puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
y así
993 putas veces más.
Mierda.
egm.2022
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
mierda puta, puta mierda,
puta mierda, mierda puta,
y así
993 putas veces más.
Mierda.
Arriba, entre el follaje, oculto, el petirrojo;
abajo, en la maleza, —solo un susurro— el río.
Los oye el caminante que, en dudas, no adivina
si trinan y murmullan, el ave y la corriente,
de los lejanos valles que el agua ha atravesado
o de los altos árboles que el pájaro visita,
o bien si, a un tiempo, ambos al paseante hablan,
en sus arduos lenguajes, y, a una, le interpelan:
«¿Qué haces, caminante; a dónde va tu vida?».
El caminante sigue —perplejo— su camino,
un turbio pensamiento vertiéndose en su mente:
«¿Qué haces, pobre hombre: a dónde va tu vida?».
Oculto entre el follaje aún canta el petirrojo;
envuelto en la maleza susurra suave el río.
A doña No y al capullo que la chingó
Puedes,
puedes creer tus propios pensamientos,
puedes creer a tu psiquiatra.
Escrutas la luz y el aire
y miras a través de la verdad
sin llegar a verla nunca.
El eco de Eco repite
—Pan se ha tragado su flauta—
infatigable: «fango, fango, fango…».
Lienzos de vaho,
muros de humo y cortinas de niebla:
arte para la galería.
Su moral no es tu moral; pero
sí que no la niegas, antes
de perder tus exiguos privilegios.
Corporaciones infecciosas
e infecciones incorpóreas,
y ni siquiera el dinero es real.
Puzle de una sola pieza,
tienes que ser
un poco genial para ser tan simple.
Ovejita descastada,
paces la misma monótona hierba
en otro lugar del prado.
Filosofía unipersonal y
energía higienizada
y latas de atún reciclableadas.
Sombras acechan a las sombras;
dices haber visto
cosas que ni siquiera tú creerías.
Y en la laguna del parque zoológico
los juncos te susurran:
«Sigues teniendo orejotas de asno».
Lágrima en vino,
recuerdo desvanecido de un sueño,
polvo en el fango.
Puedes negar el universo,
puedes negar el aire y la luz que te ciega,
puedes.
Al sr. No y a la mema que lo trincó
Puedes,
puedes negar la mañana y su luz,
puedes negar la gravedad.
Te llega —en la duna, en la niebla— el eco
mucho antes que la voz,
pero tú ni uno ni otra escuchas.
En algún lugar de Asia Menor
los cañaverales aún hoy susurran:
«Midas tiene orejas de asno».
Incapacidad o sabotaje,
incompetencia o confabulación;
productos aptos para el microondas.
La aplicación espejo de tu teléfono
móvil (celular) te
revela verdades que ya conoces.
Dioses semiconductores,
ídolos de polietileno:
cada época padece su lacra.
Deslumbra mi intelecto
iluminándome con tu ignorancia
y yo mismo me enredaré en tus redes.
Nada o nadie te obliga,
eres libre
de morir flotando en tu propio vómito.
Llueve —mentiras elegantes
y elaboradas falsedades—
sobre el mismo mar hace mil milenios.
Te besa el frío,
te abraza el viento
y el sol ni te devuelve la sonrisa.
Pan desafina en la flauta de cañas
y Eco, entre los narcisos,
solo repite «asno, asno, asno…».
Anoche ninfa sumergida,
hoy libélula en el aire;
mañana, el excremento de algún pájaro.
Puedes creer en las hadas,
puedes creer en dioses o en la felicidad,
puedes.
Estaba yo en las nubes
silbando mi canción
y allí viniste en alas
de toda tu razón.
Tres veces me dijiste
que no, que no y que no,
y luego me mirabas
como quien nada habló.
En el confín del viento
yo golondrina soy;
me niego con la lluvia
y con el sol me doy.
