   ai meu amigo


Ti e mais eu, meu amigo, nus sobre a area
somos outra merdiña que dá a marea,
   o mundo vai doente,
   ai meu amigo.



egm.2012

25 de abril de 2012

Cantigas de Gutierre da Mirandela (Ⅰ)





Co arco cazaba,
co arco fería,
   e ás aves, meu amigo.

Co arco fería,
co arco mataba,
   e ás aves, meu amigo.

A min disparaba,
a min me fería,
   e ás aves, meu amigo.




Van pace-las herbas
os cervos coas cervas,
   seica si,
   meu amigo.

Métense nos tobos
as lobas cos lobos,
   disque si,
   meu amigo.

Van beber á fonte
as pombas no monte,
   seica si,
   meu amigo.

E cando non beben
fan o que elas deben,
   velaí si,
   meu amigo.

Si vés á tardiña
imos xunta a viña,
   velaí vai,
   meu amigo.

Imos onda a leira
e maila figueira,
   velaí vén
   meu amigo.




Os lobos no monte
ouvéanlle á lúa,
   quen amigo ten
   sábeo ben.

Ouléanlle á lúa
onda a carricova,
   quen amigo ten
   sábeo ben.

Onda a carricova
e no piñeiral,
   quen amigo ten
   sábeo ben.

E no piñeiral
oulean os lobos,
   quen amigo ten
   sábeo ben.

Ouvean os lobos
no alto do monte,
   eu amigo hei:
   ben que o sei.





As aves cazaba,
ás aves saía
   co seu arco na man,
   meu amigo.

As aves collía,
ás aves andaba
   co seu arco na man,
   meu amigo.

E á que cantaba
xa non a fería,
   co seu arco na man,
   meu amigo.

Á que rechouchía
el non a mataba,
   co seu arco na man,
   meu amigo.


A ave que pía
pra min a cazaba,
   co seu arco na man,
   meu amigo.


E a que trilaba
a min ma traía,
   co seu arco na man,
   meu amigo.





O cervo na fonte
a auga avolvía,
   eu amigo hei
   e con el bailarei.

No fondo da ría
o cervo choutaba,
   eu amigo hei
   e con el bailarei.

Na area brincaba
embaixo da ponte,
   eu amigo hei
   e con el bailarei.


O cervo do monte
na area corría,
   eu amigo hei
   e con el bailarei.


A area avolvía
o cervo inda onte,
   eu amigo hei
   e con el xa bailei.





Na fonte do río
bañábame espida,
   e virá meu amigo?

Na fonte florida
bañábame eu núa,
   e xa vén meu amigo.

Co raio de lúa
na auga da fonte,
   e virá meu amigo?

No río do monte
lavaba o cabelo,
   e xa vén meu amigo.

Secaba o meu pelo
na fonte de pedra,
   e virá meu amigo?

Nas follas da hedra
da fonte florida,
   e chegou meu amigo.

Eu báñome espida,
e morro co frío
   si non vén meu amigo.




A colle-los chuchameles
na bouza do río
   fun con meu amigo,
   el que mesto estaba o acivro.


A apaña-los amorodos
á beira do río
   fun con meu amigo,
   el que alto era o caxigo.


A comer amoras negras
das silvas do río
   fun con meu amigo,
   el ben verde era o carrizo.


A roubar pexegos doces
nas leiras do río
   fun con meu amigo,
   e ben grande era o caxigo.





Da boca da ría
marchou a luz do día
   e meu amigo amaba.

Nas cunchas da area
bateu a lúa chea
   e meu amigo amaba.

Nas ondas da ourela
esvarou unha estrela
   e meu amigo amaba.

O ritmo das ondas
movía as oucas fondas
   e meu amigo amaba.

Na area da ourela
rebuldou unha estrela
   e meu amigo amaba.

Co son da marea
marchou a lúa chea
   e meu amigo amaba.

Á beira da ría
chegou a alba do día
   e meu amigo amaba.