No mires si te miro,
no mires quién miró:
de aire y de miradas
jamás nadie vivió.
Estaba yo en las nubes
y me viniste con
cositas que no eran
y cosas que no son.
Tres veces me dijiste
que no, que no y que no;
ahora no me digas
que lo entendí mal yo.
En el confín del viento
tal vez aún estoy;
vencejo, vuelo y danzo
y luz al sol le doy.
Si miras si te he visto,
verás quien no te vio:
de aire y de miradas
jamás nadie vivió.
En el confín del viento
—no mires— ya no estoy.
Me fui con las tormentas,
con los granizos voy.
Tres veces me dijiste…
tres veces digo yo:
De aire y de miradas
jamás nadie vivió.
Veo virus,
veo tangas,
veo muertos en camiones
en la noche,
veo bailes y derroche,
veo lapsos, veo tantos,
veo tontos,
son los mismos
que predican los espantos
de no ver, igual que ellos,
los abismos,
veo asnos al volante,
van p’alante
y, si matan,
más murieron sin vacuna,
veo lindas mascarillas
de colores
en la luna,
veo chismes, veo chistes,
veo chinches,
veo arañas,
veo prófugas Españas,
a los trinques y a los trinches
van de cañas,
veo chinos, veo rusos,
sibilinos
y difusos,
veo amantes hesitantes,
veo lechos,
veo flores en tus pechos
abrasados y abrasantes,
veo antes,
veo luego,
veo lavas infecciosas,
veo el polvo, veo el fuego,
veo llamas
—no me llames—,
veo chefs y cocineros
anunciando buenas cosas,
muy sabrosas,
que les colman los bolsillos,
veo pillos,
veo mangas de colores,
veo tantos listos tontos
infectados
de soberbia y altivez,
de idiotez y de protervia,
afectados,
veo necios petulantes,
los rumiantes
que reniegan del rebaño,
corderillos
este año, y luego, y antes,
veo pelis, veo series,
misma mierda,
veo rimas, veo climas
e intemperies
en los áridos cerebros
prominentes,
veo sabios, veo expertos
eminentes
que no ven ni las orillas
de los páramos abiertos,
veo batas,
ambulancias, mascarillas
anti-ratas,
veo clases,
veo huertos industriales,
veo granjas maquinales,
veo fases
de estulticia y de memez
cada vez
que se alterna en el poder
no-querer con no-poder,
veo líderes,
y también correveidiles,
zascandiles,
veo orden y obediencia,
veo mentes sin conciencia,
veo avernos,
veo infiernos cenitales,
veo cénits infernales,
veo el cielo,
veo el mar en tus pestañas,
son migrañas,
veo réptiles en vuelo,
veo aves,
pajaritos, pajarracas,
levitando a ras de suelo,
veo estetas,
veo esmaltes, veo lacas,
veo locas,
oh poetas
de enunciados incendiarios
y conceptos rutinarios,
veo tangas,
veo diarios de colores,
veo pangas y fritangas,
veo flores
ahogadas en asfalto,
veo el alto
relumbrón del simio humano
y me meo
cuando veo
este lánguido apagón
que lo aplasta
en la plasta
de ignorancia y presunción,
veo lapsos, veo edades,
veo evos,
viejos, nuevos
los errores, arrogantes,
de atención,
como antes,
veo espasmos de prejuicio,
veo orgasmos de aprensión,
veo lavas
—tú no llores—,
veo asfaltos de colores
en fusión…
No enseñaré a los hombres
cómo han de arar la tierra
—la espada y el escudo no los nombres,
ni la funesta guerra—
sino que, vaso en mano, —pues yo sé—
al vino y los placeres cantaré.
Tan breve en ti el tímido destello
que abre en el ardor de la marea
quebrando los espejos de la niebla,
elipse del milano en la nortada
o pasos sobre el limo de la garza,
seísmo refulgente del instante
que repta tus raíces hacia el aire
o eco de una nube en tu pupila
después de los espasmos de la lidia,
reposo de la cierva en prado blanco
o el salto de un chacal entre peñascos,
el viso de un efluvio muy sutil
que surge de las algas: breve en ti
el rayo en que se imbrican luz y verso.
bajo las aguas pervives
ignorada de los mortales
que de ti conocen solo tu nombre,
oh, Zeuxo,
entre las algas
caballitos de mar cabalgas,
sobre la arena
bronces antiguos custodian tu sueño
—frío laberinto abisal—
y en los navíos
de cordaje y madera
los marineros expertos
saben qué nube traerá su naufragio
porque tus cerúleos cabellos
—difusos sargazos—
han visto ensortijarse entre las olas
calando de anhelo y nostalgia
sus ojos profundos,
oh Zeuxo, adiamantada,
del océano brote
—alba magnolia del mar—,
los marineros
de turbios ojos rehuidos
saben que el viento es tu voz seductora
cantando la antigua
canción de la muerte acechante
—tus glauquecinas pupilas
guiñando destellos
de tiempo anegado y olvido—
oh, Zeuxo,
entre impenetrables algares
hipocampos cabalgas
y los marineros ahogados
saben oír tu canción apagada
y arrían las velas
de sus pecios corroídos
mientras recuerdan las casas de piedra
y los frutales y viñas
—ruinas hoy, y matojos—
de una tierra ya ajena,
ay, Zeuxo,
el gaviero mira en tu abismo
—que nunca es el mismo—
y cree volar en mansas mareas
de aerosoles salados
y vaporosas espumas
que envuelven y empapan su sexo,
oh, Zeuxo,
tú lo llamas a ti,
pero él ya no está allí
—el mar se ha vuelto de mármol—,
oh Zeuxo, nácar opaco,
lo llamas a ti,
pero en algún lugar de tus susurros
el gaviero ya se perdió,
se desnortó, se extravió,
sí, Zeuxo,
como los torpes científicos que
tras confundirte
con un raro crustáceo
—confusión insensata—
te han buscado un abrupto asteroide
para enviarte lo más lejos posible
de tu vergel oceánico,
y allí perderte,
—el gaviero ya se extravió—
pero tú,
oh Zeuxo, subyugadora,
desde una remota cosmogonía
y para todos los siempres,
por entre las algas
caballitos negros de mar cabalgas
y los marinos ahogados
—en sus líquidas tumbas—
van aprendiendo a cantar tu canción
de espuma y salitre,
oh Zeuxo —diamante y nácar—,
de espuma salina,
de espuma y salitre.
Tres hay solo y solo tres:
prima abajo suele andar,
media cifra al fiero rey
y tercia os pide que deis,
mas tercia y media dirán
que a él se lo entreguéis
pues con media junto a prima
malherido es como está,
y aun prima más la mitad
de media es la llama astral
y la otra mitad más tercia,
el tiempo que abrasa al ser;
pero todo el todo, al fin,
es nada, y nada más es.
egm.2021
Solución: 1ª: so, 2ª: le, 3ª: dad; 3ª+2ª: dadle, 2ª+1ª: leso; 1ª+½2ª: sol, ½2ª+3ª: edad; 1ª+2ª+3ª: soledad.Porque: so suele definirse en crucigramas y charadas como la preposición so, “bajo, debajo de”; le es la matrícula y el registro sanitario de empresas de la provincia de León, y el león es el rey de las fieras; dad es la segunda persona de plural de imperativo del verbo dar, “entregar”; dad-le es el mismo imperativo pero referido a él; le-so es un sinónimo de herido; so más l (la mitad de le) es so-l; e (la otra mitad de le) más dad es e-dad; y todo ello, reunido y ordenado, es so-le-dad, nada más.