A rula ruleira
vén se bañar á ourela,
   eu amigo teño
   e de andar con el veño.


A rula rulana
vén se bañar á praia,
   eu amigo teño
   e de estar con el veño.


A rula ruliña
vén se bañar á ría,
   eu amigo teño
   e de aviar con el veño.





O lobo do monte
ouveaba na ponte,
   miña nai,
   meu amigo onde vai?


O lobo bravío
ouveaba onda o río,
   miña nai,
   meu amigo onde vai?


O lobo salvaxe
ouveaba na laxe,
   miña nai,
   meu amigo onde vai?


O lobo sanguento
ouveáballe ao vento,
   miña nai,
   meu amigo, velaí vai.





No abrente do día
foi pescar á ría
   meu amigo,
   que non está comigo.


Ás illas do mar
foi hoxe pescar
   meu amigo,
   que non está comigo.


E inda todo o día
eu esperaría
   meu amigo,
   que non está comigo.


Foi hoxe pescar
e heino agardar,
   meu amigo,
   que non está comigo.


Mais na súa dorna
xa da pesca torna
   meu amigo,
   que non está comigo.


Na súa dorniña
da pesca xa viña
   meu amigo,
   que non está comigo.


Estouno a esperar
que xa vén do mar,
   meu amigo,
   que non está comigo.


Máis agardaría
que xa vén da ría
   meu amigo,
   que non está comigo.





Ondas do mar d’Arousa,
hai unha cousa
que levou meu amigo
e non a pousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Praias do mar d’Arousa,
miña alma morna
levouna meu amigo
e non ma torna,
   meu amigo, que vai no mar.

Penas do mar d’Arousa,
ai, meu amigo
levoume a alma consigo
e non ma pousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Illas do mar d’Arousa,
se non a pousa
a alma meu amigo
doulla ata a lousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Ventos do mar d’Arousa,
si non ma torna
doulla de aquí ata a lousa,
miña alma morna,
   meu amigo, que vai no mar.


ⅫⅠ

Ás ondas do mar enchido
lonxe vin i-lo navío
   i eu, fermosiña,
   meu amigo non tiña.


Ás ondas do mar alzado
longo vin marcha-lo barco
   i eu, tan ghopiña,
   meu amigo non viña.


Nas ondas do mar saído
veu queda-lo meu amigo
   i eu, bonitiña,
   meu amigo non tiña.


Nas ondas do mar irado
meu amigo foi finado
   i eu, fermosiña,
   meu amigo non viña.



egm.2012

11 de abril de 2012

Sorda claridad


Las cosas que no quieren suceder
son las que ves en los sueños,
los fantasmas de la villa encantada
disfrutan de sus vacaciones,
y una máscara de negros colmillos

recorre los fríos pasillos,
nos atraviesa con la aurora
la luz que aguardaba en los cementerios
a la huida de los espíritus,
declina la respuesta de los dioses,

y el amanecer nos anuncia
que el mar volverá a ser azul
y blanco el arañazo de las olas,
la vuelta a la realidad es siempre
un mecanismo desgastado,

ignora a quien ignora
las leyes de la gravedad,
desnúdate, ven, vamos a nadar,
en el lejano abismo de los días
aún mi subrazón subsiste,

no se lo cuentes a papá
o nos encerrará en su medio miedo,
tierna tórtola turca,
no se lo digas a tu mami
o querrá bailar con nosotros,

si alguien cae a un terreno fragoso
y se queda a vivir en él,
tendrá que aceptar cada arroyo y risco,
o cada fugaz victoria o fracaso,
con la misma cara de memo,

inmenso, el cielo brilla intenso
de horizonte en horizonte,
y los sordos lo ven aún más oscuro,
mientras la luz arde ahí,
refulgiendo ante su ciega nariz,

ha dicho otro oráculo que
la realidad no es un orbe perverso
sino el lapso en el que eres
y deberás intentar entender,
en lugar de encender inciensos

y recitar vanas plegarias
en las mansiones encantadas,
los espectros no escuchan tus susurros
y se ríen furtivamente, atiende,
de los humos perfumados,

de los rezos aturdidos,
mientras la nova fulgura aún ahí,
liberando luz y energía,
nademos, ven, un poco más,
mi tierna tórtola turca,

un instante o una breve eternidad,
oh, la insondable niebla de los días,
la penumbra causa ceguera
y el alba solo defrauda a los ciegos
que nada esperaban ver,

desnudos, el sol entibia las peñas
sobre las cimas de la realidad,
bailemos algunas canciones más,
podrán correr y gritar
pero no podrán encontrarnos,

suele durar un rescoldo en la hoguera,
una mancha en las nubes,
una pausa en el flujo del discurso
que pueden ser interpretados
a su gusto por el chamán,

si el tiempo tampoco existe
no te entretengas dudando en la noche,
que ya no hay más, y es mucho
lo que nos queda por nadar,
nadie sabe ni sabrá, como viento

viene y en viento vuelve,
aunque corra, no nos alcanzará,
si ciertos líquenes en la profunda
umbría de la vida
prefieren ignorar la claridad,

otros, flemáticamente, persisten
aferrados a las rocas
sobre las cumbres de la realidad,
el mar se esmalta en cobalto
por la extendida alborada y las olas

calmadas arañan la arena
y se satura de luz la mañana
deslumbrando solo a los ciegos,
sí, suave tórtola turca,
sumidos en su sorda oscuridad,

mientras la luz está brillando ahí
y cuantos quieren verlos
ven cielos siempre sombríos
y, tenebrosa, la bruma los cerca
y el horror se abre bajo sus pies.
.
ēgm. 2012

26 de marzo de 2012

La primera erección


La gravedad allá
es bastante más débil que en la Tierra,
todo comienza con una erección,
la confirmación del yo en su cosmos,
y me cansa tanto pensar,

sube niebla del río,
si no puedes soportar la belleza
al menos oculta tu estupidez,
las inexplicables explicaciones
que los crédulos creyentes se dan

a sí mismos para justificar
la enormidad de la chapuza cósmica
no debieran ser aceptadas
por los pálidos fantasmas burlones
ni por ningún ser racional,

sé lo que digo con lo que no digo
y he aprendido a escuchar el silencio,
el alacrán reduce el tiempo
a una sola pregunta
que conviene no formular,

aunque la gravedad aquí
sea apenas más débil
que en el centro del Universo,
allí donde alguna vez
pudo existir la singularidad

de una perfecta y cósmica erección,
el alcohol no ayuda pero entontece,
escucha a los que callan,
niebla, niebla desde el río,
todo acostumbra a comenzar

con un gran estallido,
como una cósmica eyaculación
que lanza su exuberancia de estrellas
hacia el arenal de esta playa
que la marea no desbordará,

en el silencio quedan tus secretos
perfilados en tinta azul
contra el pulido papel,
y la neblina por el níveo río
de tu galaxia local,

porque siempre es tarde
para hacer lo que no hicimos
también siempre es pronto
para hacer lo que no haremos,
esta gravedad que nunca podrá

mantenerme a mi yo sujeto,
en los cañaverales del pantano
susurra confusa la brisa
los sacramentos de la convulsión
primigenia y primordial

de la que germina el Universo,
vasto, expandiente y terso,
entre pedacitos de roca
mi corazón se disemina
en haces de dinámica fugaz,

en la cueva de las brujas
es revelada la tiniebla
como un dibujo en papel transparente,
caray, esta perversa gravedad
no quiere dejarme pensar,

desde el planeta aún distingues bien
la radiación de microondas
junto al denso pantano,
una sucia mancha blanca
contra la oscura eternidad,

la celebración del yo en su abismo,
hasta ahora voy respirando
la mezcla exacta de ozono, criptón,
oxígeno, nitrógeno y argón,
creerás que es fácil quizá