este vacío
—vaciándose en el vacío—,
este volcán, este huracán,
estas luciérnagas
entre zarzas y matojos,
esta luna nueva de invierno,
esta luz entre los castaños,
estas sombras
bajo los densos carballos,
este tal vez pero no ahora,
este quizá pero no tú,
esta laguna neblinosa,
estas dunas sin horizonte,
este río sin riberas,
esta pendiente,
este inmundo barranco,
esta humedad enfermiza,
este vaho, este moho,
este laberinto pringoso,
este desencamino,
esta piedra tras otra piedra,
este no aquí ni allende,
este nada en ningún sitio
—este ninguén de ningures—,
este nadie,
este nadie, nadie, nadie,
este pulso agotado,
este no valer
ni poder ser,
este no llegar, no alcanzar,
este huracán fatigado,
este volcán acabado,
este túrbido vino,
este vómito alcohólico,
esta agua con orines,
estas engañosas luciérnagas,
esta pretensión de infinito,
esta ansia de fulgor,
este nebuloso reflejo,
esta enorme brevedad,
este vacío,
esta bruma persistente,
este inextricable marjal,
esta luna oscura de invierno,
este no poder,
este vacío,
esta inmensidad —esta—,
esta inmensa mediocridad,
esta.
Todo el puto tinglado de la vida
es en realidad
muy sencillo:
tan solo has de salir a la calle
como una puta,
debes buscar, ofrecerte y pedir
como una puta,
y cuando hayas concluido tu trabajo
cobrarás,
exactamente
como una puta.
Y eso es todo lo que…
Ah, pero
—inocente—
¿es que tienes algo contra las putas?
Al observar este accidente de la corteza terrestre
experimenté un placer de rara sutileza.
H. Tazieff, Los volcanes y la deriva de los continentes
a.
en el magma observo el frío
y me exalto
con tus labios de basalto
lábil río
1
Como un río
brota ardiente la lava.
Como un río
viene el magma furioso
—desde el cráter, hirviente—
como un río.
Como un río
baja lábil la lava,
como un río,
desbordando la cima
del volcán emergente,
como un río.
Como un río
corre undosa la lava,
como un río;
fluye ladera abajo
—basalto incandescente—
como un río.
Como un río
va rugiente la lava.
Como un río.
Después de la erupción,
humeante y candente.
Como un río.
b.
en los cúmulos la lava
brota rota
como un lago en mi derrota
huye y cava
2
Como el río
se elevaba la lava
en la cima emergente,
como un río.
Como el río
avanzaba la lava
—humeante y candente—
como un río.
Como el río
resbalaba la lava
en la erecta ladera,
como un río.
Como un río
brota ardiente la lava.
c.
febril deflagraré
lava que temo
como en el magma quemo
y aquí arderé
I found I needed no other fare.
Paul Batchelor
1. Frutos secos
En el tiempo de las almendras,
chinches y arañas;
por el tiempo de las castañas,
escolopendras.
2. Frutos rojos
En el tiempo de las cerezas,
vivas punzadas;
con el tiempo de las granadas,
delicadezas.
3. Frutos agrios
En el tiempo de los limones,
líquidos celos;
tras el tiempo de los pomelos,
inundaciones.
&. Fruta fresca
ella, como a un patán hambriento,
solo me daba,
y hallé que no necesitaba
otro alimento.
En el tiempo de los limones,
líquidos celos;
en el tiempo de los pomelos,
inundaciones.