pero no sabrías hacerlo,
algas en el mar, hongos en el musgo,
líquenes bajo la profunda umbría
que la luz nunca rozó,
todos creemos saber respirar

mientras esperamos que role,
no lo ha visto nadie, niebla en el río,
sobre las rocas del río,
flores de esperma en el fuego, que role
hacia el infinito la gravedad,

me despierto en plena erección,
el alcohol no resuelve los problemas
pero embota los sentidos
y desactiva el revuelto cerebro,
ser un ser racional

no es una puta elección,
ser un liquen te permite vivir
lejos del roce de la luz
y de la comprensión del Universo,
nunca ha habido y nunca habrá,

en perenne eyaculación
aun después de la última implosión,
y varada entre esquivos asteroides
mi subrazón se hiela
con esta equivocada gravedad

que estanca mi pensamiento,
surfeando sobre el chorro de estrellas
desciendo la ola del tiempo
hacia las playas de este peñasco
que la resaca no descifrará,

y en un pequeño planeta sin dueño,
viento, marea y roca,
continúan entreabriendo la boca
los muertos en su sueño,
líquenes en la lienta oscuridad,

ignoro que conozco la pregunta,
finjo olvidar la respuesta,
me basta la visión del alacrán,
contemplo la fluidez de la galaxia
sin intuir ninguna señal,

niebla, las cándidas explicaciones
que no hay modo de aceptar,
vuelvo a despertarme en tensa erección
vislumbrando algún sueño cosmogónico
que no recordaré jamás,

sospecho que no es hora de pensar,
araña enterrada en su duna,
rebusco un amuleto entre los astros
que aparte de mí a los dioses
que estos crédulos gustan de adorar.

.
ēgm. 2012


2 de marzo de 2012

Ignorando las estrellas


El día en que los humanos
descendieron sobre el planeta Tierra,
huraño en un desierto extraño,
estaba yo cogiendo albérchigos
en el huerto de la abuela,

la araña bajo el austero
laberinto de la duna,
y del río, el cocodrilo entre el fango,
de la banquisa, el oso sobre el hielo,
solos, acechan, se ocultan,

extraño en un planeta huraño,
escrutando un firmamento
que ya no emite más sofismas,
mientras los infectos insectos
en sus cubiles ignoran el grado

de su insustancial estulticia,
viviendo como si entendieran algo,
orando como si los dioses
pudieran descifrar sus oraciones
ni desentrañar los oráculos,

sin sospechar la belleza,
mira a las libélulas en la ciénaga,
ven antes de que vuelva el viento,
antes de que la neblina
oculte su color en sus gríseos,

oh, no pueden suponer la belleza
del escarabajo bajo la ortiga,
el cardo marino en la arena
y los cormoranes junto al roquedo
o el quelpo en el océano,

el nimbo cernía el volcán,
lo sabes primero y después lo tienes
en la cuesta del pinar,
atravesando estratos fluentes,
cada y cada vez más profundos,

sientes subir el flujo
hacia la arcana cumbre hendida
en la obscena fantasía facial,
la lábil lava tranquila
desciende la ladera del volcán,

lejos del fuego mi instante ardía,
inmerso en la contemplación del tiempo,
aunque eres tan feliz y espléndido
no podrás evitar los códigos,
lo sientes primero y después lo ves,

sabe el tonto al menos que es tonto,
lejos del tiempo mi instante está ardiendo,
niega el estúpido su estupidez,
semen vertido sobre el fuego,
tela azul, vela azul en blanco azar,

ser de la materia incorpórea,
la sangre refundida en lava y sal,
solos, acechan, se encorvan,
araña en un planeta insecto,
con que debieran hacerse los hombres,

ciega llamarada en el ciego cielo,
fingiendo ser un alga insomne
que fluctúa en la rompiente,
tan solo un sargazo inerte
mecido en la marea incierta,

quien no sufre no disfruta,
ay, no saben padecer la belleza,
nada ve quien nunca escucha,
quien no mira, no oye nada, nunca,
de la luz sobre la luz crepitante

hablando el lascivo lenguaje
del sol sobre el desierto y de la lluvia
sobre el estanque y los junciales,
lo tuve, lo vi y lo supe
cuando en la suave montaña que sube

desde el pasado transversal
hasta lo que no debieras soñar,
la pálida lava se deslizaba
a la sangre consagrada
a los dioses infernales, y tienes

que hacerlo, así, con calma,
como el alga en la rompiente,
derelicto en la marea indecisa,
déjate atraer y empujar,
pedazo de mierda undívaga,

entre las olas que llegan
y el reflujo que jamás volverá,
y no les des de comer a las hienas,
labrado de los pulsos incorpóreos,
el menhir contra el dolmen,

con que debieran hacerse los hombres,
oculto, acechante, solo,
ya no entran más mensajes,
malva, starwatcher, en tus venas,
de las islas siderales,

cada día mueren su vida inocua,
desprecian lo que no desean,
destruyen lo que les estorba,
odian lo que les acompleja
y no pueden admitir la belleza

de las libélulas en el estero,
en el arduo acantilado el charrán,
la piel contra la piel erecta,
y yo, que me comía los albérchigos
en la cuesta del pinar.
.
ēgm. 2012

14 de febrero de 2012

Son de oleaje


Liquen bajo el subsuelo,
ofiura sobre el bentos,
consigues incluso creer
que también perdura la oscuridad,
qué eres,

allende el lugar tenebroso
en el que estás confinado a vivir,
vibra el agua en la ninfa,
sirenas vigilantes en las algas
y los prados de posidonias,

se encrespan los cardos marinos,
chillan las aves del mar en su vuelo
sobre las peñas, las olas
susurran preguntas de arena,
qué eres,

tiembla el crambe en el roquedal,
la primera ola movió sus pies,
la segunda lo derribó,
la tercera lo fue arrastrando
hacia los misterios del mar,

entiendes que es un papel,
tan solo los hombres sueñan con dioses,
evita su mirada en los abismos,
no creas la canción de las sirenas,
qué eres,

grisáceo arrecife sin costa,
cuando regresa la calma a la orilla
el viento en las rocas subraya
el rito inmemorial de la marea,
las algas y la arcana oscuridad,

de la bajamar   sigue el denso olor,
cede al estupor   de la pleamar,
cae con la planicie que se hunde
hacia la negrura insondable,
qué eres,

el págalo desde la altura
ignora todo tu desconcierto,
ocúltate en la tiniebla más fina,
porque, aunque fuera un papel de dios,
no más que un papel sería,

fluye trozada en sombras,
se disuelve en toboganes
la luz profunda hacia el bentos
sin hallar las pupilas en tus ojos,
apenas los trasluces de los congrios,

declives ondulantes, prismas,
no busques la mirada de los dioses,
ofiura, seas lo que fueres,
yaciendo en el fango del bentos,
el mismo fango sin memoria

en que las algas derivan al rojo,
donde los peces comienzan a andar,
extiende tus brazos escuálidos,
absorbe la penumbra en la pendiente
hadal de los olvidos abisales,

helecho en el acantilado,
musgo en el húmedo muro,
recuerda que el recuerdo es nada más
carnada del anzuelo de los días,
qué eres,

no hay tiempo en el silencio,
el cadáver del niño vagabundo,
perdido en las eternidades
donde ensueñan las crédulas sirenas,
jamás descansará en la tibia paz,

al fin llegas a entender
que existes sin temer la oscuridad
y desarrollas tu papel
aun después de saber que es una farsa,
qué eres,

la arena susurra, pregunta
en el frío de los sueños, sisea
el viento bajo las rocas
y la lluvia sobre el océano,
solo los niños seducen sirenas,

no escrutes la mirada de los dioses,
tú, hecho de la materia incorpórea
de la que, probablemente,
en esta antigua oscuridad,
deberían estar hechos los hombres.
.
ēgm. 2012