Sie trinkt im Nachtklub immer Sekt
(korrekt)
R. Hütter / K. Bartos / E. Schult
presume de lindas
y largas piernas y
perfectos pechos semiesféricos,
la modelo duerme
entre sábanas inmensas
y vive sobre
unos tacones infinitos,
la modelo camina
como una diosa y baila
como una serpiente alada,
la modelo hace
que te sientas como en las nubes
y en la mina al mismo tiempo,
la modelo no tiene estudios
ni los necesita porque ella sabe
lo que sabe y eso es todo
lo que hay que saber,
la modelo habla
tres o cuatro idiomas
pero le basta una mirada
para decirte que no eres apto
para ella aunque a veces te permite
que la utilices como un juguete,
la modelo ha dejado
a su novio futbolista
por un industrial de éxito
con el que dice que va a casarse
porque está muy
muy muy enamorada,
la modelo se pasea
en ropa interior por las calles
y se exhibe desnuda en los clubs
nocturnos más exclusivos,
la modelo bebe
solo cócteles sin alcohol
o un sorbo de champán francés
por el que alguien acaba abonando
la botella entera,
la modelo gana algo más
que lo justo para comer
pero tampoco come gran cosa
y jamás paga en los restaurantes,
la modelo tiene
un futuro muy incierto aunque
lo que menos le preocupa es
la incertidumbre del futuro,
la modelo ha vuelto a llamarte
para una sesión de fotos
y tú adivinas exactamente
en qué terminará eso, porque
la modelo se mueve
como un ángel
recién surgido del infierno,
la modelo sabe
cuanto hay que saber y tú
estás bien pillado
por donde más te abrasa.
Fingen y mienten tranquilos
sin recelar la caída,
tuercen y enredan los hilos,
juran con voz de dos filos,
pero la parca es sufrida,
y así se van con los años
por la cloaca del tiempo
dejando atrás sus amaños,
sus atropellos y engaños,
para la hoz no hay destiempo,
y aunque pagaran que en versos
les alabasen sus obras,
las buenas gentes adversos
los verán siempre, perversos
como la hiel de las cobras.
Quien posea probidad
cuide en esta admonición
y verá con claridad
en el mundanal turbión:
con asaz moderación
inquiera el sabio verdad
y preste parca atención
a hablillas de mezquindad,
pues grande curiosidad
junto a baja discreción
causan harta iniquidad
y no escasa convulsión,
y el curioso a saciedad
vive en grande obscuridad.
egm.2022
Gualterio Henríquez de Miranda, conocido como fray Henríquez del Gutambaco, fue un predicador y misionero español de la orden de los pedigüenses-caminenses nacido el 15 de julio de 1579 en Gutambaco de los Pedrotes, provincia de Burcegona, y muerto en fecha incierta, entre 1610 y 1620, capturado y, al parecer, devorado por alguna de las tribus tupitainas de la cuenca del río Guaquimí, en el actual Parijá Central. Se conservan de él, en el Museo Eclesiástico burcegonés, varias cartas y sermones y un par de docenas de poemas didácticos y morales de irregular calidad literaria.
Doubt thou the stars are fire;
Doubt that the sun doth move.
W. Shakespeare
El amor abstruso nereida en sus escamas verdeantes
trenzando laberintos a la niebla,
oblicua una mirada en los algares
nevó los arrecifes de la noche;
incógnita temible por sabida:
abstruso es el amor, horrenda arpía.
Algares son mis ojos en la bruma
negando las escamas que me azoran;
terrífica sirena en sus aletas
orzaba sobre el bentos hacia el éter
nublado de artimañas y extravíos:
inmerso en los meandros del océano
abstruso es el amor y su agonía.
Allá en el agua oscura de las algas,
nadando en turbias olas impacientes,
trafica con neblinas la voluble
ondina sin piedades ni consuelos;
no dudes de los astros ni los antros:
incluso en los placeres abisales
abstruso es el amor, amada mía.
—Espera que te diga
refrán, conjuro e higa;
aguarda que te cuente:
pinar, camino y puente;
y luego que te explique:
encuentro, riña y pique;
espera a que te haga
puñal, cuchillo o daga…
y ahora ya te esfumo
en vaho, niebla y humo.
egm.2022
Acudí a la bruja de la aldea abandonada. Tuve que pagarle en oro. Le pedí que me liberara del meigallo en que las tres brujas de la playa me habían atrapado para encoñarme con la más joven de ellas. Y esto dijo. Duro, fue. Pero así lo hice. Sin testigo ni huella.